En medio de la pugna entre Mayos y Chapos en Culiacán han sido asesinados cuatro choferes del transporte urbano
La última tarde de su vida, Manuel Ricardo estuvo reparando su motocicleta a un costado del canal de aguas pluviales paralelo a su vivienda en el fraccionamiento Capistrano.
La polvareda levantada por los camiones de la ruta Ruiz Cortines le congestionó los pulmones por última vez.
El muchacho de 22 años estaba ensimismado desponchando la llanta de su Italika para irse a tomar el turno en el camión.
“Aquí estuve platicando con él”, recuerda un compadre de la familia.
Antes de tomar rumbo, Manuel Ricardo se dirigió a su madre y se fue para siempre jamás.
“Si ya se iba a subir al camión apenas. Iba con su uniforme”, agrega.
Al exterior de la vivienda un grupo de familiares y amigos esperan el cuerpo un día después de su muerte.
El paso de los camiones cubre la vida con una capa fina del polvo hirviente del mediodía.
“Hasta lonche llevaba… Le dijo a mi comadre ‘hágame unos burritos amá, para llevármelos”, rememora el compadre.
Y se fue para siempre en el último miércoles de su vida.
Apenas habían transcurrido unos minutos del mediodía del 26 de febrero cuando les llegó la noticia. Manuel Ricardo sufrió un atentado a balazos en una de las calles de la colonia Plutarco Elías Calles, al surponiente de Culiacán. La ciencia médica no fue suficiente para arrebatárselo a la muerte y murió en el hospital.
“Nunca me imaginé que fuera él…”, comenta el compadre.
Bernardo, el padre de Manuel Ricardo, escucha sentado el recuento de los últimos momentos de su hijo.
“Él de chiquillo dijo que quería ser chofer de camiones…”, acierta a decir, “sus amigos y todos le enseñaron y hace como dos años entró”.
Manuel Ricardo era conductor de un camión de la ruta Ruiz Cortines, que pasa por un costado de la que fue su casa en el fraccionamiento Capistrano.

Un oficio difícil
Desde el 9 de septiembre de 2024 el oficio de camionero se tornó difícil en Culiacán. Además de ser objeto de asaltos constantes, el conflicto entre las dos facciones del Cártel de Sinaloa lo convirtió en un trabajo de alto riesgo.
“Ellos salen a las 4:00 de la mañana para entrar en ruta a las cinco. Nosotros le hemos pedido a gobierno del estado que nos ayude en esa situación, porque ellos también son muy afectados”, cuenta Flavio Rolando Ibarra Hernández.
El dirigente del Sindicato de Choferes del Transporte Urbano de Culiacán asegura que en lo que va del conflicto entre los Chapos y Mayos, al menos cuatro trabajadores de este gremio han perdido la vida.
A decir del dirigente, aunque Manuel Ricardo no se dedicaba por completo al oficio puesto que trabajaba de “comodín”, sí era camionero.
“Con la inseguridad que está pasando en todo el estado, ya van como unos cuatro choferes que han sido asesinados, y pues esperamos que las autoridades ya pongan un alto”, expresa.
El dirigente sindical comenta que aunque el gremio siempre ha trabajado en un ambiente de inseguridad, es en estos últimos cinco meses cuando se sienten más desprotegidos.
“Ahora andas muy inseguro. No trabajas como debe ser, trabajas con temor a ser agredido o a quedar en un fuego cruzado”, manifiesta.
El problema de siempre
Aunado al entorno de inseguridad en el que trabajan, la mayoría de los conductores de camiones del servicio público no cuentan con prestaciones sociales y seguridad social.
Uno de los dos hermanos de Manuel Ricardo, también camionero, asegura que este no contaba con seguridad social ni prestaciones sociales en su trabajo de conductor.
Flavio Rolando Ibarra Hernández critica que la mayoría de los operadores de camiones urbanos no cuenten con ninguna prestación.
“Que la Dirección del Trabajo y Previsión Social investigue a las empresas del transporte urbano para ver si tienen asegurado a sus trabajadores, que no esperen a que nosotros se lo digamos”, expresa.
Bernardo, el padre de Manuel Ricardo y dos hijos más con el mismo oficio, señala que estos tampoco cuentan con seguridad social.
“Tengo dos hijos más arriesgando el pellejo a las 4:00 de la mañana. Ellos salen de aquí de la casa a recoger el camión para entrar a la ruta a las 5:00 de la mañana, sin ninguna seguridad para ellos ni para la familia que tienen”, enfatiza.
Homicidios
Apenas el martes 25 de febrero, un día antes del asesinato de Manuel Ricardo, fue sepultado un chofer del transporte público que fue localizado sin vida en Costa Rica, y cuyo padre también fue asesinado en abril de 2024.
Rolando Ibarra Hernández pide a las autoridades del estado poner un alto a la inseguridad que no solo ha afectado a los trabajadores del volante, sino a la sociedad en su conjunto.
“Todos hemos sufrido las consecuencias de la violencia en Sinaloa, sobre todo en Culiacán… En el caso de los choferes ellos andan trabajando, andan viendo cómo llevar el sustento a sus casas y que les pase una desgracia… Queremos que las autoridades ya le pongan un alto a la inseguridad”, enfatiza.
Artículo publicado el 2 de marzo de 2025 en la edición 1153 del semanario Ríodoce.







