Los corridos de la Revolución

Los corridos de la Revolución

“Composiciones poético-musicales plasmadas en el corrido, forma o derivación del romance español”: Vicente T. Mendoza

 

 

La Revolución Mexicana —como pocos movimientos político-sociales—, fue cantada en las coplas del corrido. Se cantó principalmente a sus personajes, convertidos en héroes populares, a las gestas y tragedias guerreras, a las mujeres que acompañaron a las tropas rebeldes y militares, a los caballos, a las tumbas, etcétera.

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Vicente T. Mendoza, estudioso de esta forma musical de recrear al movimiento armado, dice de ella que son “composiciones poético-musicales plasmadas en el corrido, forma o derivación del romance español”. Dedica 149 páginas escritas en 1956 para hacer su cronología de las canciones dedicadas al fenómeno, mediante explicaciones y textos en su libro EL CORRIDO de la Revolución Mexicana.

Pocos asuntos escaparon a la temática revolucionaria antes, durante y después del proceso armado. Algunos corridos han quedado en el olvido, otros siguen siendo “éxitos” musicales, pero el recuerdo de la gesta que inició “formalmente” en noviembre de 1910 sigue vivo en la memoria de los mexicanos y de uno que otro extranjero.

Se le cantó a Francisco I. Madero como propulsor e iniciador del movimiento. Formadas las tropas, empezaron a hacer suyas las canciones La Adelita y La Valentina que según se presume son canciones prerrevolucionarias que Ángel Viderique estrenó en la plaza de Culiacán y a la cual luego se puso letra, primero en los cuarteles militares y luego entre los rebeldes.

“Si Adelita se fuera con otro, las seguiría por tierra y por mar. Si por mar en un buque de guerra, si por tierra en un tren militar” y “si me han de matar mañana que me maten de una vez” era el grito de guerra tomado del corrido, más que un simple homenaje a alguna mujer llamada Valentina. La Rielera tenía a su Juan Soldado, pero también a su Juan revolucionario con su Carabina 30-30 es todo un himno.

En Sinaloa. Las hazañas de Heraclio Bernal, desde el temprano 1888 se plasmaron en el corrido, aunque su paso por la revolución fue prematuro y fugaz; a Gabriel Ley se le hizo su corrido para recordarlo como el primer mártir de nuestro Sinaloa. Se le cantó a Juan Carrasco, también a Valente Quintero y a Martín Elenes, así como al general Arnulfo R. Gómez. Seguro cada jefe revolucionario local tenía su propio corrido, pero no tuvieron mucha trascendencia.

Asesinado Madero, los rebeldes le cantaban al traidor Huerta La Cucaracha, que no podía caminar porque le faltaba mariguana, vicio ancestral entre la tropa militar que se contagió entre algunos revolucionarios.

Los caudillos que continuaron la lucha fueron también tema de corridos: Obregón, Calles… Felipe Ángeles, Benjamín Argumedo, Pánfilo Nateras, Benito Canales.

Pero sin duda fue a Francisco Villa a quien más se le ha cantado a través del corrido y un poco menos a Emiliano Zapata. Sirvieron de inspiración sus vidas, sus proezas, sus muertes producto de la traición, sus tumbas, sus caballos, en especial El Siete Leguas que resultó yegua.  La toma de Zacatecas, La Toma de Torreón, Los Dorados de Villa.

Hubo corridos a movimientos armados posteriores, como la revolución escobarista, de la que surgieron corridos, mención especial merece el de Valentín de la sierra que nos confunde cuando dice “Yo soy de los meros hombres, de los que inventaron la revolución”, pero se refiere a la rebelión cristera, lo cual queda evidenciado cuando se justifica en el paredón cuando le dice a su “madre mía de Guadalupe, por tu religión, me van a matar”.

Algunas composiciones fueron anónimas, creadas por el pueblo, pero internet nos permite decir algunos nombres: Guadalupe Barajas Romero, Macario, Graciela Olmos, Manuel Valdez, Juan Manuel Morales.

Los intérpretes han sido pieza clave en la difusión del corrido y en mantenerlos vivos en el recuerdo del pueblo a través de grabaciones de discos, películas, videos, etcétera: Luis Pérez Meza, Antonio Aguilar, El Charro Avitia, Lucha Villa, Amparo Ochoa, Ignacio López Tarso, David Reynoso, Vicente Fernández, Los Alegres de Terán y muchos cantantes más, así como músicos, especialmente norteños, reviven de manera constante a estos personajes con sus hazañas.

Hubo mujeres que empuñaron las armas, sin embargo, no fueron motivo para tema de un corrido específico. Si acaso apenas se empieza a reconocer esa participación que tuvieron como soldaderas, “adelitas” o “rieleras” que hacían labores domésticas y de enfermeras en los campos de batalla.

Sobre este tema les recomiendo el libro The Mexican Corrido. A Feminist Analysis (El corrido mexicano. Un análisis feminista) de María Herrera Sobek, escrito en inglés y en español. Y para el corrido en la revolución mexicana, el antes citado de Vicente T. Mendoza. Ambos están disponibles y descargables en internet.

Artículo publicado el 23 de noviembre de 2025 en el suplemento cultural Barco de Papel del semanario Ríodoce.

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