Culto, barítono, romántico, sacrificó su carrera por la defensa del gremio artístico
En los años sesentas del siglo pasado, gracias a mi infancia campirana, a sus películas y a sus canciones, supe del Jorge Negrete cantor, charro de a caballo, caprichoso, arrogante, bravucón y enamorado.
Al tiempo, me enteré que no era sólo eso, ni algunos mitos más que se tejieron sobre su persona.
Eso sí, la corta vida de Jorge Alberto Negrete Moreno (murió a los 42 años de edad) fue bastante ajetreada: filmó 38 películas y grabó más de 200 canciones que lo convirtieron en uno de los cantantes y actores más importantes de la época del Cine de Oro Mexicano.
Junto a lo anterior, se dio tiempo para sus amoríos y para fundar el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana, antecedente de la Asociación Nacional de Actores.
La creación del sindicato dejó ver el conflicto de intereses que había en el negocio del entretenimiento en México, lo que dio lugar a una campaña en su contra por parte de varios productores, que generaron muchos de los rumores y los mitos citados con el expreso propósito de desvirtuar su imagen.
La realidad es que Jorge Negrete sacrificó su carrera para dedicarse a organizar y luchar por la unión y los derechos de los actores mexicanos. Como líder sindicalista aportó todos sus ahorros con el afán de mantener la fuerza sindical de la Asociación Nacional de Actores (ANDA) de México, que nació en 1934 y de la cual Fernando Soler fue el primer secretario general, luego Angel T. Sala, Jorge Mondragón y Mario Moreno “Cantinflas”, tiempo en que Negrete fungió como secretario de Conflictos.

Al finalizar el periodo de Cantinflas, Negrete fue electo secretario general, cargo que ocupó por dos periodos, 1944-1947 y 1949-1953, hasta su fallecimiento el 5 de diciembre de 1953.
Junto a Negrete, participaron en esta lucha Mario Moreno “Cantinflas”, el camarógrafo Gabriel Figueroa y los actores Tito y Víctor Junco, quienes tomaron los estudios de cine Clasa, Azteca y San Ángel In, armados con rifles para defender sus derechos. Recibieron el apoyo incondicional de grandes artistas como Dolores del Río, Pedro Infante, Sara García, Carlos López Moctezuma, Manolo Fábregas y otros.
Jorge Negrete se unió a la lucha gremial con coraje y dedicación al grado que se alejó de su carrera artística, desatendió compromisos cinematográficos, grabaciones de discos y giras internacionales.
Además, Negrete apadrinó el debut cinematográfico de renombrados artistas como María Félix, Libertad Lamarque y Luis Buñuel. Ayudó a Pedro Infante para que le ofrecieran contratos mejor pagados. Entre Jorge y Pedro no existía envidia ni celos profesionales como ídolos del pueblo, ya que Pedro siempre mostró respeto por Jorge. Por cierto, en Mazatlán, una calle de la colonia Olímpica lleva por nombre “Jorge Negrete”… paralela hacia el sur, en la misma colonia, está la calle “Pedro Infante”.
En sus películas, al momento de ejecutar las canciones, siempre daba espacio en la pantalla a sus acompañantes, fueran coros, cantantes o músicos, como en el caso del Trío Los Calaveras, quienes debían cambiar de tono en la parte de la canción que les correspondía, al momento de ser enfocados por la cámara.
El barítono romántico
Jorge Negrete fue una persona culta, políglota, que hablaba inglés, francés, italiano, alemán, sueco y hasta estudió el náhuatl. Representó ante los ojos del mundo un prototipo del mexicano. Antes de convertirse en una figura de la música de mariachi, con su voz de barítono cantó ópera, opereta y zarzuelas e incluso se presentó como tal en Estados Unidos.
Cerca de 1980, compré a Selecciones del Readers Digest, vía correspondencia, un álbum titulado Así era Jorge Negrete con 60 canciones interpretadas por el charro cantor que incluía las distintas facetas del artista: “Sus más grandes éxitos”, “Sus éxitos internacionales”, “Música de sus grandes películas”, “Sus canciones de Amor” y en mayor número “Sus canciones rancheras”.
Ese álbum me llevó a disfrutar y adquirir más gusto por sus canciones románticas como Acércate más, Amor de mi amor, Carta de amor, El día que me quieras, versos de Amado Nervo musicalizados por el maestro Manuel Esperón; Jalisco canta en Sevilla, La Negra Noche, Ojos tapatíos, Perjura, del compositor moreliano Miguel Lerdo de Tejada con letra del poeta capitalino Fernando Luna y Drusina; Secreto de amor y Si tú te enamoraras de mí. También la interpretación de música de otros países, como Alma Llanera, Adiós pampa mía, Begin the Beguine, O sole mío, Canción cubana de amor, Golondrinas de Capistrano.
Ya no tengo esa caja musical, pero la maravilla de internet hace el milagro: los invito a escuchar estas canciones en YouTube y a informarnos en forma detenida, de esta parte de su vida humanista y de lucha en pro del gremio artístico, para desbaratar un poco los malos mitos que se construyeron a su alrededor.
Artículo publicado el 15 de diciembre de 2024 en la edición 7 del suplemento cultural Barco de Papel del semanario Ríodoce.







