domingo, junio 26, 2022
  • 00
  • Dias de Impunidad

Estos sí son puros cuentos… para leer en Semana Santa

los dos reyes-1


Esta semana es para descansar. La mayoría de nosotros nos reunimos con la familia, vamos a la playa, al bosque, o nos quedamos en casa para disfrutar la ciudad sin tanto ruido y trajín.

Y esta es una gran oportunidad para leer cuentos, novelas, poesía.

Por eso Ríodoce ofrece a sus lectores una serie de cuentos de autores clásicos latinoamericanos, como lo hemos hecho en otras ocasiones, manteniendo una tradición editorial que iniciamos aquel no tan lejano 2003, cuando nacimos.
Que los disfruten.

Los dos reyes y los dos laberintos

Jorge Luis Borges

Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían.

Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde.

Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto.

Cabalgaron tres días, y le dijo: “Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso.”

Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.

Artículo publicado el 10 de abril de 2022 en la edición 1002 del semanario Ríodoce.

Facebook
Twitter
WhatsApp
Email
RÍODOCE EDICIÓN 1012
19 de junio del 2022
GALERÍA
Destruye FGR en Culiacán 45.9 mil litros y 15.2 mil kilos de sustancias químicas para elaborar drogas sintéticas
COLUMNAS
OPINIÓN
El Ñacas y el Tacuachi
BOLETÍN NOTICIOSO

Ingresa tu correo electrónico para recibir las noticias al momento de nuestro portal.

cine

DEPORTES

Desaparecidos

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.