En la última década, el mundo ha logrado recuperarse sorprendentemente rápido de la pandemia de Covid-19, sin embargo, poco duró el ambiente de paz y recuperación. Las guerras han trastocado de forma cada vez más profunda la capacidad de las economías de crecer. Mientras que la de Rusia-Ucrania tuvo grandes afectaciones en precios de alimentos e hizo repensar las estrategias geopolíticas de Europa, la guerra de Israel y Gaza no tuvo afectaciones mayores vía precios o cadenas de valor. Sin embargo, el reciente conflicto con Irán, ha tenido efectos considerables en la economía mundial debido al movimiento de las bolsas de valores y la expectativa sobre los precios de los combustibles y el petróleo, que eventualmente afectaría a todas las cadenas de valor. A esto, se añade ya un problema mayor: las aerolíneas podrían entrar en procesos de quiebre —de nuevo— ante la imposibilidad de sostener operaciones bajo alta incertidumbre y costos crecientes en el combustible.
Apenas este mes de marzo ha habido varias declaraciones por representantes de la industria de aerolíneas por las enormes afectaciones sufridas ante disrupciones en el espacio aéreo, cancelaciones de vuelos y, lo que es peor, ahora por el crecimiento inusitado del costo de los combustibles. Este fenómeno se observó también durante la pandemia Covid-19 llevando a la quiebra a grandes empresas, mientras que exigió una reconfiguración de los servicios tradicionales de aviación para mejorar la flexibilidad y reducir costos. De la misma manera hoy las aerolíneas se encuentran de nuevo bajo alta incertidumbre y con costos crecientes. Esto, en conjunto con el temor de quedar en medio de conflictos, ha llevado a que los vuelos incrementen sus precios y hay además, menor certeza en todo el sector.
Al mismo tiempo, ante la enorme incertidumbre que se vive sobre la disponibilidad de petróleo y las posibles afectaciones en las cadenas de valor, el mundo se ha bloqueado y el crecimiento en los futuros del petróleo pasó de 62 dólares para la mezcla estadounidense el 27 de febrero, previo al inicio de los ataques, hasta 94 dólares esta semana. La mezcla mexicana pasó de 63 dólares el 27 de febrero hasta 97 dólares.
El problema no es solo lo que ocurra con el transporte en todo el mundo, sino el peso sobre las finanzas públicas que trae la guerra, las consecuencias sociales que tardan años en desvanecerse y las severas afectaciones al crecimiento que traen los conflictos y la incertidumbre.
México un país en paz
México no participa en ninguna guerra, no tiene soldados fuera del país peleando batallas de otros. Pero aquí en el territorio suceden otras situaciones, son los propios mexicanos a quienes el ejército combate, con afectaciones enormes sobre la paz y la seguridad de la ciudadanía. El resultado: menor crecimiento económico y quiebre de empresas, que se profundiza cuando se incrementa la incertidumbre. Por ejemplo, apenas el mes pasado ante los bloqueos que se extendieron por casi todo el país a partir de la muerte del Mencho, Aeroméxico y otras aerolíneas perdieron grandes cantidades de dinero por la baja en sus cotizaciones.
En suma, el actual contexto de guerra trae incertidumbre con afectaciones que llegarán ya a todo el mundo y a sus ciudadanos a través del crecimiento del costo en los precios, esto es solo el inicio, apenas es un mes. Pero si el conflicto se mantiene, nuevamente cadenas de valor globales se verían amenazadas y las disrupciones en la economía real y el bienestar se profundizarán.
Artículo publicado el 22 de marzo de 2026 en la edición 1208 del semanario Ríodoce.






