Inicia la cacería de ‘Los Chapitos’

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La semana pasada el presidente de los Estados Unidos dio un paso de mucha trascendencia en la guerra contra el narcotráfico, pues no solo enfoca sus baterías contra uno de los grupos criminales más aguerridos, Los Chapitos, sino que pone en cuestión la política de “abrazos” del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. ¿Qué resultados arrojará esta estrategia conjunta? Es un enigma. Lo único seguro es que se acercan tiempos de guerra en México.

La cacería contra Los Chapitos inició formalmente la semana pasada, cuando el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, firmó una orden ejecutiva en la que incluye a los cuatro hijos de Joaquín Guzmán Loera entre los criminales más buscados y ofrece recompensas de 5 millones de dólares por cada uno de ellos.

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Según anticipan algunos conocedores del tema, esto no tendrá un final feliz, pues aún y cuando Estados Unidos ya ofreció tales recompensas, atraparlos implicará sitiar a Culiacán por aire y por tierra, bloquear toda salida o entrada, cortar todo servicio de comunicación, y antes del contraataque, sacarlos de Culiacán.

Las autoridades miliares y de la Marina, las únicas capaces de realizar un operativo de semejante magnitud, se enfrentarían ante un enemigo invisible compuesto por cientos, tal vez miles de pistoleros, además de otros sicarios que pertenecen a otras facciones de cientos de punteros que día y noche vigilan la ciudad y ponen mayor énfasis en los sitios donde se encuentran los cuatro hijos de Joaquín el Chapo Guzmán, identificados como Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar y sus hermanos Joaquín y Ovidio Guzmán López.

“Lo vimos durante el culiacanazo: si realmente se les quiere atrapar, el gobierno de México deberá echar mano de toda su fuerza, y ya sea el Ejército o la Marina, o ambos, deberán utilizar al menos unos 30 helicópteros que neutralicen las camionetas que traen los Barrets .50, hummers que bloqueen carreteras y caminos que entren y salgan de la ciudad, y cientos de elementos que hagan frente a los pistoleros que traten de rescatarlos”, opinó Mike Vigil, quien fue jefe de operaciones especiales de la DEA en México por más de 12 años.

De acuerdo a Vigil, quien realizó al menos veinte operativos por aire para atrapar a narcotraficantes que la DEA requería, el ataque en helicópteros sería para neutralizar las camionetas que portan los llamados rifles Barret .50, capaces de derribar aviones, y el gobierno tendría que tener al menos 30 de esos durante el operativo, aunque uno o dos de ellos serían utilizados para sacar a Los Chapitos de la zona de ataque, y llevarlos por aire a la Ciudad de México, porque una vez que ellos estén fuera del alcance de ellos, el contraataque pararía.

–Pero un ataque de esta magnitud convertiría a Culiacán en zona de guerra–, se le cuestionó.
–Sería algo momentáneo, porque la Marina, la fuerza militar más confiable y mejor entrenada que tiene México, entraría como un huracán e inmediatamente iría tras el objetivo, a quien ya se le debe tener ubicado, y una vez con ellos en poder de la Marina, todo se calmaría.

“Yo sé que suena algo violento, pero es necesario porque de otro modo se tendría a un grupo de delincuentes que operan en las calles y que pueden disponer de la vida de personas como si fueran ellos un Dios, pero además, estamos hablando de un grupo que trafica toneladas de droga a Estados Unidos, y que están causando muerte por sobredosis de decenas de miles de americanos”, objetó Vigil, autor de libros como Narco Queen y DEAL.

De acuerdo a información oficial de la DEA, los cárteles mexicanos han empezado a mezclar fentanilo con otras drogas ilegales como la cocaína, la heroína, incluso metanfetaminas, en un afán por hacer las drogas más potentes, lo cual ha creado un ejército de nuevos adictos que, al no medir sus consecuencias, están consumiendo fentanilo y están muriendo por sobredosis.

Según un estudio del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), entre mayo de 2020 hasta abril de 2021, más de 100 mil personas murieron por sobredosis en ese país, y la gran mayoría estuvo asociada con fentanilo.

Para la DEA, Los Chapitos y el resto de integrantes del Cártel de Sinaloa, son los culpables de la gran oleada de muertes que viven las grandes ciudades de Estados Unidos, puesto que son quienes lideran el tráfico de fentanilo, lo cual obligó a ese país a al tomar medidas extremas.

