Sergio Torres Félix es un veterano de la política en Sinaloa, aunque muchos lo siguen recordando y reconociendo como el Morrín, por unos muñecos que parecían fantasmas y que sembró en parques y jardines de la ciudad de Culiacán cuando fue Alcalde.
Eso fue hace una década, en 2015, cuando buscaba posicionarse en la sucesión a la gubernatura y el Morrín hizo el ruido que buscaba con el slogan Al 100 por Culiacán. Pasando su trienio los Morrines terminaron arrumbados en el taller municipal, vacíos de los valores que pretendían atribuirles. El PRI no contempló en sus planes a Sergio, postuló como candidato a Quirino Ordaz, y recuperó la posición perdida seis años atrás.
Antes del Morrín, a Sergio muchos lo conocían como el Cholo. Más cercano a su personalidad de aferrado, frontal, nada dejado. Cada posición política que fue escalando era por encima de los favoritos.
La trascendencia del atentado armado contra Sergio Torres, que lo tiene internado de gravedad en un hospital, está precisamente en el perfil político de su trayectoria de 30 años: fue dirigente sindical, presidente del PRI municipal, regidor, diputado local y federal, Alcalde de la capital, secretario de estado, candidato a la gubernatura por Movimiento Ciudadano, y actual dirigente estatal de ese partido al mismo tiempo que legislador local.
Es con mucho el político de más alto perfil que resulta atacado en esta guerra narca en Sinaloa, cercana a 500 días de enfrentamientos, asesinatos y desapariciones. Además, junto a Torres Félix resultó herida la diputada local Elizabeth Montoya, también de amplia trayectoria, así como una de las personas encargadas de su custodia.
El perfil de Sergio Torres también explica la rapidez con que ha respondido el gobierno federal sobre la investigación. No ha dejado pasar ni un solo día y le quitó el control de las pesquisas a la autoridad estatal (oficialmente hablan de coordinación). Lo que menos quieren es la réplica del caso Carlos Manzo en otros sitios del país. Buscan aplacar la resonancia nacional que alcanzó el atentado contra el Alcalde en funciones de Uruapan, Michoacán.
Hasta podría pensarse que el secretario de Seguridad Federal, Omar García Harfuch, atribuyó demasiado pronto el atentado a una célula de los Chapitos. Algo parecido también al caso Manzo, donde rápidamente señalaron al CJNG como los autores intelectuales del asesinato. Ambos casos apuntando al narco dominante en la zona.
Pronto o no, la afirmación del gabinete federal le pone una sobrecarga al atentado, porque ahora los obliga a abrir los hallazgos, como está ocurriendo con el caso Manzo. Tratándose de una célula de los Chapitos, ¿quiénes entonces ordenaron el atentado contra el diputado y dirigente de Movimiento Ciudadano Sergio Torres y la diputada Elizabeth Montoya?
Margen de error
(Romper) El historial de Sergio Torres en los últimos 30 años en la política de Sinaloa presenta una constante: el rompimiento.
Rompió con Salvador Flores Acosta, quien se había apropiado del control del STASAC, el Sindicato de Trabajadores del Ayuntamiento de Culiacán, de 1996 a 2002. Flores se va de regidor del PRI en Culiacán y le deja encargado el STASAC a Sergio Torres de 2002 a 2005. Cuando Chava Flores vuelve al sindicato, Sergio se va a la dirigencia del PRI en Culiacán, pero ambos se disputarán diferentes facciones del STASAC. Incluso años después, en 2011, Chava acusará a Sergio Torres de cualquier cosa que le pase a él o su familia, justo en la sucesión de la dirigencia del Sindicato (como se encuentra precisamente en estos momentos el gremio de los trabajadores del Ayuntamiento).
De la dirigencia del PRI en 2005, Sergio Torres pasa a regidor con Aarón Irizar. Después Diputado local de 2007 a 2010, y luego Secretario de Desarrollo con Héctor Cuen como Alcalde de Culiacán. De donde saldrá para irse de diputado federal.
El paso natural de la diputación federal es la Alcaldía de Culiacán, que le cuesta un rompimiento con Cenovio Ruiz y quienes controlaban el PRI entonces para poder ser el candidato y después el Alcalde.
Junto con Jesús Valdés, Aarón Rivas, Antonio Castañeda, Óscar Valdez, el propio Sergio Torres, y otros más, conformaron el Grupo Culiacán. Con los años Sergio rompió con ellos y todos terminaron desperdigados o se fueron a otros partidos.
Después de la gran derrota del PRI en 2018, Sergio Torres fue de los primeros en tomar distancia del tricolor. Cuando su partido perdió casi todo, se quedó un par de años como Secretario de Pesca de Quirino Ordaz. Desde ahí anunció su renuncia y se pintó del color naranja, se fue a Movimiento Ciudadano en noviembre de 2020. Otro rompimiento, ahora con el PRI.
La mazorca se le iba desgranando a Quirino, y él mismo terminaría como embajador en España de la 4T.
Primera cita
(MC) Sergio Torres ya había amarrado la candidatura a la gubernatura con MC, y lo fue en 2021. La fuerza emergente del movimiento naranja no ha prosperado en Sinaloa, pero sí lo suficiente para tener en la actualidad dos diputados locales —Torres y Montoya— y una Alcaldía, la de Elota, donde postularon a un desconocido Richard Millán que ganó con la diferencia de 37 votos.
Elota es como una manzana envenenada, donde no queda muy claro hasta donde el poder político realmente manda en el municipio.
Mirilla
(Benítez) La historia de Sergio Torres está incompleta sin el apartado de su Secretario de Seguridad Pública cuando fue alcalde. Nombró a Héctor Benítez en un puesto siempre clave en Culiacán. Un hombre con carrera de Ministerio Público.
Lo destituyen de su cargo y seis días después lo asesinan en su propia casa. Además, como reveló en aquel tiempo Ríodoce, a las dos personas que encargaron asesinarlo las mataron casi de inmediato. Borrando todo rastro. El asesinato de Benítez nunca se aclaró (PUNTO)
Artículo publicado el 01 de febrero de 2026 en la edición 1201 del semanario Ríodoce.







