Decir que tres de cada cuatro mexicanos tienen obesidad o sobrepeso, es decir que solo uno está en el peso ideal, por eso, hay que recurrir a la lógica y el sentido común, o bien, recurrir a más de lo mismo, la comercialización de la polifarmacia, la cirugía bariátrica como recurso radical con los riesgos implícitos, el ejercicio con sus fantasías, y el apoyo psicológico con sus asegunes, o bien, pisar el terreno irrefutable de la realidad: dejar de comer.
En el primer caso, el uso de la polifarmacia o medicamentos de última generación como los análogos de GLP-1 (Péptido similar al Glucagón tipo 1), están haciendo millonaria a la industria farmacéutica pero no están resolviendo el problema de fondo, al dejar de tomar ciertos medicamentos aparece el famoso efecto “rebote”, donde se vuelve a ganar peso.
El uso de la cirugía bariátrica con sus técnicas para retirar o reconectar ciertos tejidos y órganos del tubo digestivo, requiere de pacientes con dinero, cirujanos bien entrenados, y la certeza de estar en el borde de la estadística donde no hay retorno, se puede presentar el síndrome carencial donde ciertos nutrientes no logran incorporarse a la absorción y se presenta el extremo de la obesidad que es la sarcopenia o pérdida de masa muscular.
El ejercicio tiene eufóricos a unos y frustrados a otros, no todas las personas logran resultados óptimos cuando ejercitan su cuerpo, hay quienes quedan super agotados, otros terminan prófugos del ejercicio y otros persisten como parte integral de un tratamiento que no siempre es uniforme, es decir, se requiere un traje a la medida.
El apoyo psicológico o psiquiátrico es una opción que mantiene a muchos obesos contentos y a otros tantos frustrados. Siempre hay algo bueno en cualquier abordaje psicoemocional, por ejemplo, puede ser que el obeso no logre regresar a su peso óptimo, pero puede encontrar la fuente de una serie de conflictos emocionales que lo mantienen emocionalmente inestable en su vida o en la vida de relación con su pareja, su familia o la sociedad, y se puede convertir en un obeso emocionalmente feliz.
Hay verdades absolutas: a todas las personas que les cortan la cabeza, todas se mueren; o el requisito indispensable para divorciarse en estar casado. Estas verdades no aceptan excepciones, lo mismo pasa con la verdad conductual de cualquier persona, “dejar de comer produce autofagia”, el ayuno después de las 24 horas empieza un proceso de limpieza y disminución del tejido graso principalmente, es decir, dejar de comer induce disminución de peso corporal.
Dejar de comer es la clave, no se trata de hacerle al faquir, se trata de tener conciencia y aprender lo básico de la alimentación. Busque ayuda con alguien que sí sepa, o intente dejar de comer como fuente de disminución de peso, o siga enriqueciendo a la industria farmacéutica y a los cirujanos bariatras.
Artículo publicado el 25 de enero de 2026 en la edición 96 del suplemento Gula.







