Salarios mínimos y aquella patraña infame

Salarios mínimos y aquella patraña infame

Uno de los grandes embustes de la política laboral creada por los gobiernos neoliberales, entre ellos los que encabezó el PAN durante dos sexenios, es que los incrementos salariales debían administrarse de tal modo que no generaran inflación ni provocaran desempleo y cierre de empresas. Ya se había creado la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI), donde participan patrones, trabajadores y gobierno, y fue su instrumento para mantener a raya los salarios.

Nacida en 1962, esta comisión sirvió, a partir de la segunda mitad de los años 70’s, como un cuerpo de contención de los salarios, provocando, año con año, la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores. Fue una infamia, pues esta variable influyó en el empobrecimiento de millones de familias en el país, mientras la riqueza se concentraba en unos cuantos.

La izquierda mexicana estaba ocupada en otros temas: la democracia, la lucha contra los fraudes electorales y contra la corrupción… Durante la segunda mitad del siglo pasado y a principios de éste, hablaba de justicia social, del combate al neoliberalismo, pero sin aterrizar un discurso coherente y viril respecto a los salarios mínimos. Menos podía influir en ellos porque no estaba en el poder.

Fue a partir de la llegada de AMLO a la presidencia que el tema empezó a tomar forma. No había manera de que no ocurriera. Tenía que estar en una agenda que ponía en el centro la lucha contra la desigualdad y la pobreza. Empezó con un 16 por ciento de aumento recién llegó al cargo, con un brinco de 88 a 102 pesos diarios, equivalente a poco más de 5 dólares, muy por debajo todavía de un salario justo y lejos de lo que en otros países se percibía, como Chile, Argentina, Brasil, Colombia, incluso República Dominicana.

Ese primer acercamiento de Morena a una nueva política de salarios mínimos sirvió para saber —porque ni los propios economistas de izquierda estaban convencidos— que incrementos salariales de tal calado no necesariamente generarían inflación y desempleo.

Pero fue también —aunque lo niegue el obradorismo porque siente que disminuye el mérito— la presión de los Estados Unidos en las negociaciones del tratado de libre comercio, la que obligó al gobierno mexicano a insistir en recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores, perdido durante casi cuatro décadas, a partir de que llegan al poder los neoliberales, empezando con Miguel de la Madrid.

En el 2019, el presidente Donald Trump, presionado a su vez por los sindicatos de su país, alegaba que los bajos salarios en México significaban una competencia desleal para los productos gringos obligando al cierre de empresas, y presionaba al gobierno mexicano para incrementarlos. Así empató el interés del gobierno norteamericano con una de las principales banderas de la llamada cuarta transformación: el combate a la pobreza. Los incrementos a partir de 2019 hasta el que se acaba de aprobar para 2026, del 13 por ciento, tendrán un impacto en el 37.4 por ciento de la fuerza laboral, equivalente a 8.4 millones de trabajadores, según ha publicado la propia CONASAMI.

Esta misma comisión ha dicho que, de 13.4 millones de personas que salieron de la pobreza entre 2018 y 2024, alrededor de 6.64 millones se deben a la nueva política salarial.

En aquellas negociaciones del tratado en 2019, los personeros de Trump le plantearon al gobierno mexicano que debía combatir la corrupción sindical pues esto contribuía a mantener salarios bajos. Y AMLO se comprometió a emprender esa tarea. Pero aquí sí que todo quedó en promesa. La “democracia sindical” en PEMEX, el SNTE y otros sindicatos nacionales sirvió solo para que estos pasaran a formar parte del control corporativo, ahora desde los gobiernos morenistas. De tal forma que las viejas organizaciones de trabajadores charras que antes servían al PRI, ahora están a los pies de la cuarta transformación, canonjías de por medio.

Bola y cadena

HAY QUIENES CUESTIONAN QUE la nueva política salarial tiene propósitos electorales. No dudo que muchos de los trabajadores que han salido de la pobreza, gracias a esto, voten por Morena. Pero si la propia Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha dicho que México está teniendo éxito en la reducción de la pobreza gracias a los incrementos salariales, y tirios y troyanos lo están reconociendo, mal harían el gobierno y su partido en no cacarear el huevo.

Sentido contrario

SI NO HABRÁ IMPUNIDAD CON LA nueva Fiscal, Ernestina Godoy, entonces debiéramos esperar que el asesinato de Héctor Melesio Cuen, el 25 de julio del año pasado, sea esclarecido y castigado. Empezando por llevar al banquillo a los que urdieron el nefasto plan de fabricar un montaje para ocultar la verdad. Alejandro Gertz Manero empezó el trabajo, pero tuvo arranque de caballo y parada de burro. Ya se verá si las cosas cambian o seguiremos contando las mismas historias.

Humo negro

NO HAY SEÑALES DE QUE LA GUERRA mayos-chapos vaya a terminar en el corto plazo ni por un acuerdo ni porque un grupo se imponga sobre el otro. A pesar de los golpes entre ellos y los recibidos por las fuerzas del gobierno, gozan de cabal salud. Se observan cambios de control en algunas zonas, pero en otras las cosas siguen igual. La narcopandemia va para largo.

Artículo publicado el 7 de diciembre de 2025 en la edición 1193 del semanario Ríodoce.

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