Cuando la titular del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa, dijo desde Palacio Nacional en la mañanera del 8 de abril que en Sinaloa el descenso de los homicidios era del 25 por ciento, en Culiacán estaban todavía en el levantamiento pericial de una masacre de nueve personas en un Centro de Rehabilitación de adicciones en Colinas de San Miguel, simultáneamente otro grupo armado entró a una privada y se llevó al propietario de los centros. “Fue una célula de los conocidos como los Chapitos”, dijo el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. Ese día los homicidios contabilizados en Sinaloa sumaron 16, el más alto en el país –muy lejos del promedio diario que tenía la capital del estado, que sigue siendo el epicentro de la disputa de los dos grupos.
La misma semana aparece asesinada Vivian Karely, desaparecida quince días antes en la misma colonia. La valiente hermana, que desde la desaparición estuvo rogando su búsqueda rápida, aportando pistas y nombres, ahora reclamaba a la Fiscalía porque no hizo nada, y la prueba es que la jovencita estaba muy cerca de donde ella denunció que había desaparecido. La Fiscalía no puede acertar ni siquiera a menos de un kilómetro de distancia del suceso.
La semana por demás compleja, como lo han sido todos los días en mayor o menor medida desde hace siete meses, siguió con el asesinato de tres personas –dos de ellas abogados- y luego quemaron una vivienda. Una captura relevante en Mocorito, con helicópteros artillados. Desaparecieron tres trabajadores del Hospital Civil, y hasta el cierre de edición se desconocía su paradero…
No es necesario seguir con un recuento de los sucesos, es tan inabarcable esta disputa abierta entre Chapitos y Mayitos, que reducirla al indicador de los homicidios da otra señal de preocupación sobre el actuar de las fuerzas federales. Insistir en que mes a mes se han venido reduciendo los asesinatos es de una miopía absoluta. Tanto Harfuch como la Fiscalía estatal, y cualquiera otra en esa línea, muestran una indolencia del mismo tamaño de la incomprensión de estos siete meses de enfrentamientos, muerte y miedo.
La autoridad se muestra distanciada de los sucesos diarios. Da igual si asesinan a niños y niñas, a jovencitos punteros, descabezan o queman. Se muestran como que les da lo mismo que no se hayan esforzado para buscar a una jovencita con todos los elementos para su búsqueda inmediata y luego aparezca asesinada. Nada parece conmoverlos. Por eso el desfase entre el discurso de la autoridad en materia de seguridad y lo que en el día a día enfrentan los ciudadanos de a pie.
Margen de error
(Pasado) A este paso, puede caerse en ese desliz increíble de Eduardo Medina-Mora, Procurador General de la República en tiempos de Calderón: Vamos ganándole al narco aunque no parezca, dijo en una entrevista luego del asesinato de siete agentes de la entonces Policía Federal, precisamente en Culiacán –hoy otra vez en la picota de la inseguridad.
En ese mayo de 2008 había iniciado una guerra –otra guerra- intestina en el cártel de Sinaloa. Entonces eran el Chapo Guzmán y el Mayo Zambada contra los Beltrán Leyva. Igual que ahora, el gobierno de Calderón respondió con el envío de fuerzas federales a Sinaloa, y en ese marco se dio el enfrentamiento donde emboscaron a agentes de la Policía Federal y los asesinaron.
Hasta ahora es difícil entender la diferencia entre 2008 y 2025. Más allá de ver más militares, más marinos, más guardia nacional, más elementos de Harfuch.
Primera cita
(Seis) Claudia Sheinbaum cumple el primer semestre de su mandato, y se entiende que se busque resaltar los avances de este gobierno con respeto al anterior. Aunque el lenguaje marca una diferencia porque se trata de una continuidad, al mismo tiempo de manera cauta se destaca que hay un acelere en los resultados y una modificación en la estrategia.
En conclusión, este gobierno federal destaca una reducción promedio de 12 asesinatos por día –de 86.9 a 74.7- Y aunque se insista que el país está en llamas, las cifras –otra vez las cifras- dicen que la mitad de los crímenes se cometen en siete entidades, entre ellas Sinaloa en quinto lugar.
En Sinaloa tiene el gobierno federal una buena parte de la atención nacional e internacional sobre su estrategia de seguridad nacional. Se ha dicho desde el inicio de los enfrentamientos, casi a la par con el inicio del nuevo gobierno. El tiempo pasa y la paciencia se va agotando. En un semestre las fuerzas federales, con todo y el desmantelamiento de laboratorios y las capturas, no han logrado apaciguar los enfrentamientos.
Mirilla
(Sorpresa) Jesús Madueña obtiene con votos el segundo periodo como rector en la UAS. Gana de manera contundente, como si el cuenismo no tuviera una sola fisura al interior de la universidad. Gana con Cuen y ahora sin Cuen –o quizá aun con él al lado.
La situación al interior de quienes acompañaron a Héctor Melesio Cuen estos años, tanto en la UAS como en el PAS, o en sus campañas políticas, está llena de interrogantes. Han logrado no resquebrajarse a casi un año del asesinato de su líder. Más aun, han obtenido para el grupo mantenerse en la UAS.
Faltará ver, ya en sus funciones como rector para un periodo que ahora sí podría ser completo, cómo se comporta Jesús Madueña. ¿Será rector ahora sí, o aún existe alguien quien le dicta las órdenes? (PUNTO).
Artículo publicado el 13 de abril de 2025 en la edición 1159 del semanario Ríodoce.







