La meningitis es una inflamación de las meninges, “las membranas que envuelven y protegen al cerebro y la médula espinal”; producida, principalmente por infecciones “por virus, bacterias u hongos”, aunque también puede relacionarse con “enfermedades autoinmunes o con algunos tipos de cáncer”, explica la neuróloga clínica Karen Edith Guzmán Sánchez.
Entre las formas más conocidas está la meningitis bacteriana, cuyas causas más frecuentes son: “Neisseria meningitidis (meningococo), Streptococcus pneumoniae (neumococo) y Haemophilus influenzae tipo B”. “Estas tienen una evolución muy rápida, son pocos días en los que dan los síntomas”, y se asocian a una mortalidad alta, si no se trata a tiempo.
La meningitis viral, explica, es la más común y “suele tener un curso benigno; generalmente son por enterovirus”.
Las fúngicas, “causadas por hongos” como Cryptococcus o Candida, explica, son más frecuentes en “pacientes con inmunosupresión”.
Mientras que la meningitis tuberculosa, “es de una evolución lenta, con una tasa de complicaciones neurológicas alta”.
SÍNTOMAS Y DIAGNÓSTICO
La tríada clásica, detalla, incluye “fiebre, dolor de cabeza intenso y rigidez de nuca”, también pueden presentarse “náuseas, crisis epilépticas y alteraciones del estado de conciencia”.
En niños pequeños, advierte Guzmán Sánchez puede haber datos de “irritabilidad o abombamiento de la fontanela (mollera)”.
En el caso de la meningitis meningocócica, en ocasiones aparecen “petequias o púrpura, (manchas rojizas o moradas en la piel)”.
El diagnóstico, explica, incluye tomografías o resonancias magnéticas cerebral, para detectar “datos de hipertensión intracraneal u otras complicaciones”; pero, la prueba clave es la punción lumbar, que analiza el líquido cefalorraquídeo (LCR) para evaluar células, proteínas y glucosa. “Es lo que nos va a decir si es viral, bacteriano, o fúngico”. También se realizan cultivos y pruebas de PCR, indica.
EVOLUCIÓN, CONTAGIO Y FACTORES DE RIESGO
La especialista en salud neurológica resalta que casi todas las meningitis requieren hospitalización, y la duración varía según el tipo.
“La meningitis viral suele durar de 7 a 10 días, mientras que la bacteriana generalmente requiere de 10 a 14 días de tratamiento con antibióticos. Las meningitis fúngica y tuberculosa se presentan de forma más insidiosa, con síntomas más leves al inicio, y pueden prolongarse durante meses”; en el caso de la segunda, “el tratamiento puede durar hasta un año”.
El contagio por meningitis meningocócica se da a través de “gotas Flügge respiratorias, besos, saliva y convivencia estrecha en espacios cerrados”.
Mientras que las virales pueden transmitirse, “pero rara vez causan brotes graves”, aclara; las formas por hongos y la tuberculosa “no es tan fácil que una persona sana o con un sistema inmunológico competente la padezca”.
Las personas de mayor riesgo son: menores de 5 años y mayores de 60 años, y embarazadas.

Doctora Karen Edith Guzmán Sánchez.
Además de factores como “no contar con vacunas contra las causas prevenibles, sistema inmune debilitado, VIH, asplenia (no tener el vaso), vivir en hacinamiento o presentar fístulas de LCR aumentan el riesgo de meningitis”, alerta.
COMPLICACIONES
Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran la “disminución de la audición, epilepsia, déficit cognitivo, hidrocefalia y shock séptico”.
En el embarazo, bacterias como Listeria monocytogenes pueden “provocar parto prematuro o sepsis neonatal”, por lo que la atención rápida es fundamental.
PREVALENCIA
De acuerdo con el SINAVE en México la prevalencia por meningitis es uno por cada 100 mil habitantes.
En lo que va del año, con datos al 16 de febrero, se han registrado 14 casos de Enfermedad Invasiva por Neumococo (incluye sepsis, meningitis y neumonía), en seis estados; 40 casos de meningitis tuberculosa, incluidos tres en Sinaloa; sin casos notificados de Infecciones Invasivas por Haemophilus influenzae ni meningitis meningocócica.
En 2025 se documentaron 590 casos de meningitis tuberculosa, 10 en Sinaloa; mientras que hay registros de un caso por Enfermedad Invasiva por neumococo en 2024, en la entidad.
PREVENCIÓN
La vacunación es la clave en su prevención.
En México, la vacuna contra el neumococo, que previene neumonía, meningitis y bacteriemia causadas por Streptococcus pneumoniae, forma parte del Esquema Nacional de Vacunación (ENV), y se recomienda desde los 2 meses de edad, con refuerzos en el primer año de vida, así como en mayores de 60 años y pacientes con enfermedades crónicas o sistema inmunológico debilitado. Mientras que la vacuna contra el meningococo de los serogrupos A, C, Y y W está disponible principalmente en el sector privado a partir de los 9 meses y adolescentes; y aunque no forma parte del ENV la Academia Mexicana de Vacunología la recomienda en grupos de riesgo o en situaciones específicas.
Artículo publicado el 22 de febrero de 2026 en la edición 97 del suplemento Gula.






