Tres ataques en instituciones de salud públicas y privadas en Culiacán dejaron seis personas sin vida
En menos de 24 horas, tres hospitales de Culiacán se convirtieron en escenarios de ataques armados. Seis personas murieron. Lo que antes se consideraba territorio neutral, ahora también es campo de guerra.
La noche del viernes 29 de agosto, a las 7:30, un coche se detuvo frente al área de urgencias del Hospital Civil. Desde el interior dispararon ráfagas contra la fachada. Cuatro personas murieron. Fue el ataque más brutal, pero no el único.
Al día siguiente, el sábado, poco antes de las 2:00 de la tarde, Jesús Manuel, de 20 años, fue asesinado mientras estaba internado en terapia intensiva en una clínica privada del centro. Minutos después, en el Hospital General de Culiacán, un hombre disfrazado de enfermero entró y ejecutó a Fausto Yuriel, de 21 años, herido, de acuerdo a los reportes de las autoridades, un día antes en un enfrentamiento en la comunidad de Tepuche.
Violencia y horror en el Hospital Civil
El director del Hospital Civil, Everardo Quevedo Castro, relató que un día antes, el jueves 28 de septiembre, habían recibido a un paciente baleado en las piernas. Dos de las víctimas mortales del ataque del viernes eran familiares de ese joven: uno de ellos, su propio padre.
El día del atentado, Quevedo se retiró del hospital a las 5:30 de la tarde. Dos horas después recibió la llamada. “Me comuniqué con el secretario general de Gobierno, y a los cinco minutos llegó la Guardia Nacional”, contó.
El funcionario confirmó la existencia de un video de una de las cámaras de seguridad de la institución, en la que quedó registrado el ataque, el cual fue entregado a las autoridades.
“El señor que estaba en la banqueta recibió dos balazos en el abdomen y otros de rozón en el tórax. El ataque al parecer fue directo, era el papá del paciente. Ahí cayó otro muchacho, primo del herido, y fue herida una niña que afortunadamente está fuera de peligro”, declaró Quevedo Castro.
Las otras dos víctimas eran ajenas al conflicto. “Venían a ver a sus familiares. Estaban sentados en la jardinera. Los disparos de abajo hacia arriba los alcanzaron. Incluso impactaron en la pared de atrás de urgencias”.
El ataque no duró más de 15 segundos, pero dejó varios minutos de pánico. Narra que en el video se observan personas gritando, tiradas en el piso, algunas corriendo y otras arrastrándose para ingresar al área de urgencias. Una escena dantesca.
El personal del hospital buscó protegerse siguiendo los protocolos establecidos, pero al mismo tiempo los paramédicos sentían la obligación de prestar atención a los heridos.
“Cuando llegaron las autoridades, nuestro personal salió con camillas para levantar a los heridos. Dos ya habían muerto. A uno se le dio RCP pero falleció. Otro fue hospitalizado, pero murió al día siguiente”, explicó Quevedo.
La administración del Hospital Civil decidió acondicionar un área dentro de las instalaciones para los familiares de los pacientes de urgencias, con el objetivo de que no estén expuestos a otro hecho semejante. Además anunció que taparán las ventanas del edificio.
“Me siento muy frustrado por esa situación tan lamentable. Estoy triste y apenado con los pacientes, que son familiares de los fallecidos. Hemos tenido antes sucesos parecidos, pero este sin duda es el peor de todos”, condenó Quevedo Castro.
El miedo se expande
Dieciséis horas después, el terror volvió. El sábado, cerca de las 2:00 de la tarde, en el nuevo Hospital General de Culiacán, un hombre vestido con bata de personal médico entró a las instalaciones y ejecutó a un paciente. El ataque provocó caos y miedo entre cientos de empleados y usuarios del sistema de salud.
El secretario de Salud, Cuitláhuac González, confirmó los hechos y reconoció fallas en la seguridad en los hospitales.
“La persona iba vestida de personal médico, desde ahí es complejo identificar. Hay detectores de metales, sin embargo, hay renuencia del personal, y es muy fácil sacarle la vuelta. Al principio lo hacían, pero después se perdió el miedo y dejaron de hacerlo. Por lo tanto, la gente que está ahí, de seguridad, pues se le hizo muy fácil dejar pasar, no fue supervisado como debió ser”, declaró.
Un empleado de seguridad del Hospital General, quien decidió preservar su identidad, explicó que el personal no está preparado ni cuenta con el equipamiento para atender este tipo de emergencias.
“Se van relajando las normas, tanto el mismo personal, como los elementos de la compañía privada de seguridad. Porque la verdad en un caso de esos, pues al personal de seguridad del hospital no le corresponde, no están siquiera armados”, señaló.
“Cuando me enteré yo no estaba, lo primero que pensé fue que ojalá no le pasara nada a mis compañeros. Esto que está pasando nos rebasó a todos, obviamente a las autoridades, imagínese en un hospital”, añadió.