Iván Archivaldo, Jesús Alfredo, Ovidio y Joaquín son los últimos familiares directos del Chapo Guzmán, a quienes Estados Unidos les pone el ojo, pues apenas la primera semana del pasado mes de noviembre, el Departamento de Estado de Estados Unidos ofreció una recompensa similar por Aureliano Guzmán Loera, el Guano.

En septiembre pasado, el Departamento de Justicia de Estados Unidos, triplicó el monto de la recompensa ofrecida por el líder del Cartel de Sinaloa y compadre del Chapo, Ismael el Mayo Zambada, de cinco a 15 millones de dólares, lo cual deja claro que la cacería es real.

“Los cuatro son miembros de alto rango dentro del Cártel de Sinaloa, y los cuatro tienen tiempo que son requeridos por el gobierno de Estados Unidos por su involucramiento en el tráfico de drogas ilícitas,” dijo en un comunicado el Departamento de Estado al momento de hacerse el anuncio de la recompensa.

Para un general retirado de SEDENA, y quien habría sido el cerebro para la detención de al menos tres integrantes de alto rango del Cártel de Sinaloa, el arresto de los hijos del Chapo, se ve de entrada difícil, porque no sólo tendrán a cientos de pistoleros y “halcones” y un sistema impresionante de alta tecnología, sino que además en cada casa donde se encuentren tendrán un plan para escapar por los drenajes, como hizo el padre.

JOE BIDEN. La orden que cambiará las reglas.

“Va a ser difícil, porque el culiacanazo los hizo entender que pueden enfrentar al gobierno, y eso los ha llevado a prepararse aún más, y a estas alturas ya debieron haber tomado todas las medidas de seguridad posible, y al momento que ellos sientan que el gobierno ya va por ellos, lo primero que van a hacer es lo que hizo su padre e Ismael Zambada, que es irse hacia las montañas, donde se complicaría su captura”, aseguró el General Brigadier, y quien pidió no se revelara su identidad.

Según pistoleros que trabajan para Los Chapitos, contactados para otras investigaciones, en Culiacán existen decenas de casas de seguridad, estratégicamente bien distribuidas, que los jefes llaman “oficinas”, y donde aguardan entre seis y ocho pistoleros las 24 horas del día, siete días a la semana, esperando el momento en que sus patrones los llamen.

“Cada turno dura 12 horas, y tienen internet y video juegos para que los muchachos (pistoleros) no se aburran, y pues hay comida en la casa, y en uno de los cuartos tienen todas las armas que necesiten para que, llegado el momento o si se anuncia movimiento (militar), estén preparados para reaccionar”, dijo uno de los sicarios contactados.

Para el general Brigadier, sin embargo, aunque quedó claro que la facción de Los Chapitos está preparada, al final del día sí tienen un punto vulnerable: el que sean millenials, y que no soporten la soledad ni la vida rural a la que están acostumbrados capos como Rafael Caro Quintero e Ismael el Mayo Zambada, sino que al final del día la necesidad de ambiente los hará salir de sus madrigueras y ahí es donde, al hacerse visibles, se les ubicará.

“Y una vez que pase eso, serán vulnerables y su captura será cuestión de tiempo; aunque no creo que la recompensa sea determinante para la captura de ellos”. Observó el general.

Sobre la recompensa, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador consideró que si los hijos de Guzmán Loera se encuentran en México, deben ser las autoridades mexicanas quienes los arresten, lo cual podría dañar aún más las relaciones bilaterales en materia de seguridad que hay entre ambos países.

“Esa situación sin duda va a complicar que el arresto de Los Chapitos se concrete porque se necesita que ambos grupos, de la DEA con sus informantes, y las autoridades de inteligencia militar trabajen juntos, para que se logre este arresto”, consideró Vigil.

Es un secreto a voces que durante años, la DEA ha mantenido presencia en Culiacán, y que cada que llega un equipo extranjero, se les ubica mediante punteros, ya sea que estén en hoteles o en casa de alquiler conocidas como airbnbs, para lo cual se emplea a jóvenes para que los ubiquen de día y noche, para saber a dónde van, con quién se ven, qué hacen, para posteriormente reportarlos a los altos mandos del cártel de Sinaloa.

“Es lo que digo, si de por sí es difícil estar de encubierto en México, y si no hay apoyo por parte del gobierno de López Obrador, va a ser difícil poder atrapar a Los Chapitos”, observó Vigil.

Los Chapitos son acusados de producir y traficar entre 16 y 27 toneladas de drogas sintéticas cada año, según reveló el Departamento de Estado de Estados Unidos, lo cual les deja ganancias millonarias.

