La UAS en su laberinto

La UAS en su laberinto

Hace veinte años Héctor Cuen alcanzó la rectoría de la Universidad Autónoma de Sinaloa y se apropió por completo de la institución por casi dos décadas. Su figura por encima de todo, como cabeza y cuerpo. No significó en esos años la llegada de un grupo político o un movimiento, sino de un hombre. La larga tradición de la disputa por el poder en la UAS, un mundo aparte en el ajedrez político, quedó suspendida por completo.

La política al interior de la UAS, posterior a los movimientos estudiantiles de finales de los 60 y los 70 del siglo pasado, fue un choque de trenes de proyectos forjados y madurados por años, hasta que concluían con la llegada o no al ansiado cargo de Rector. El primer escalón era apoderarse del sindicato universitario y desde ahí construir una candidatura, así lo hizo por ejemplo Rubén Rocha —ahora gobernador de Sinaloa— y así lo intentó sin éxito Aarón Quintero, justamente el contendiente de Héctor Cuen en la sucesión de la rectoría en 2005.

El arribo de  Cuen Ojeda marcó un antes y un después, porque a partir de entonces no hubo más enfrentamientos de proyectos o de grupos políticos, el poderío de Cuen le alcanzó para convertirse en el verdadero poder de la UAS y así nombrar a su antojo a los sucesores: Víctor Corrales, Juan Eulogio Guerra y Jesús Madueña. Ninguno de ellos llegó por sí solo, fueron hechura de su líder.

Esta larga pausa sin una verdadera y abierta contienda interna en la renovación de autoridades en la UAS, muy seguramente continuará si el rector en funciones logra la reelección en el cargo como está perfilándose. La Universidad ha venido operando desde 2005 en una continuidad que en todo momento marcó el Maestro Cuen. Él y solo él impulsaba o congelaba las carreras dentro de la institución.

Si alguien está esperando un proceso de sucesión donde los liderazgos de los grupos políticos dentro de la UAS se enfrenten como sucedía hace veinte años, eso no va a pasar.

Sin embargo, esa continuidad no podrá mantenerse de la misma forma aun cuando Madueña Molina alcance un segundo periodo como rector, simplemente porque el verdadero artífice de estos últimos veinte años ya no está.

Hay que reconocerle al grupo cercano de Cuen, que lo acompañó en estos mismos veinte años —con sus altas y sus bajas— que se han mantenido compactos al menos estos ocho meses sin su cabeza. Muchos predecían una inevitable ruptura, que se desquebrajarían por completo, por ahora eso no ha pasado. Al menos no abiertamente.

Incluso, podría decirse que lo peor ya pasó. Por casi dos años enfrentaron las embestidas de investigaciones, demandas y juicios, por el uso de recursos públicos de manera irregular. Por cierto hasta ahora no esclarecido finalmente si se incurrió o no en esas irregularidades, a pesar de los acuerdos entre las partes.

 

Margen de error

(Sucesión) La selección del próximo rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa será con las reglas que ahora se impusieron en la reforma a la Ley Orgánica de la UAS, a la que se oponían de una manera recalcitrante. La principal diferencia es que ahora se establece una contienda donde el voto directo de la comunidad universitaria define al ganador, es decir, el sufragio a la totalidad de estudiantes y trabajadores, no solo el Consejo.

Este detalle mayor marca la diferencia, pero de ninguna manera quiere decir que exista al interior de la UAS un grupo que siquiera pueda disputarle la rectoría al todavía existente grupo del Maestro Cuen. La herencia continuará.

En las últimas dos décadas las figuras académicas relevantes y destacadas de la UAS se fueron apagando. Se jubilaron, se cansaron, perdieron fuerza, o se sumaron al proyecto dominante. Como sea, cada quien tendrá su historia. Lo cierto es que no existe un grupo sólido, con presencia suficiente para considerarse un real contendiente de Madueña y los amarres que ha alcanzado desde su retorno a la silla de rectoría.

 

Primera cita

(Quién) No quiere decir que esté predefinida la sucesión y que Madueña tenga todas las garantías de continuidad, como sucedió en los últimos veinte años. Pero las acciones consistentes para nulificar cualquier otra corriente dentro de la universidad dieron frutos y son más notorias ahora.

Siempre existieron voces disidentes al grupo dominante, en la coyuntura actual destacan, e incluso podrían consolidar un proyecto en el futuro. Solo que por ahora se muestran sin una articulación suficiente y sin un liderazgo de peso que las pueda convertir en reales contendientes de la aplanadora que aún representa el Cuenismo dentro de la UAS.

 

Mirilla

(Maestro) Han pasado ocho meses del asesinato de Héctor Melesio Cuen Ojeda, en medio de la refriega por llevarse a Ismael Zambada y entregarlo a la justicia de Estados Unidos. El crimen sigue irresuelto, aun con las pistas que han venido imponiéndose.

Cuen es ahora en la UAS lo más parecido a un fantasma. Su presencia es innegable, pero no se nombra casi para nada. Es claro que su grupo ha mostrado capacidad para sostenerse a pesar del temporal. Siguen compactos alrededor de su figura por ahora. Nadie toma su lugar y nadie se atreve siquiera a disputárselo. Les conviene a todos mantenerse así, y alcanzar otros cuatro años de oxígeno (PUNTO)

Artículo publicado el 16 de marzo de 2025 en la edición 1155 del semanario Ríodoce.

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