El tiempo se está nublando

El tiempo se está nublando

¿Puede morir una democracia? Ya sucedió en la Antigua Atenas, y tardó milenios en revivir. Aristóteles, que la vio caer, escribió que en política todo es posible y nada es definitivo.

Aristóteles decía que cada sistema posee el riesgo característico que anida siempre en su interior y amenaza con hacerlo fracasar. En el caso de la democracia ese peligro tiene el nombre de demagogia, una antigua palabra griega que significa “arrastrar al pueblo”. ¿Está en riesgo la democracia en EU?

Jason Stanley es profesor de filosofía de la Universidad de Yale. Tiene una vida más agitada que de costumbre desde que hace unos días anunció que abandonará Estados Unidos debido al clima político en el país y a lo que considera riesgos de una incipiente dictadura.

Autor de Cómo funciona el fascismo —un libro que desde su publicación en 2018 ha sido traducido a más de 20 idiomas, incluido el español— Stanley está convencido de que esa etiqueta se ajusta al gobierno de Donald Trump.

“Creo que ya somos un régimen fascista”, dice Stanley durante una entrevista con BBC Mundo en la que aborda desde su decisión de mudarse a Canadá hasta la ofensiva gubernamental sobre universidades en EU.

La llegada de Hitler al poder en 1933, en Alemania, obligó a la fuga definitiva al exterior de intelectuales, músicos y científicos, ahogados por la violencia física y persecutoria. La mayoría logró llegar a Inglaterra. Otros arribaron a los Estados Unidos o a América Latina.

En Europa muchos se negaban a emigrar. Entre ellos Albert Einstein, Stefan Zweig, André Breton, Marc Chagall, Maz Ernst, Alma Mahler y el gran poeta Franz Werfel. Niels Bohr abandona Alemania y regresa a Dinamarca. En poco tiempo tomaron conciencia que no les quedaba otra alternativa que conseguir otra geografía donde asentarse.

Los peligros del fascismo en política radican en “la manera especial que tiene de deshumanizar ciertos segmentos de la población. Al excluirlos, limita la capacidad de empatía de los demás ciudadanos y justifica el tratamiento inhumano; desde la represión de la libertad, el encarcelamiento en masa o la expulsión hasta, en casos extremos, el exterminio en masa”.

La política fascista divide; su objetivo principal es dividir a la población en “nosotros” y “ellos”, haciendo creer que nosotros encarnamos todas las virtudes mientras que ellos son vagos y subsisten gracias a nosotros.

El fascismo, de acuerdo con el profesor de la Universidad de Yale, posee diez estrategias fácilmente distinguibles: 1) Un pasado mítico que el gran líder fascista rememora; 2) La propaganda fascista que necesita que las noticias sean falsas; 3) El antiintelectualismo; 4) La irrealidad (porque el fascismo busca terminar con la verdad y que en su lugar emerjan teorías conspirativas); 5) La jerarquía (en la medida en que en la política fascista necesita un grupo que domine a los demás); 6) La victimización de este grupo dominante; 7) El orden público que necesitan los “desobedientes por naturaleza”; 8) La política de la ansiedad sexual; 9) Pensar la ciudad como “Sodoma y Gomorra” y, finalmente; 10) La idea de que el trabajo te hará libre (arbeit macht frei).

Al igual que en la Alemania nazi de 1933, artistas e intelectuales de EU empiezan a abandonar a su país. El tiempo se está nublando.

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Artículo publicado el 13 de abril de 2025 en la edición 1159 del semanario Ríodoce.

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