Tenemos una enorme producción intelectual, artística, poética, que se consigna hasta ahora, dice el autor de la novela Del 68 a los 68, Arturo Santamaría Gómez.
“En los sesentas hay una revolución juvenil que produce una música diferente, una literatura diferente, un arte diferente…los jóvenes surgen como un nuevo sujeto en la historia”, afirma Arturo Santamaría Gómez.
El autor de la novela Del 68 a los 68, tenía 14 años 11 meses cuando México, como diría Elena Poniatowska en su libro Fuerte es el silencio, quiso ser joven y fue masacrado por las oscuras fuerzas del orden al servicio del entonces sátrapa de Los Pinos, Gustavo Díaz Ordaz.
Entrevistado en su biblioteca de su casa en Mazatlán, mientras los libros gritaban desde los estantes sus diversos títulos, el politólogo rememora:
“El 2 de octubre iba a cumplir 15 años, estaba en primero de prepa; yo entré de cinco años a la escuela primaria… entonces en el 68 tengo yo tengo 14 años y meses”.
La “revolución” cultural
—Hay quienes opinan que en el 68 se dio una “revolución” cultural: en la poesía, en el cine, la novela, el ensayo y la música, se le comenta a Santamaría Gómez.
—Incluso yo diría antes, esto a mí me parece relevante Y de alguna manera lo pretendo escribir ahí en la novela, que los más jóvenes de la generación del 68, yo creo que también hasta los líderes más importantes del 68 estaban muy contagiados por la cultura juvenil de los años 60, que principalmente nació en Estados Unidos e Inglaterra. Más con Francia alrededor de la música, de la literatura, te lo digo porque, aunque nos reconocíamos de izquierda éramos sumamente abiertos para leer las propuestas literarias, aunque fueran contrarias en términos ideológicos en las posturas de esos escritores.
—¿Como cuáles escritores?
—Jorge Luis Borges era un anti-izquierdista convencido, inclusive favoreció la dictadura de Augusto Pinochet. Pero eso no nos importaba, porque reconocíamos su valor literario. Podríamos decir lo mismo de otros poetas como Jaime Sabines, que nos encantaba, pero no importaba que fuera priista. Nos gustaba su poesía. Entonces es una generación abierta en términos estéticos, en términos artísticos, en términos culturales a otras expresiones que no necesariamente comulgaran con una revolución socialista o con una ideología de izquierda.
—El caso del poeta Octavio Paz fue distinto…
—Sí él fue de izquierda cercano al trotskismo en los 30, cuando va a España participa en la guerra civil española, con las brigadas internacionales, y él se va alejando muy tempranamente de la izquierda. Pero, por ejemplo, igual él es un pensador liberal desde los 50. Él había roto con el pensamiento de izquierda, pero lo leíamos. Yo lo puedo decir por compañeros míos, de mi edad. Quizá los de izquierda de la generación anterior, eran más cerrados, todavía yo recuerdo escuchar el rechazo a autores no socialistas, no de izquierda, pero nosotros no, o abiertos al rock, que muchos decían es una creación cultural del imperialismo.
Influencias y productos culturales
Santamaría Gómez, quien militó en las organizaciones políticas Grupo de Izquierda Revolucionario-Espartaco, la ACNR y el PMT, recuerda la atmósfera cultural de aquella época de los jóvenes “melenudos y rocanroleros”.
“Yo te estoy hablando más bien de la gente con la que simpatizaba, con la que llegamos a formar organizaciones, con la que participé en muchos movimientos, yo tengo muchos compañeros y amigos que escuchaban música clásica, jazz, rock muy abierto, pero también la música de Silvio Rodríguez, de Pablo Milanés, Óscar Chávez, Tania Libertad…
—Sin olvidar el cine…
—Sí. Una película icónica de esta generación que vivimos el 68 y el 71, El Jueves de Corpus…, Naranja Mecánica de Stanley Kubrick, que llegó a México en el 71 o 72, pero fue todo un acontecimiento cultural, y varios jóvenes rompimos las puertas de la Cineteca Nacional porque estaba lleno…, esa era la atmósfera cultural en la que participamos los jóvenes del 68.
Santamaría Gómez, a sus casi 15 años cursaba sus estudios de bachillerato en la Prepa 6-Coyoacán, “Antonio Caso, entre 1968 y 1970.
—Toda esa atmósfera preparó el 68…
—Todo eso nos influyó, por eso fue una izquierda la del 68, muy flexible, imaginativa, abierta en su pensamiento, que no cayó en dogmatismos, salvo quizá algunos más radicales, por ejemplo, como los que se fueron a las guerrillas, no eran dogmáticos por irse a la guerrilla, pero sí había muchos en la guerrilla mucho más cerrados culturalmente, más dogmáticos que no querían salirse del pensamiento marxista. Bueno, pero todo eso influye, creo yo para que el 68 tenga un aura romántica, y se produce una enorme cantidad de productos culturales posteriores.
—Por ejemplo…
—Novelas y ensayos fácilmente 40, desde el clásico de clásicos, La Noche de Tlatelolco, de Elena Poniatwoska, el más conocido de todos, el más leído, el más editado…, y Los días y los años, de Luis González de Alba: Días de Guardar, de Carlos Motiváis; La Plaza de don Luis Spota. ¡Son un montón!… de Gerardo Alatorre. Incluso hay novelas que no tienen el tema del 68 como central, pero son parte de… Gustavo Saénz, como Padre Lobo y La Cola de la Serpiente que era escritor de La Onda, José Agustín lo toca de paso en sus novelas y en su ensayo histórico Tragicomedia Mexicana. Poetas como José Emilio Pacheco, Juan García Ponce, en sus novelas, también, que no era un escritor de izquierda, pero lo trata. Porque no son tan solo los escritores, digamos, de izquierda, como Monsiváis, Gerardo Alatorre o Elena Poniatowska, sino los muy sensibles como García Ponce. Mujeres escritoras La China Mendoza, los poemas de Rosario Castellanos. Sobre todo en la novela y el ensayo hay muchísimo…
Artículo publicado el 20 de octubre en la edición 05 del suplemento cultural Barco de Papel del semanario Ríodoce.