Lo que ha resultado su principal enemigo, sin embargo, es la producción y tráfico de fentanilo, un potente opioide sintético que con apenas dos granos de esa droga, o el equivalente 0.02 gramos, puede matar por sobredosis a una persona.

Según la DEA, en lo que va de 2021 se han decomisado casi seis toneladas de fentanilo en Estados Unidos, lo cual podría matar a la población entera de Estados Unidos, razón por la cual el gobierno de Joe Biden ha declarado la guerra a los líderes del Cártel de Sinaloa.

Sobre si él considera que con el arresto de Los Chapitos el tráfico de drogas o su consumo se detendrían, Vigil respondió: “No se va a acabar, pero algo tenemos qué hacer. Es como los homicidios, no importa lo que se haga, siempre van a existir, y eso no quiere decir que vamos a seguir dejando que la gente siga asesinando a otros seres humanos. Con los narcotraficantes es lo mismo: no se va a acabar la guerra contra el tráfico de drogas, pero al menos vamos a enviar un mensaje a las organizaciones criminales”.

Las fichas de la DEA

Nombre: Iván Archivaldo Guzmán Salazar
Apodos: Chapito, Luis
Fecha de Nacimiento: 15 de agosto de 1983
Lugar: Culiacán, Sinaloa
Padres: Joaquín Guzmán Loera y Alejandrina María Salazar Hernández

Carrera Delictiva: El mayor de Los Chapitos y quien se cree ejerce el liderazgo, aunque la realidad es que todos toman decisiones como si se tratara de un consejo directivo. Es acusado, según el expediente 3:14-cr-00658-DMS, de traficar grandes cantidades de cocaína y mariguana de México a Estados Unidos, así como de lavar millones de dólares de las ganancias obtenidas del narco. Es quien dio la orden para que liberaran a su hermano, Ovidio Guzmán, durante el llamado “Culiacanazo”. Entre los hermanos, es el único que ha pasado tiempo en la cárcel, luego que en 2005 fuera detenido en Zapopan Jalisco, durante un operativo hecho por el Ejército Mexicano, pero en 2008 fue puesto en libertad por falta de pruebas.

Buscado por la DEA desde: 2014

Recompensa: 5 millones de dólares

Nombre: Jesús Alfredo Guzmán Salazar
Apodos: Alfredillo
Fecha de Nacimiento: 29 de marzo de 1986
Lugar: Zapopan, Jalisco
Padres: Joaquín Guzmán Loera y Alejandrina María Salazar Hernández

Carrera Delictiva: Aún cuando el Alfredillo es tres años menor que Iván Archivaldo, la DEA lo ubicó primero luego que un grupo de testigos protegidos lo identificarán como uno de los personajes que coordinaba el trasiego de droga de México a Estados Unidos, según explica el expediente número 1:09-cr-00383, radicado en el Distrito Norte de Illinois, una acusación que incluye a su padre Joaquín Guzmán Loera el Chapo, Ismael el Mayo Zambada, y los hermanos Pedro y Margarito Flores. Jesús Alfredo habría sido quien recogió a Sean Penn y a Kate del Castillo, en Cósala, para llevarlos al encuentro con el capo. Tras el arresto de su padre, el Alfredillo tomó un rol más significativo dentro de la organización.

Buscado por la DEA desde: 2009

Recompensa: 5 millones de dólares

Nombre: Joaquín Guzmán López
Apodos: El Moreno, El Güero Moreno
Fecha de Nacimiento: 1987
Lugar: Culiacán, Sinaloa
Padres: Joaquín Guzmán Loera y Griselda Guadalupe López Pérez

Carrera delictiva: Joaquín Guzmán López es el otro hijo que el Chapo Guzmán procreó con Griselda López. Aunque poco se sabe sobre él, el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo ubica como uno de los conspiradores para transportar cientos de kilos de mariguana y metanfetaminas al vecino país del norte, según el expediente número 1:18-cr-00081. Fuentes de Ríodoce aseguran que el Moreno, casi no se deja ver, pues es el más introvertido de todos, pero que gusta mucho de la tecnología, principalmente aparatos relacionados con espionaje telefónico y de redes.

