El 13 de septiembre se presentará el montaje a cargo del grupo Sabaiba Teatro, dirigido por Lázaro Fernando
Aparece en el escenario vestida de blanco, con el rostro cubierto por un velo y la mirada perdida en algún punto del pasado. Es Guadalupe Leyva Flores, “La Novia de Culiacán”, personaje central de la obra que será escenificada por Sabaiba Teatro, el sábado 13 de septiembre.
Bajo la dirección de Lázaro Fernando, será a las 17:00 horas, cuando en el Teatro Socorro Astol, se recuerde la historia de este personaje que durante años caminó por el centro de la ciudad con su vestido de boda.
Su historia, envuelta en mito, nostalgia y verdad, regresa a los escenarios con el reestreno de Érase una vez la novia, una obra del dramaturgo Alejandro Román.
La puesta en escena, estrenada hace casi ocho años, vuelve con una nueva energía, un elenco renovado y una mirada más aguda hacia el presente.
Aunque el texto original se mantiene, dijo el director, ha incorporado elementos escénicos actuales que resignifican el relato, haciéndolo aún más vigente.
María Magdalena da vida a Lupita en esta versión, asumiendo el papel que antes interpretaron actrices como Paloma Parra y Tania Mascareño. Junto a ella, participan Juan Mendoza, como El Doctor, Xia Arellano como Lupita niña, David Zataráin como El Novio y Aída Romero, como La Enfermera.
Más allá de la leyenda
La historia de Lupita, más allá de la leyenda, es también una ventana a la transformación de Culiacán.
En palabras del director, la obra muestra a un personaje que regresa a una ciudad irreconocible, donde la violencia ha desplazado la vida tranquila de antaño.
“Ya no es el Culiacán de los porches, de la gente que dormía en los catres en los porches de las casas. Ahora hay miedo, y Lupita lo enfrenta. Reniega de lo que ve, de lo que somos”, señaló.
Así la obra, comentó que se convierte no solo en un homenaje, sino en un acto de resistencia y crítica, un monólogo poético que dialoga con la realidad actual desde la figura de una mujer que se volvió símbolo.
A pesar de la carga emocional, Érase una vez la novia no es una obra densa. Está llena de momentos lúdicos, con cambios de ritmo, humor y juegos de iluminación que permiten al espectador reflexionar sin perder la capacidad de disfrutar.
“El proceso creativo ha sido riguroso, con más de dos meses de ensayos, y una apuesta clara por un lenguaje escénico que rompe con la estructura tradicional para abrir paso a una narrativa más libre, cargada de sensibilidad y significado”, mencionó.
“Es un trabajo complicado, no aristotélico, poético. Pero es también una obra hermosa, que conecta con quienes conocieron a Lupita y con quienes solo han oído hablar de ella”.
Basada en la investigación contenida en el libro El tesoro de la Divina Gracia, de Ulises Cisneros, el texto de Alejandro Román fue reconocido en 2022 con el Premio Emilio Carballido a Mejor Autor Nacional, otorgado por la Agrupación de Periodistas Teatrales de la Ciudad de México.
Una obra regional
Esta nueva temporada de la obra busca no solo volver a contar su historia, sino rescatarla del olvido y darle un lugar merecido en la memoria colectiva.
“Es una obra regional, no regionalista. Tiene valor universal porque habla de los personajes que nos forman como sociedad y que nos dan identidad y que hace que las nuevas generaciones los conozcan”, indicó.
Los boletos tienen un costo de 200 pesos entrada general, con una preventa de 150 pesos disponible desde el jueves 4 de septiembre en el Café Jaldi, ubicado en Ángel Flores esquina con Andrade y el día de la función en la taquilla del teatro.

LA NOVIA DE CULIACÁN. El personaje central de la puesta en escena.
rtículo publicado el 7 de septiembre de 2025 en la edición 1180 del semanario Ríodoce.







