enero 25, 2021 6:13 AM

Ernesto Martínez, el único periodista que transmitió en vivo durante el ‘Culiacanazo’ (I)

Culiacanazo-Pepis

Estaba aquí por casualidad… por suerte, dice el reportero conocido como ‘Pepis’

 

 

El Pepis se ha convertido en un personaje. Se llama Ernesto Martínez Cervantes y es periodista. Empezó como compaginador en el diario Noroeste y un día le dieron la oportunidad de hacer prácticas en el área de fotografía. Fue hace 20 años. Primero se le movían hasta los muertos. Pero insistió y a la vuelta de los meses empezó a cubrir guardias, hasta que, con el tiempo, obtuvo una plaza.

Lea: Las venas abiertas, un año después de nuestro ‘Jueves Negro’ https://bit.ly/35o49FU

Se especializó en notas policiacas. Y ahora no solo toma fotos y videos, sino que redacta notas y transmite por radio.

Desde hace cuatro años trabaja en Línea Directa. Ese jueves fue el primero que reportó las balaceras. Transmitió en vivo las primeras refriegas, en medio del estruendo y el caos, agazapado atrás de su propio vehículo, una Nissancita 2016.

“Fue circunstancial que yo estuviera aquí cuando empezó la balacera porque yo venía para acá a echar gasolina. Ese día fue muy raro porque si recuerdas, antes del 17 fueron como cinco o seis días que hubo una tranquilidad inmensa, ni siquiera hubo muertos naturales, nada había y yo tenía todos esos días que no salía al aire porque no había nada; pero cuando pasó eso desde temprano hubo muertos; acuérdate que hubo uno para Villa Juárez, otro para Navolato, otro para El Ranchito; hubo como cinco en el transcurso de la mañana; tanto trabajo que yo andaba sin desayunar y sin comer; antecitos de las tres estaba yo en el último muerto en la Isla de Orabá, que estaba flotando y lo sacaron los bomberos.

“Salí de la Isla de Orabá, tomé el puente Almada y me vine por el Alfonso Zaragoza, donde está la torre Tres Afluencias y subí al puente Josefa (Ortiz de Domínguez). Cuando subí ese puente había mucho tráfico y pedí el paso y me dieron chance y me vine; cuando iba a la mitad del puente miré que venían como unas seis motos de los polis con las torretas prendidas e iban tumbando los espejos de los carros.

“En ese momento me reportan un herido de bala en Tierra Blanca y pues me queda cerca, nomás cruzo y ya. Cuando llegué al semáforo ya era un caos; el semáforo estaba en verde funcionando bien, pero los carros atravesados; en ese momento miré que los policías de las motos estaban parados en el semáforo como si tuvieran retén, con los radios en la mano. Y miré a un lado una Toyota Siena blanca estacionada como para dar vuelta; miré que se subieron cuatro chavalos con cascos negros y percheras, pero de civil y con puro cuerno y dije estos son gatilleros…. Me vine aquí donde estamos ahora (enfrente de La Maroma, por el bulevar Enrique Sánchez Alonso) y en ese momento escuché una balacera para rumbo de la (calle) Novena, me orillo y la balacera no cesaba; entonces empiezo a transmitir por facebook, y dije en lo que dure la balacera ya veo de qué se trató. Pero en eso veo que vienen por el otro lado dos patrullas de militares y se paran porque vienen siguiendo una camioneta roja Journey, les gritan que se bajen y luego otros militares dicen, es una familia, déjenlos. Yo no dejo de grabar… cuando dicen eso, dejan la camioneta y los mismos militares se dan vuelta en “U” y veo que todos los carros de civiles vienen de reversa y yo sigo transmitiendo pero en eso se suelta otra vez la balacera y miro por el retrovisor que viene la camioneta blanca de redilas con el 50 arriba tirándole a los militares y otra con la marca de Telmex (arreglada por ellos) blindada.

 

INICIA LA REFRIEGA. policías sin parque. Foto: Ernesto Martínez.

 

“Cuando miro por el espejo miré un chorro de lumbre que salía de arriba y cómo volaban pedazos y pedazos de la patrulla militar. Cuando vi eso aceleré todo lo que pude y me di vuelta en la gasolinera y vi cuando los militares cayeron en el pavimento. Yo me metí a la gasolinera, cuando yo me meto allí, viene otra camioneta por la transversal, la calle Teófilo Álvarez, que bajaba del rumbo de  Tierra Blanca tirando para acá contra los militares; entonces yo quedé a dos fuegos y es cuando me meto a la gasolinera, me bajo transmitiendo hasta que cortaron las redes y las telefonías; entonces empecé a grabar en la memoria del teléfono; toda la gente estaba tirada en el suelo; los militares repelieron la agresión, luego viene otra camioneta negra y les pega, se da vuelta en U y se devuelve; yo ya no puedo salir; ya hay dos patrullas de la municipal en la gasolinera, pasa una camioneta y les dispara, también había militares…

Lea: En el ‘culiacanazo’, la justicia en el limbo https://bit.ly/31sCWR1

“Lo que sí miré es que si ellos hubieran querido matar a los policías lo hacen, los policías repelieron la agresión pero ellos no les tiraron a las patrullas, si hubieran querido ¿tú crees que con todo ese fuego no los matan? Porque los policías no hicieron nada, se quedaron disparando pero como a los cinco minutos me dijo un policía que se había quedado sin balas, que no tenía tirios y me preguntó qué hacía y le dije quítate el uniforme y vete porque aquí te van a matar…. Eran como cuatro o cinco, una mujer entre ellos. Aquí duró como tres horas la balacera, pero intensa como una hora.

