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Buscando a Yosimar; cinco años del trajinar esperanzado de María Isabel Cruz

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Luego de cinco años de lucha, de llanto, de impotencia, de rabia y de una búsqueda que parece ser eterna, María Isabel Cruz Bernal no baja la guardia y sigue escarbando para encontrar a su hijo Yosimar García Cruz, levantado por elementos de la policía municipal de Culiacán el 26 de enero de 2017.

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“Eran policías municipales los que llegaron por él; le llamaron por su nombre y le dijeron que mejor saliera porque de lo contrario sería peor, y Yosimar salió. Desde ese momento ya no supimos nada de él”, recuerda Cruz Bernal.

Desde aquel día ingrato han transcurrido casi 44 mil horas en la vida de María Isabel Cruz: ha escarbado en más de mil predios distribuidos a lo largo y ancho del municipio, ha recibido amenazas, ha encontrado en la puerta de su domicilio más de 300 notas anónimas en donde le dicen dónde puede estar enterrado su hijo, y es cuando se olvida de las amenazas y va a buscarlo hasta por debajo de las piedras, pero sin encontrar nunca nada.

Esa búsqueda incansable la ha llenado de una amargura muy delgada, apenas perceptible, y que sin embargo cada día canjea por la esperanza de un día encontrarlo.

“Si tuviera que ir hasta el mismo infierno a buscar a mi hijo Yosimar, hasta allá iría, y no sólo yo, sino toda aquella madre a quien le han desaparecido a su hijo”, comentó días después de que se cumpliera el quinto aniversario de su desaparición.

Su historia como buscadora comenzó días después de que se llevaran a su hijo, pues tras caer en una fuerte depresión, un sueño le reveló que debía de buscar a Yosimar hasta encontrarlo.

A partir de ese día comenzó a presionar a la fiscalía para que diera resultados, pero al ver que los agentes no hacían nada, un día les espetó en sus caras que cómo era posible que no hubiera avances. Tras el reclamó fue asaltada por un llanto de frustración, y sólo entonces se le acercó una mujer que le dijo que ella también buscaba a su hijo desaparecido. En ese momento supo que, la única manera de asegurar que realmente buscaran a Yosimar, era si ella misma lo hacía.

Inició entonces esa búsqueda sin fin a la que se fueron uniendo cientos de mujeres que también tenían familiares desaparecidos, y que la fiscalía no buscaba. Fue así como nació un colectivo denominado Sabuesos Guerreras, conformado por un grupo de casi mil mujeres que buscan a sus familiares que fueron levantados y desaparecidos.

“Ha sido un proceso largo, porque cuando yo empecé la fiscalía no se enfocaba en este tipo de búsquedas, y a base de presión y de hacer el trabajo de la autoridad, se fue destapando toda una cloaca, y sólo entonces se supo lo grave que era el problema, no sólo en Sinaloa sino en todo el país”, dijo María Isabel Cruz.

A partir de esa presión se creó la Comisión Nacional de Búsqueda, y cada estado también creó su propia comisión, aunque la realidad fue que, para mala fortuna de las casi 100 mil familias de personas desaparecidas, nada vinieron a aportar esas comisiones, pues sus métodos, técnicas, incluso los perfiles de quienes formaban parte de ellas, eran obsoletos.

“Los que sí mejoraron sus técnicas fueron los criminales, quienes se volvieron mucho más efectivos para desaparecer a las personas”.

Según explicó la presidente de Sabuesos Guerreras, otro de los problemas que enfrentan como familiares de personas desaparecidas, es que existen miles de restos que esperan en los Semefos, que no han sido identificados, no por negligencia, sino por falta de personal forense en las procuradurías de los estados.

“Es algo que hemos puesto sobre la mesa a la fiscalía del estado, que por lo menos permitan la entrada de peritos argentinos, guatemaltecos, para ver si así las cosas cambian, pero es hora que no se tiene respuesta”, observó María Isabel.

De acuerdo al colectivo, existen más mil 500 restos humanos que no se les han practicado las pruebas correspondientes de ADN, más otra cantidad similar en las fosas comunes del estado, que de lograr identificarse, darían un poco de paz y calma a los familiares de quienes tienen un ser querido desaparecido.

Por lo pronto, María Isabel Cruz dijo que continuaría levantando la voz para exigir a las autoridades que no simulen hacer su trabajo, sino que realmente lo hagan, lo cual sólo se demostrará cuando den resultados y realmente empiecen a buscar a personas desaparecidas.

La desaparición forzada es definida por Amnistía Internacional como una forma de aterrorizar a los miembros de una comunidad, pues está diseñada para generar una sensación de inseguridad y miedo que no sólo se limita a los familiares cercanos de una persona desaparecida, sino que termina afectando a la sociedad en su conjunto.

La Comisión Nacional de Búsqueda en México asegura que en total hay 90 mil 34 personas desaparecidas no localizadas.

Sinaloa maneja una suma aproximada de 5 mil 237 personas desaparecidas, aunque según organismos de derechos humanos, el número es mayor puesto que muchas de esas desapariciones no se reportan.

“El problema es muy grave, pero seguimos confiando en que este gobierno nos va a escuchar y va atender nuestras demandas, y sin embargo el tiempo pasa y nada”, lamentó María Isabel Cruz.

A la fecha ella se ha vuelto psicóloga, antropóloga, policía, perita, vocera de la crisis de desaparición forzada, tanatóloga y fuente de inspiración de casi mil mujeres que componen el colectivo Sabuesos Guerreras A.C.

Artículo publicado el 30 de enero de 2022 en la edición 992 del semanario Ríodoce.


 

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