¡Hay camotes!; Emilio Ruiz recorre las calles de Culiacán para ofrecer el rico sabor de sus postres

EMILIO RUIZ. Mantiene viva la tradición de la venta de camotes.

Desde hace 38 años el delirante sonido que emite el carrito de camotes, se ha escuchado por las calles de esta ciudad de Culiacán. De norte a sur en un lapso de más de seis horas Emilio Ruiz resiste ante la proliferación de nuevos productos.

Sus pasos, aunque a veces ya cansados, no sólo han llevado el rico sabor de este postre a los comensales, sino también la historia de uno de los pocos personajes que pondera uno de los oficios en peligro de extinción.

Es de Oaxaca de donde llegó para continuar con la tradición familiar que también ha heredado a uno de sus hijos. Es común verles desde la colonia El Vallado, Infonavit, Humaya y las calles más transitadas del Centro.

Aparecen como esos personajes que se funden entre la velocidad de los autos. Van a paso lento emitiendo el silbido ya característico para llamar a los clientes.

Sobre el carrito de lámina, en cuyo interior lleva un horno de leña para la cocción del camote y el plátano, está el sabor de la tradición.

“La gente no come mucho camote, es verdad, pero quienes lo consumen les gusta mucho, tiene un sabor muy particular y además que tiene muchas propiedades”, contó.

Un sabor particular

Emilio Ruiz manifestó que en Culiacán ya tiene 22 años viviendo y eso le ha permitido conocer de punta a punta las rutas a seguir.

“Mi trabajo me gusta mucho, aunque yo era albañil y lo dejé para dedicarme de lleno a recorrer las calles de distintas ciudades. Cuando yo llegué aquí no había quien vendiera camotes, fui de los primeros, la gente ya me conoce”, recordó.

“Le he ido buscando y de repente empiezo por una colonia y termino en otra, todo puede cambiar”.

La venta de camotes, dijo que sigue su curso. En Tabasco, Puebla, Campeche, Mérida, Oaxaca, Jalisco, es común verlos.
“Se trata de ofrecer un dulce típico, camotes pero también plátanos, ambos son bastante ricos y nutritivos”, detalló.

“Le ponemos un preparado de dulce de panocha y además lechera, es algo muy dulce”.

Recorrer la ciudad

A sus 67 años, algunos días opta por empezar el recorrido por el Mercadito y otros por la salida norte de la ciudad. De lo que se trata es de caminar por las calles y con el rico olor que despierta el antojo.

No tiene idea de cuántos kilómetros ha transitado, pero lo que sí sabe es que su oficio le gusta y mucho.

“A uno le gusta lo que hace, es bonito ofrecer un postre tradicional de México, y logra que la gente lo siga pidiendo”.

En Culiacán, aseguró Ruiz, que el camote dulce sí es del gusto de la gente, hay personas que se han comido hasta tres de una.

“Sí lo piden, pero uno tiene que irle buscando, por las colonias, por las avenidas por donde se pueda. Sí hay ocasiones en las que me canso pero hay que seguir adelante”, apuntó.

Con una cachucha que lo cubre del sol y huaraches puestos para el andar, Emilio Ruiz anda en búsqueda de los clientes. Se va parando donde le echen el grito. Los camotes y plátanos ya están listos, calientes, olorosos, dulces.

Artículo publicado el 27 de febrero de 2022 en la edición 996 del semanario Ríodoce.

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