Buscado por la DEA desde: 2018

Recompensa: 5 millones de dólares

Nombre: Ovidio Guzmán López
Apodos: El Ratón, El Nuevo Ratón, El Gato Negro
Fecha de Nacimiento: 17 de mayo de 1990
Lugar: Badiraguato, Sinaloa
Padres: Joaquín Guzmán Loera y Griselda Guadalupe López Pérez

Carrera delictiva: Guzmán López ha estado involucrado en el negocio de tráfico de drogas desde que era un niño, pero habría tomado un lugar prominente dentro de la facción que lideró su padre una vez que éste fue arrestado, en enero de 2016. Se cree que dirige el cártel junto con el resto de sus hermanos por lo que el 8 de mayo de 2019 fue sancionado de conformidad con la Ley de Designación de Narcotraficantes Extranjeros (Kingpin Act) de los Estados Unidos.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos señala que Ovidio controla junto con su hermano Joaquín la Organización Criminal Transnacional Guzmán-López, bajo el cobijo del Cártel de Sinaloa, invirtiendo grandes cantidades de dinero en efectivo en la compra de mariguana en México, cocaína en Colombia, efedrina de Argentina.

Los hermanos Guzmán-López supervisan actualmente aproximadamente 11 laboratorios de metanfetamina en el estado de Sinaloa que producen aproximadamente entre 1 mil 360 y 2 mil 267 kilogramos de metanfetamina por mes. La metanfetamina se vende al por mayor a otros miembros de Sinaloa y a distribuidores estadounidenses y canadienses. Otra información indica que Ovidio ha ordenado los asesinatos de informantes, un narcotraficante y un popular cantante mexicano que se había negado a cantar en su boda.


El 17 de octubre de 2019, fue arrestado por elementos de la Guardia Nacional, en la zona del Desarrollo Urbano Tres Ríos, en Culiacán, pero fue liberado horas después luego que casi mil sicarios de todas las facciones asociadas al Cártel de Sinaloa sometieran al gobierno mexicano, y el presidente Andrés Manuel López Obrador accediera a liberarlo.

Buscado por la DEA desde: 2018

Recompensa: 5 millones de dólares

El ‘Guano’, el otro Guzmán que EU quiere

Tuvieron que pasar diez años para que el Departamento de Justicia de Estados Unidos (USDOJ) decidiera ir con todo para atrapar a Aureliano Guzmán Loera el Guano, hermano del Chapo, que entre 2015 y 2016 estuviera a cargo de la plaza de Culiacán, por parte de la facción que en su momento controló Joaquín Guzmán Loera.

Para la DEA el Guano no representaba una pieza clave dentro del organigrama del Cártel de Sinaloa, hasta que testigos protegidos confesaron a agentes estadounidenses que era uno de los principales productores de fentanilo en Sinaloa y procedieron a tramitar una recompensa por cinco millones de dólares por información que facilitara su captura.

A diferencia de su hermano y de sus sobrinos, el Guano opera principalmente en la sierra de Sinaloa y es difícil ubicarlo, pues se mueve entre las montañas que colindan entre Sinaloa, Durango y Chihuahua, y mantiene la misma táctica de su hermano, pues nunca se mantiene en un mismo sitio durante más de 24 horas.

El expediente 4:18-cr-00597, radicado en el Distrito de Arizona, y que incluye también a los hermanos Salgueiro Nevarez, lo acusa de tráfico de mariguana, heroína, cocaína, metanfetaminas, aunque lo que verdaderamente lo puso en la mira de Estados Unidos es el Chiva sintética, es decir, el fentanilo, que entre marzo de 2020 a marzo de 2021 mató a casi 100 mil adictos por sobredosis.

LABOTARORIO ASEGURADO. La guerra que inicia.

Gente asociada con el Guano controlan la zona del triángulo dorado, y cuenta con cientos de punteros y campesinos a los que no les gusta la presencia de los militares y detestan a los Marinos, luego que éstos cometieran una serie de abusos y violaciones a los derechos humanos durante diferentes operativos que mantuvieron en pueblos serranos de Badiraguato, en su afán por atrapar a Rafael Caro Quintero.

El gobierno nunca ha atrapado a un capo en la sierra. Como apuntara Mike Vigil, los helicópteros Black Hawk, ciertamente vuelan a alturas para que no pueden ser detectados, pero tarde o temprano deben bajar, y es cuando se alerta a los jefes.

“Los elementos castrenses tardan de 10 a 15 minutos en bajar por un delincuente, y los malhechores necesitan cinco minutos para huir, por eso es difícil”, insistió Vigil al referirse a la captura de narcotraficantes en la sierra, donde jamás han podido atrapar a un líder importante.

Artículo publicado el 19 de diciembre de 2021 en la edición 986 del semanario Ríodoce.

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