Los primeros colonos que formaron lo que hoy es Estados Unidos de América, llegaron en 1607, a Jemestown, Virginia. Meses después fueron llegando más colonos y formaron lo que conocemos como las 13 colonias: Georgia, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Virginia, Maryland, Delaware, Pensilvania, New Jersey, Nueva York, Connecticut, Rhode Island, Massachusetts y New Hampshire. El famoso escritor ruso, Issac Asimov, escribió un libro titulado La Formación de Estados Unidos, el cual ayuda para entender esta etapa de formación de ese país.
Las relaciones que hubo entre España y la Nueva España fueron de una sujeción extrema, ningún alto funcionario del gobierno de la Nueva España fue nombrado en la Nueva España, todos se nombraban en España. Las leyes que regían a la Nueva España se hacían en España. Nunca hubo elecciones en la Nueva España.
Situación muy diferente sucedió entre las 13 colonias e Inglaterra. Inglaterra no atendía a sus colonias en América, eran los colonos los que nombraban a sus autoridades, en elecciones periódicas (Octavio Paz, Tiempo Nublado).
La Ley del Té de 1773 (Tea Act), mantenía un arancel existente para favorecer a la Compañía Británica de las Indias Orientales, dándoles el monopolio y permitiéndoles vender té más barato que los contrabandistas, esto enfureció a los colonos de Boston, arrojando el té al mar como protesta contra la tiranía fiscal británica. Este acto da inicio a la revolución que termina con la independencia de las 13 colonias, formándose los Estados Unidos de América, un 4 de julio de 1776, y creando su propia Constitución en 1787.
Los colonos cruzan los Montes Apalaches y se desplazan hacia el oeste, llegando hasta el Océano Pacífico. Francia habita las tierras al otro lado de los Apalaches formando la Luisiana, la cual después Napoleón Bonaparte vende en 15 millones de dólares al gobierno de los Estados Unidos en 1803. Lo mismo hace España, vende Florida en 5 millones de dólares en 1819.
El tercer presidente de esta gran nación fue Thomas Jefferson (1801-1809), quien fue uno de los principales redactores de la Constitución de los Estados Unidos. Con respecto a su confederación naciente dijo: “Nuestra Confederación debe considerarse como núcleo desde el cual toda América, norte y sur, debe poblarse”.
Las explicaciones que Alexander Von Humbold da a Thomas Jefferson y a su equipo de gobierno cuando visitó los Estados Unidos en 1804, después de haber estado en la Nueva España, alentaron el espíritu expansionista de esta nación. Les habló de las riquezas de la Nueva España y les dejó mapas de esas riquezas.
James Monroe es el quinto presidente de los Estados Unidos (1817-1825), y en 1823 se crea la famosa Doctrina Monroe, que por cierto que con esta doctrina justifican los gobernantes de EU las invasiones en cualquier rincón de América. Es esta doctrina lo que justifica la intervención de EU como “política” hemisférica, interviniendo en asuntos internos de cualquier país.
Esta doctrina marcó la política exterior de EU hacia América Latina, generando desconfianza en América Latina por ser usada para justificar la hegemonía y las intervenciones.
Pero como dice el historiador, Pedro Salmerón: “Fueron las guerras contra México (1836-1848) donde se asentó definitivamente el carácter expansionista e imperial de la república oligárquica del norte (que volvió a invadirnos en 1914 y 1916 y a amenazarnos con invasiones en 1853, 1859, 1919 y 1926”).
Artículo publicado el 11 de enero de 2026 en la edición 1198 del semanario Ríodoce.






