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Normalización de la obesidad, cuando el peso ideal nos va pareciendo extraño

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Vivimos en un mundo diverso, y caótico. Siempre lo ha sido. Es la historia del todo. Estamos aquí porque hubo una tremenda explosión hace miles de millones de años, a partir de la cual se formó, entre otras tantas cosas, la vida. Molecular al inicio, se multiplicó y evolucionó en una serie de ramificaciones. De una de esas ramas del extenso y antiguo árbol surgió la humanidad.

Lea: Pacientes obesos, más propensos a UCI por COVID-19 https://bit.ly/3aaHmjX

La evolución de los seres vivos es constante, pero imperceptible a la vez. Lo corto de nuestras vidas no nos permite ver esos pequeños cambios en el código genético humano. Es en este mismo código donde están programadas una serie de normas alimenticias que hoy ignoramos, por ejemplo, que la leche de vaca es para los becerros, que la carne contiene nutrientes esenciales que no se encuentran en los vegetales o que el índice de masa corporal controlado promueve la salud.

Estamos programados para comer ciertas cosas y no tolerar otras, y eso no lo decidimos nosotros, ni lo cambiaremos en esta vida, es el arrastre genético de millones de años de patrones de alimentación.

 

Lo normal no es ser obeso

En la relación peso-estatura lo normal es que los kilos de peso de un adulto ronden cerca de los centímetros de estatura por encima del metro, es decir, que una persona de 1.70 de estatura, deberá tener un peso mínimo de 53.5 kilos y hasta un máximo de 72 kilos. Ignorar el índice de masa corporal (IMC) es una variante de la normalización de la obesidad. Esta ignorancia ya no es propia de la falta de información, existen campañas destinadas a normalizarla.

Hay influencers de tallas grandes que usan su obesidad para encabezar un movimiento de normalización de la enfermedad; detrás de ellos, millones de seguidores aplaudiendo su valentía. La diferencia entre el influencer y el seguidor es que el primero creó una comunidad y tiene un negocio en torno a su sobrepeso, el seguidor, solo se siente aceptado, virtuoso por momentos de ver a alguien, en condiciones similares, empoderado. Un ejemplo de ello son Gabi Gregg y Nicolette Mason, cofundadoras de Premme, una marca de tallas extras que diseña lencería y trajes de baño; entre las dos tienen más de un millón de seguidores.

No se trata de promover la delgadez como la condición absoluta de las personas, ya que incluso esto puede ser enfermizo, tampoco de descalificar a quienes cargan con uno kilos de sobra. La idea es concientizarnos de que un cuerpo esbelto es regularmente más sano que uno con sobrepeso. Y si bien hay casos en los que una persona con sobrepeso puede presentar una muy buena lectura de salud, estos son muy pocos.

 

Qué dice la ciencia

La relación entre peso y salud es un tema que la ciencia ha explotado en la última década. Es bien sabido que el sobrepeso promueve enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, entre otras, pero pocos han estudiado la normalización de la obesidad y su impacto en la sociedad.

Una investigación, realizada en Inglaterra, revela que la normalización de la obesidad podría contribuir con un número mayor de personas que subestimen su sobrepeso. El estudio advierte, más allá de la estigmatización de las personas con problemas de peso, que no ser conscientes de los problemas que esto acarrea podría contribuir a tener un efecto negativo mayor en la salud de quienes los padecen.

El estudio analizó datos de 23 mil 640 personas con sobrepeso u obesidad, llegando a la conclusión de que la percepción equivocada del peso había aumentado en los últimos años. También se puso en evidencia que los hombres y mujeres con niveles de estudios más bajos son más propensos a subestimar su peso y tienen menos posibilidades de reducirlo de ser necesario. En números generales, el 85 por ciento de quienes subestiman su peso son menos propensos a perder peso.

Los resultados muestran que el número de personas con una percepción errónea de su peso pasó de 48.4 por ciento a 57.9 en hombres, y del 24.5 al 30.6 en mujeres, en un periodo de 1997 a 2015.

La doctora Raya Muttarak, líder del estudio advierte que “al ver el enorme potencial del mercado de la moda de tallas grandes, los comerciantes pueden haber contribuido a la normalización del sobrepeso y la obesidad. Si bien este movimiento ayuda a reducir la estigmatización de los cuerpos más grandes, también puede, potencialmente, debilitar el reconocimiento de tener sobrepeso y sus consecuencias para la salud”.

Aceptar la obesidad podría ser tomado como una ventaja si esto se utilizara como un impulso para el cambio. Reconocerse como alguien que tiene un problema de peso es el primer paso para iniciar el cambio, y normalizar la obesidad es también el primer paso, pero para dejar de preocuparnos por la enfermedad y vivir una vida con menos complejos, y más riesgos.

Artículo publicado el 11 de abril de 2021 en la edición 950 del semanario Ríodoce.

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