Tras el atentado, las autoridades blindaron el Hospital General con más de un centenar de elementos de Guardia Nacional, Ejército Mexicano y policías estatales y federales. La determinación es trasladar a todos los heridos por arma de fuego a esta instalación.
“Sí da miedo, mucho. Mi familia me ha pedido que deje de venir, pero siendo muy honesto pues este es nuestro trabajo. Esto no es nuevo, esto no es propio de un hospital. Es la situación que se está viviendo afuera, y se está viendo reflejada en todas partes. Ya se dio hace unos días en la USE, hay robos de carros en todos lados, ahora nos tocó aquí”, lamentó el empleado de seguridad.
Clínica Culiacán, el abandono
Casi al mismo tiempo, a las 2:00 de la tarde del sábado, en una clínica privada ubicada en el sector centro, sujetos armados ingresaron y dispararon contra un paciente de 20 años hasta verlo morir. En la habitación se encontraban su esposa, y un hermano, además de una enfermera.
Uno de los médicos del área de urgencias de la Clínica Culiacán, quien pidió anonimato, narró lo ocurrido.
“En la habitación estaba una enfermera y había gente, afortunadamente los apartaron. Cosa tan rara, que pinche suerte. Estaba la esposa y un hermano, le dispararon frente a todos, la enfermera resultó con unas lesiones leves en el brazo por las esquirlas, cuando intentaba protegerse el rostro”, relata.
“Es muy difícil, no puedes decir que no vas a atender a alguien, sea del estrato que sea, o en las condiciones que sean. Con los pacientes baleados es mucha zozobra, normalmente tienes que seguir cierto protocolo y comunicar a las autoridades policiacas. Generalmente se hace, pero hemos tenido casos en los que incluso te amenazan y te ordenan que no le llames a nadie”, asegura el médico.
Esta clínica ha sido escenario de otros hechos violentos. Hace apenas dos años, el 30 de septiembre de 2023, un grupo de sicarios ingresó a rematar a dos pacientes que estaban siendo atendidos en terapia intensiva, heridos por arma de fuego.
Sin embargo, éstos estaban custodiados, por los que se desató un tiroteo dentro de los pasillos de la clínica con un saldo de cuatro personas fallecidas, entre ellas, un civil y un médico de la propia clínica. El video del ataque se hizo público, y fue nota internacional.
“Estaban en terapia intensiva y hasta allá se metieron, pero los estaban cuidando y hubo un tiroteo. Cuando se calmaron los balazos, dos médicos que se habían escondido tratan de salir, uno de ellos se asoma y al abrir la puerta le disparan. Nos dolió mucho, era muy joven y acaba de convertirse en papá, una tragedia”, lamenta.
Consideró que en el contexto que se vive es necesario que la clínica tenga vigilancia constante.
“Creo que es algo imperativo que tengamos vigilancia, aprovechando que hay tanta presencia de las fuerzas armadas poniendo retenes por todos lados, ¿por qué no tener aquí constantemente a alguien? Tener un guardia ahí con un palito no los va a detener, es necesario tener vigilancia oficial, estamos demasiado desprotegidos, abandonados”, lamenta.
En menos de 24 horas, hospitales y clínicas dejaron de ser refugio para convertirse en blanco. El miedo ya no se queda afuera: entra por las puertas de urgencias vestido con batas de médico, por los pasillos de terapia intensiva, y hasta en las salas de espera. En Culiacán, la guerra no perdona nada, y a nadie.
Cronología de la violencia contra hospitales
-20 de octubre de 2024, en el Hospital General ingresaron civiles armados buscando ejecutar a uno de los pacientes, aunque no lograron su cometido, se registraron disparos de arma de fuego y se generó un caos.
– 16 de diciembre de 2024, un hombre fue herido en un ataque armado afuera de una clínica en el centro de Culiacán.
-30 de mayo de 2025, en la Clínica Médica de la Ciudad fue ejecutado un joven de 17 años cuando era operado en uno de los quirófanos tras ser agredido con arma de fuego.
-2 de junio de 2025, siete elementos de la Policía Municipal de Culiacán fueron detenidos, luego de protagonizar un altercado con agentes de la Policía Estatal Preventiva en las afueras de la Clínica Médica de la Ciudad, donde minutos antes habían sido internados dos hombres heridos por arma de fuego.
-29 de agosto de 2025, ataque en el área de urgencias del Hospital Civil con saldo de cuatro personas fallecidas.
-30 de agosto de 2025, en el Hospital General, un hombre vestido con una bata de personal de salud, ingresa al hospital y ejecuta a un paciente herido de bala.
-30 de agosto de 2025, en la Clínica Culiacán, un joven de 20 años es ejecutado frente a su familia cuando recibía atención médica.

HOSPITAL GENERAL. Remendando entuertos.
Artículo publicado el 7 de septiembre de 2025 en la edición 1180 del semanario Ríodoce.






