En 2018, Sinaloa alcanzó el mayor valor de su producción de bienes y servicios: 527 mil millones de pesos, a precios de mercado 2018.
En 2023, el dato más reciente, el valor fue de 517 mil millones a precios de mercado, base 2018. En lugar de mejorar, retrocedimos. Tenemos un producto interno bruto menor al de antes de la pandemia.
En ese año, 28 estados tuvieron un porcentaje de crecimiento de su producción mayor que el de Sinaloa.
Es información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (INEGI), no de algún partido político. La presidenta de este organismo fue designada por el ex presidente López Obrador, no por algún opositor.
Para comparar la capacidad productiva de Sinaloa, dividimos lo que producen los estados entre su número de habitantes. Así tenemos el producto interno bruto estatal per cápita.
El dato más reciente de PIB estatal per cápita es del 2023. El valor de la producción por cada sinaloense es de 223 mil pesos a precios del 2023 y el promedio de cada mexicano es de 245 mil. Sinaloa está por debajo del promedio nacional.
Los PIB estatales per cápita más altos son: Campeche, 601 mil; CDMX, 506 mil; Nuevo León, 410 mil; Sonora, 355 mil y, Coahuila, 354 mil. Nosotros estamos a media tabla, lugar 17. A 100 mil pesos de los vecinos de Sonora, por indicar una comparación.
Si nosotros y nuestras familias merecen una calidad de vida propia de economías boyantes entonces debemos incrementar nuestro producto interno en 67 por ciento.
Si queremos comer, estudiar, atender nuestra salud, educarnos, divertirnos, habitar una casa o pensionarnos como lo hacen en las mejores economías, dentro de una década, entonces debemos crecer 8 por ciento cada año en ese lapso.
Si creemos que nuestras familias no merecen mejorar, entonces mantengamos el crecimiento de 0.2, dos décimas de punto porcentual, que fue lo se creció en 2023.
Hubieron estados que crecieron cerca o más del 8 por ciento en ese año: Campeche, San Luis Potosí, Oaxaca y Quintana Roo. Se puede.
En una economía fuerte quien trabaja no es pobre.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, (CONEVAL) nos dice que, de septiembre a diciembre de 2024, aumentó el número de trabajadores sinaloenses cuyos ingresos no fueron suficientes para comprar la canasta alimentaria con que se mide la pobreza.
En esos tres meses cayeron 8 mil 700 empleados a la pobreza laboral. Lo que nos da cuenta de uno de los posibles impactos económicos de la crisis de inseguridad.
Son ya 395 mil las personas que trabajan, pero sus ingresos no les alcanzan para comer. Algunas investigaciones han identificado mecanismos de sobrevivencia que consisten en dejar de comprar proteínas y adquirir solo calorías como pan, sopa y productos con alto contenido de grasas. Se llenan, no se alimentan.
Una economía de salarios dignos debe alcanzar el abatimiento de la pobreza laboral en un plazo de 10 años. Para ello habría que reducir en 40 mil personas anuales la población con esa carencia. Es precisamente el ritmo inverso al que ahora sostenemos. En 2024, aumentó en 40 mil el problema, en lugar de disminuir.
Existen estados que redujeron en cerca de dos puntos porcentuales o más a la pobreza laboral en ese año: Tlaxcala, Michoacán, Yucatán, Hidalgo, Durango, Campeche, Sonora y Baja California Sur.
El salario promedio nacional de trabajadores afiliados al IMSS es de 18 mil 447, el de Sinaloa es de 14 mil 795. El ingreso promedio mensual de las mujeres jóvenes de entre 18 y 29 años en el sector informal sinaloense es de 6 mil 434.
Una economía fuerte garantiza empleo a todo aquel que quiera ganarse la vida honradamente.
Según los datos del INEGI para diciembre de 2024, en nuestro estado existen 215 mil personas que quieren un empleo y no lo tienen; otros 275 mil trabajan por su cuenta sin tener empleados, lo que significa un desempleo disfrazado de emprendedor con ingresos esporádicos; 160 mil sinaloenses tienen un trabajo de medio tiempo, pero ellos necesitan uno de tiempo completo, y 666 mil, laboran sin ninguna prestación laboral.
El porcentaje de aprovechamiento de la fuerza laboral sinaloense es de 59 por ciento. Deberíamos tener, al menos, el 70 por ciento que tiene Baja California Sur.
Una economía fuerte tiene empresas fuertes.
El Censo Económico 2024 del INEGI encuestó a 122 mil unidades económicas, de las cuales 80 mil no tienen equipo de cómputo, 85 mil no usan tecnologías digitales, 69 mil no llevan contabilidad, 113 mil no capacitan a su personal y 109 mil no tienen acceso a ningún tipo de financiamiento.
Un propósito ineludible para tener una economía próspera es que las empresas sinaloenses tengan acceso al desarrollo tecnológico, digitalización, capacitación, desarrollo organizacional y financiamiento.
Un PIB per cápita, una tasa de participación laboral y un promedio salarial que se ubiquen entre los cinco mejores del país; el abatimiento de la pobreza laboral y el fortalecimiento de las capacidades empresariales son algunos de los propósitos que nos pueden llevar al fin de ser una sociedad con economía fuerte.
Menos de eso es engañarnos.
Hay que deliberar sobre componentes, estrategias, programas, legislación, actividades, metas y plazos. Hay que hacer un plan.
Artículo publicado el 06 de abril de 2025 en la edición 1158 del semanario Ríodoce.







