El policía municipal observa receloso al reportero. Lo escudriña con detenimiento y luego otea el horizonte. Sus ojos son un scanner que registra cada movimiento a su alrededor.
“¿Estás grabando…?”, pregunta.
La idea es conocer el sentir del agente preventivo en la “narcoguerra” que se libra en Culiacán desde el 9 de septiembre de 2024, como el eslabón más débil de la cadena policial.
“¿Qué quiere que le diga, que todos estamos expuestos… que unos más, otros menos, pero todos estamos expuestos?”, pregunta en voz baja.
Su mirada no deja de observar los alrededores y sus manos se apoyan en la fornitura para luego ascender por la pechera.
“Estamos desprotegidos…”, agrega, “ahí están los compañeros de Costa Rica”.
Sus palabras son apenas perceptibles, apenas audibles en el sopor de las dos de la tarde en Culiacán.
“Ya ve ayer en el Ayuntamiento. No las recibió el presidente y eso es lo que le da pa’ bajo a uno… No les importamos”, susurra.
El agente habla con cautela. Siempre observando a su alrededor.
“Hay mucha corrupción… arriba”, se atreve a decir, “¿o usted cree que esa gente lo busca a uno… a los de abajo? Y aun así ahí están las consecuencias…”.
El policía aspira profundo en algún lugar de Culiacán. Sus palabras adquieren un tono de resignación ante una situación que no puede controlar.
“Así las cosas… ¿y qué podemos hacer…? Nada… estamos desprotegidos…”, dice en voz baja.
El sentir de otro agente preventivo de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal es el mismo: se sienten abandonados.
Aunque el riesgo de sufrir un atentado siempre está latente, reconoce que en estos seis meses de conflicto entre las facciones del Cártel de Sinaloa se incrementa.
Ahora el actuar de los policías municipales es más cauto, comenta, con más precaución, más apegado a los reglamentos y las leyes.
“El riesgo siempre está presente, entonces hay que hacer las cosas bien. Cumplir con nuestro deber y cuidarnos mucho porque está cabrón”, expresa el munícipe.
El eslabón más débil
En lo que va de la “narcoguerra” entre los Chapos y Mayos por el control de la organización criminal, 12 agentes de la policía municipal han sido asesinados.
Las víctimas más recientes son los tres policías de Costa Rica, sindicatura de Culiacán, quienes fueron “levantados”, torturados y asesinados el 1 de marzo cuando iban a atender un reporte de alto impacto.
Y el domingo 2 de marzo aparecieron sin vida Joel Alberto, Ezequiel y Petra Emilia.
“Todas somos Emilia”
El jueves 6 de marzo un grupo de agentes de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal se manifestó en el patio central del Ayuntamiento de Culiacán para exigir justicia por la muerte de Petra Emilia.
A dos días del Día Internacional de la Mujer, armadas con pancartas y una lona con la fotografía de Emilia con una leyenda impresa que expone la situación por la que está pasando Culiacán:
“Salí a buscar un mejor futuro y regresé muerta”.
Y el rostro de Petra Emilia quedó en el patio central de palacio municipal, adherido al de la familia asesinada el 19 de enero en el fraccionamiento Los Ángeles, para ignominia de las autoridades municipales, que no dieron respuesta alguna al grupo de agentes que exige justicia para su compañera.
Promesas
Cinco días después del hallazgo de los tres agentes de la policía municipal asesinados, el gobernador Rubén Rocha Moya aseguró que la muerte de Petra no quedará impune.
“Estamos fortaleciendo la investigación. No va a quedar impune”, expresó el mandatario estatal el viernes 7 de marzo.
El miedo
En las filas de la policía municipal el miedo los amordaza y rehúyen la entrevista. Los más evitan hablar de la situación por la que atraviesan en su oficio.
“No hay nada que decir…”, suelta un oficial antes de conocer la pregunta.
Un grupo del escuadrón de motociclistas monta sus aparatos y desaparece por entre las calles del oriente de Culiacán.
Doce muertes de compañeros en seis meses les inhibe el habla, y el “abandono” de la autoridad municipal les “da para abajo” en una guerra en la que son el eslabón más débil.
Los caídos
De acuerdo con un recuento periodístico, desde el 9 de septiembre de 2024 al 7 de marzo de 2025, han sido asesinados 12 agentes de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal de Culiacán en lo que se le ha denominado la “narcoguerra”.
El primero que cayó abatido por las balas fue Raúl Demetrio “N”, el 11 de septiembre en la sindicatura de Las Tapias.
El 20 de noviembre, Ramón Alberto, el 22, Benjamín y el 28, Héctor Gabriel.
El 7 de enero de 2025 murió Juan Carlos y el 23 Isidro y Jassiel.
En febrero murieron dos agentes de la policía municipal y el 2 de marzo de 2025 aparecieron sin vida Joel Alberto, Ezequiel y Petra, luego de haber sido “levantados” en la sindicatura de Costa Rica, municipio de Culiacán.
Y aunque el gobernador Rubén Rocha Moya expresó que el asesinato de Petra Emilia no quedaría impune, ninguna de las muertes de los 12 policías ha sido resuelta.
Artículo publicado el 9 de marzo de 2025 en la edición 1154 del semanario Ríodoce.







