octubre 22, 2020 12:20 AM

Vienen los bárbaros, o las campañas políticas nos amenazan

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Una docena de sinaloenses se sienten con el tamaño para tomar posición en el arrancadero de la sucesión a la gubernatura. De esos quedará la mitad, o menos. En esta carrera son más quienes se quedan en el camino.

Por más que Quirino Ordaz pretenda retrasar la sucesión, como lo intentaron todos los gobernadores, una vez que está en marcha nada la detiene. Es una cuenta regresiva donde la bomba explotará irremediablemente, no importa que se corten los cables, nada lo detiene. Es tiempo, al final.

En Sinaloa está en marcha desde hace meses, de manera soterrada por la famosa justificación de la espera de los tiempos, aunque en otros casos las acciones son abiertas. Los personajes están moviéndose todos los días con ese objetivo, las elecciones próximas. No se puede olvidar que en política se vive de eso.

Aun no se emite convocatoria alguna, ni los partidos arrancan sus procesos internos, pero nada de eso es necesario. La política es una pelea de box, antes de que suene la campana el combate está en marcha. En el box es una verdad incontrovertible que el contrincante vence primero en la cabeza, después en el ring. Así en la política, de ahí la fortaleza de las encuestas, aunque (casi) todas mientan.

Simultáneamente hay un centenar de otros aspirantes que también quieren ponerse en el arrancadero de los otros cargos de elección popular.

Hace muchos años las campañas políticas de la sucesión gubernamental de Sinaloa no coincidían con el proceso electoral federal. Eso le daba a la contienda una particularidad que ahora no tendrá.

Por ahora, aunque se piense lo contrario, lo que menos importan son los nombres. En esta etapa se leerá en demasía a quienes se sienten con la bola de cristal que revelará el futuro. Llegará el momento en que sí será lo más importante los nombres. Y entonces será el momento de analizar quién es quién. Porque al tomar una decisión los ciudadanos deberían tener la mayor información posible de alguien.

Mientras, tendremos que estar escuchando o leyendo lo que se encuentran en la bola de cristal:

Fulano de tal será el candidato de este partido, por su cercanía con quien decide las candidaturas y de ahí la mazorca se desgranará.

Perenganito insiste en que él debe ser el elegido porque garantiza el triunfo en las urnas, porque es querido, adorado, casi idolatrado por el pueblo.

Sutano está calladito porque ya le dijeron al oído que él será candidato, pero debe guardar silencio para no alborotar avispas.

Estamos por el momento Esperando a los bárbaros, como en el poema de Constantino Cavafis. Y todo está paralizado, “porque hoy llegarán los bárbaros”.

En el poema nunca llegan y la pregunta final es “¿qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros? Esta gente, al fin y al cabo, era una solución”.

Sí, siempre será mejor contar con alguien a quien temerle, exista o no.

 

Margen de error

(Pesimistas) Hay un grupo convencido que el tiempo mexicano está crispado, violento, al borde del colapso, con una mezcla que hoy día llama tormenta perfecta. Entra en el grupo de los optimistas. El vaso está medio lleno. La pandemia atacando con una intensidad similar a los meses iniciales, la amenaza latente de la peor crisis económica de la historia reciente, intelectuales reclamándole al Presidente su posición respecto a la libertad de expresión, una propuesta para consultar sobre juicios a ex presidentes, feminicidios al alza…

Si es del club de los pesimistas, entonces es de quienes piensa que lo peor está por venir. El vaso está medio vacío. Y tiene argumentos nuestro lado pesimista: A los males presentes se le unirán otros más, como las campañas electorales que ya iniciaron. No este mes ni el pasado, de tiempo atrás. Pocas actividades son tan aceleradas e impacientes como la lucha por el poder. En política no hay espera, es movimiento perpetuo.

 

Primera cita

(No existen) “…se hizo de noche y los bárbaros no llegaron/ Algunos han venido de las fronteras/ y contado que los bárbaros no existen.”

 

Deatrasalante

(El pasado) En septiembre de 2015, en la sucesión gubernamental anterior, el ahora gobernador ni siquiera estaba entre los aspirantes de su partido. Un grupo de ocho hombres y mujeres levantaron la mano, se reunieron con regularidad, se prometieron juego limpio y hasta juraron por la unidad. Ninguno de ellos fue el candidato, es más, de ese grupo solo dos están en funciones públicas, el resto quedó en la banca.

De aquel grupo de hace cinco años, dos de ellos están de nuevo entre los aspirantes. Lo cual sería de lo más normal.

En 2010, en cambio, la sucesión fue completamente distinta, los contendientes llegaron muy perfilados a la fase final. Incluso, la lucha de poder de los grupos era dentro de un mismo partido. Dejaba fuera de la contienda a cualquier otro aspirante.

Así podrían citarse ejemplos de lo que ocurrió en otras contiendas políticas. Encontraremos situaciones constantes, a pesar del tiempo que ha pasado y los avances que supuestamente ha tenido nuestra democracia. Pero también habrá particularidades en cada sucesión, que determinaron lo que ocurrió (PUNTO)

 

Columna publicada el 20 de septiembre de 2020 en la edición 921 del semanario Ríodoce.

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