¡Arriba la tambora!

¡Arriba la tambora!

¡Arriba la Tambora! es el lema del Carnaval de Mazatlán en su edición 128, el cual se realizará del 12 al 17 de febrero de este año. El primer carnaval en Mazatlán se hizo en 1898, y su rey de la alegría fue Gerardo Vega. Fue hasta el año 1900 cuando se tuvo la primera reina del carnaval, y fue una estadounidense de nombre Winnie.

El de Mazatlán es el tercer carnaval más importante del mundo; el segundo más importante es el de Nueva Orleans, Luisiana; y el primer carnaval más importante es el de Río de Janeiro, Brasil.

Cuando la Junta Gubernativa declaró a Mazatlán (15 dic de 1821) puerto de altura, pronto se llenó de extranjeros, entre ellos españoles, alemanes, franceses, ingleses y chinos. Dedicándose principalmente al comercio.

Entre los extranjeros llegaron dos jóvenes alemanes: los hermanos Jorge y Enrique Melchers. El 1 de enero de 1840 abrieron las puertas de su negocio llamado Melchers Hermanos y Compañía.

La minería fue en el siglo XIX la actividad económica más importante en Sinaloa, por lo cual la Casa Melchers dotaba de herramientas a los mineros. Además de aperos para mineros y agricultores había una sección de muebles para el hogar. Casa Melchers dotó de palas, martillos, azadones, zapapicos, serruchos, cucharas para albañil, plomadas, cepillos de carpintería, garlopas. Al poco tiempo, además de una ferretería, fue una casa bancaria.

Casa Melchers prosperó tanto que se vio obligada a abrir sucursales en Culiacán, Mocorito y El Fuerte. Ampliando el catálogo de sus productos, Casa Melchers importó de Europa, principalmente de Alemania, los primeros instrumentos musicales que se conocieron en Sinaloa: el piano, violín, acordeón, contrabajo, flauta, trompeta, clarinete, trombón, tambora, tarola y batería.

Gracias a Casa Melchers se empezaron a formar en Mazatlán los primeros conjuntos de música de cuerdas con violines y contrabajos, pero sólo para amenizar las fiestas de las familias prósperas del puerto, especialmente de origen europeo.

Pero la música de viento se propagó muy rápido en las capas bajas de la sociedad sinaloense. La tambora no tardó en aparecer en las plazuelas de los pueblos, y después en los bailes populares. Los primeros músicos de oído, de orejas, tuvieron origen campesino.

El maestro Refugio “Cuco” Godinez, según, Don Miguel Valadés Lejarza, organizó la primera banda de música de viento en el poblado El Venadillo, a finales del siglo XIX. José Virgen formó otra banda de música en Concordia.  Los alumnos de don Refugio “Cuco” Godínez y don Gabriel R. Osuna formaron sus propias bandas y se desparramaron por Villa Unión, La Noria, Walamo, San Javier, Mesillas, El Rosario, Chametla y Escuinapa. La pujanza de los carnavales de Mazatlán se apoyó en la tambora, la cual fue, y sigue siendo, uno de los principales atractivos.

Pocas semanas después de la llegada de los invasores a Mazatlán, 13 de enero de 1865, al mando del mariscal Armando D´Castagny, se presentó en la Plazuela Machado la banda militar francesa, bajo la dirección del maestro J. C. Saverthal. Después de ofrecer marciales aires franceses, el maestro Saverthal interpretó “La Paloma”, una canción cuyo autor era el cubano José Iradiar, la cual era la favorita de la emperatriz Carlota Amalia, esposa de Fernando José Maximiliano de Habsburgo.

Hay la presunción de que aquel aire marcial se trasladó a la naciente banda de música de viento.

¡Arriba la Tambora! es el lema del carnaval que se realizará en febrero, sin duda un gran acierto.

Para la elaboración de este artículo se consultaron el libro Música de Viento de Herberto Sinagawa Montoya, y En Sinaloa nací, así como Historia de la música de banda de Helena Simonett.

 

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Artículo publicado el 01 de febrero de 2026 en la edición 1201 del semanario Ríodoce.

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