“…Imagínate estar todo ese tiempo ahí escondido; no podía tomar fotos porque en ese lado se escondieron los militares y les tiraban; todo eso quedó balaceado; después, cuando pasó el primer enfrentamiento como a los 15 minutos, llegó en sentido contrario la blindada azul marino, por aquí paso y ya estaba un tapón de militares y cuando llegó estos le dieron con todo y los plebes se estrellaron contra unos carros que se quedaron en el fuego cruzado y los dueños se bajaron y se fueron.

“Bajaron a los plebes (los sicarios), yo estaba ahí donde está el letrero de Pemex a un lado; cuando ya pasó la balacera ya se entregaron los plebes y se oían las voces: ‘¡Ya se rindieron, ya se rindieron!’, dijo uno de los militares que estaban acá; yo me salí y me dijo un estatal ‘¡Métete para allá, métete, métete!’. Pero pues uno sale, cuando me di vuelta escuché los demás disparos; no los miré pero dijeron ‘¡Ya se los chingaron!’  Y como que los ejecutaron y yo creo que sí porque los compas estaban tirados boca abajo y tenían disparos en la cabeza, entonces los bajaron y ahí mismo, ya estando sometidos, los fusilaron, eso me tocó ver ahí. ‘¡Ya se rindieron ya se rindieron!’ Y como a los dos minutos  ‘¡No, ya se los chingaron!’.

DOS GATILLEROS. Después de la rendición. Foto: Ernesto Martínez.

 

Después del acuerdo

“Todo esto era un mundo de casquillos, de vidrios, de pedazos de carro. Este fue el primer tapón que reventaron ellos después de aquel donde quedó la Frontier, al otro lado del Canal, más hacia el norte; esa la aventaron para reventar ese tapón; allá hubo otro agarre machín…

Lea: Operación Ovidio: precipitada, improvisada y fallida https://bit.ly/36jR3rJ

“Cuando ya se calmó la balacera, yo estaba aquel lado haciendo unas fotos… porque yo salía y me metía, salía y me metía… porque otra vez ‘¡ahí vienen!’ Y otra vez a correr. Cuando estaba allá miré que venía una camioneta del Ejército, una patrulla de Tránsito y una de la Municipal, eran como las siete, ya que se había arreglado el pedo. Cuando pasa eso hubo una calma como de una hora y es cuando salí a hacer fotos de lo que estaba tirado porque ya ni las camionetas de los militares estaban, se las habían llevado; cuando salí me iba acercando por aquel lado y me acuerdo que venían dos o tres cherokees negras, miré que bajaron puros plebes armados y uno traía terciada una carrillera y una metralleta; y entonces gritaron ‘¡Ábranse, ahorita los vamos a arremangar, ábranse!’

“…Y hubieras visto, no volaba porque no podía; ellos levantaron de allí los cuerpos y los subieron a una camioneta; eso sí lo miré yo; y decían ‘¡Tumba el Barret, tumba el Barret!’ Y le echaban chingazos al Barret; cuando iba pasando por aquí volteé y miré que el Barret me estaba apuntando a mí y pegue la carrera porque dije se sale un pinche tiro, me barre; ya luego lo quitaron, duraron como diez minutos y se lo llevaron; tardaron como unos diez minutos pa’ tumbarlo…

“Y se llevaron los cuerpos, las armas. Cuando pasó esto, yo digo que dijeron ‘¿Sabes qué? Agarren sus cosas, no pasó nada’; porque esto fue tiempo que les dieron a ellos para que juntaran sus cosas; juntaron sus muertos, sus armas, tuvieron tiempo de juntar todo y se llevaron los carros que pudieron; ese no se lo llevaron porque estaba todo reventado y no lo podían mover, pero aquí había carros abandonados de ellos y también se los llevaron.

“Poco tiempo después estábamos en el OXXO y querían gasolina, había como diez camionetas y querían gasolina y la muchacha les decía que ella no tenía el código para prender las bombas porque tienen una alarma las gasolineras, que cuando aplastas el botón de pánico se sellan las bombas y ya no puedes abrirlas, y ellos le decían a la morra ‘pues ahorita vamos a volar la gasolinera’; imagínate todos hechos bola en la bodega de la gasolinera, dijimos, ‘ingatu, ahorita vamos a volar’. Pero se fueron y no pasó nada.

Yo me fui como a las 8:15.

—¿Supiste algo de los carpinteros que murieron más arriba?

“A estos morros los fusilaron, creo que el papá quería demandar. Me dijeron los peritos que ellos levantaron nomás; que por órdenes de arriba no hay autopsias, ni siquiera una averiguación… se rompieron los protocolos, el estado de derecho chingó a su madre: esa es la palabra”.

Días después de ese jueves, un grupo de periodistas del The New York Times estuvo en Culiacán para hacer un documental sobre lo que había ocurrido. Ese documental obtuvo un premio Grammy en su edición 2020.

Artículo publicado el 18 de octubre de 2020 en la edición 925 del semanario Ríodoce.

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