Recordando a Pepe

Recordando a Pepe

Por Celene Guzmán

 

Qué placer poder escribir unas letras para recordarte, Pepe Franco; muchas memorias podría compartir en este texto, sin embargo, las siempre presentes al recordarte serán: como director y fundador de la Feria del Libro y las Artes de Mazatlán, y como uno de los más importantes promotores de la lectura y las artes en el puerto. Recordarte como ese bohemio lleno de sueños locos que eras, al que la vida (aunque haya sido solo por un instante) lo puso en una posición donde logró realizar muchos de ellos y que por ganas del destino me tocó ser testigo y partícipe de ello.

Pepe me dio la oportunidad de trabajar a su lado en Cultura Mazatlán y en la hoy desaparecida Feliart, una joya de proyecto que quedó en la memoria y en los corazones de los lectores mazatlecos y más. Un recuerdo que la verdad cada que vuelvo a él, me saca un suspiro o dos o tres…

En esos tiempos hubo muchas tardes que el equipo se juntó con él a planear cosas, el Luis, el Max, la Deni, el Mario Huerta, el Christian Davis y yo fuimos sus cómplices en muchas locuras. Le encantaba platicarnos sus ideas y que le ayudáramos a enriquecerlas y aterrizarlas. De mis favoritas: el Tributo en la azotea a los Beatles. La gente de veras lo disfrutó, nosotros más por haber ayudado a planearlo. O el Pabellón Infantil en el Festival Cultural Mazatlán. No hay manera de que pueda olvidarlo. Las risas de los más pequeños y las emociones que ahí se vivieron se quedaron siempre en nuestros corazones. La puesta en escena de Cri-Cri por La Escuela Municipal de Ballet dirigida por la maestra Zoila. Nunca se había visto tanta cantidad de público infantil en la historia de la Feliart. Tener un país invitado en la feria, qué aventura tan inolvidable: “Cuba País Invitado” decían los afiches de ese año.

Mucho estrés, muchos dolores de cabeza, muchas emociones, mucha felicidad, errores que, por supuesto nadie vio, nadie los notó porque fueron errores bien hechos, bien dirigidos por el mero mero. A fin de cuentas, fue una de sus mayores satisfacciones, un sueño más de Pepe hecho realidad.

Pero la mejor memoria, mi recuerdo más preciado que me une a el Maestro Pepe Franco, fue cuando un día me mandó llamar a su oficina para contarme otro de sus sueños por aterrizar:

“Quiero que los talleres infantiles de la Feria cambien, que tengan su propia identidad, que sea un lugar independiente dentro de la Feliart y que lo hagas tú, ¿cómo? resuélvelo”. Y sucedió, ese año dejaron de ser los talleres infantiles, para convertirse en el Área Infantil de la Feliart, teniendo como espacio propio y fijo durante los 10 días de la feria del libro la finca ubicada en la esquina de Carnaval y Constitución, donde miles de niños disfrutaron de actividades y espectáculos creados y desarrollados especialmente para ellos. Qué orgullo haber sido parte de ese sueño. Gracias, Pepe Franco.

El Pepe fue un buen amigo y excelente maestro, no solo para mí, estoy segura que lo fue para muchos, puedo constatar que su legado, su dedicación hacia las letras se ha pasado a varias generaciones y que probablemente seguirá viajando en el tiempo. Solo deseo que estas letras que hoy escribo sirvan para que te recordemos todos, todos los que fuimos receptores de las semillas que fuiste sembrando en tu camino y de la polinización que ha surgido de ello.

Artículo publicado el 13 de abril de 2025 en la edición 11 del suplemento cultural Barco de Papel.

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