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Deficiencia de vitamina D ¿factor de riesgo en Covid-19?

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Imagine que está en Mazatlán de paseo. O simplemente vive allí y decidió salir a desayunar con su familia; es domingo. La semana fue un poco ajetreada, pero no lo suficiente como para evitar una breve caminata. Entonces deja su carro un poco antes de llegar al restaurante para disfrutar del malecón y la mañana soleada. Al final llega a su destino sin saber que lo que acaba de hacer, además de placentero, reforzó su sistema inmune.

Lea: Deficiencia de vitamina D ¿factor de riesgo en Covid-19? https://bit.ly/2U8PUzL

El por qué de los beneficios de una pequeña caminata maleconera es muy simple: exposición al sol. La vitamina D se sintetiza a través de la piel cuando ésta recibe los rayos del sol directamente. Aunque también es posible encontrarla naturalmente en algunos alimentos como el atún, sardinas, camarones y en menor medida en lácteos o en productos procesados que la adicionan, el sol es la fuente principal para obtenerla.

Este micronutriente fue ampliamente citado en la última semana en las conversaciones de coronavirus por una serie de teorías que relacionan sus bajos niveles con una alta mortalidad alrededor del mundo.

Según un análisis de la revista médica The Lancet relacionado con estudios previos, la vitamina D está relacionada de manera primaria con la regulación de calcio y fosfato, pero además sus niveles bajos se asocian a una mayor susceptibilidad a enfermedades infecciosas, principalmente en el tracto respiratorio superior, zona donde inicia actividades el coronavirus.

El reporte indica una tendencia a la par con el brote, mismo que se habría dado en invierno, temporada en la que el nivel de la vitamina se encuentra en su punto más bajo. Otro indicador de relación entre ésta y la mortalidad por Covid-19 es que los adultos mayores viven con déficit, ya que naturalmente su piel pierde la capacidad de sintetizar lo suficiente conforme pasan los años.

La raza es otro factor ligado a la mortalidad y la deficiencia de dicha vitamina. Las personas de piel oscura o negra tienen más dificultades para sintetizar el micronutriente y, a su vez, son un grupo considerablemente mayor en índices de mortalidad al presentar cuatro veces más posibilidades de morir según datos de la Oficina de Estadísticas del Reino Unido.

Durante la cuarentena la exposición al sol ha sido difícil de llevar a cabo. Las salidas están limitadas a lo necesario, esto no incluye actividad al aire libre. No hay paseos por el malecón, por el parque. Afuera, algunos de manga larga y guantes, protegiéndose del virus, pero al mismo tiempo bloqueando el sol. Todo esto mitiga la producción natural de la vitamina, dejando prácticamente toda la tarea a la ingesta por alimentos o suplementos.

Si bien el encierro promueve naturalmente la disminución de los niveles, no ha sido todavía una causa probada y continúa como una hipótesis respaldada por algunos datos y coincidencias.

 

Suplementos de Vitamina D, bajo reserva

El tema de la automedicación en cuarentena es todo un caso. La red está llena de información de todo tipo: tés milagrosos, pastillas, fiestas de contagio y, si a eso le agregamos que más de una voz oficial ha hecho declaraciones riesgosas como protegerse con amuletos o recomendar abiertamente la cloroquina, podemos caer en confusiones.

La publicación de The Lancet afirma que la vitamina D podría tener dos intervenciones en caso de una interacción en el virus. Primero promueve la producción de péptidos microbianos en el epitelio respiratorio lo que reduce las probabilidades de infección y desarrollo de síntomas; además, ayuda a reducir la respuesta inflamatoria a la infección.

A pesar de los beneficios que en niveles óptimos pudiera tener, no es del todo recomendable ingerirla a la ligera. La única forma de llegar a una intoxicación es a través de la suplementación; la exposición al sol prolongada no produce vitamina D en exceso.

Una saturación en los niveles de la vitamina puede provocar reacciones leves o moderadas como náuseas, vómitos, falta de apetito, estreñimiento, debilidad y pérdida de peso.

Otro problema relacionado con niveles altos es la hipercalcemia (alto nivel de calcio en sangre) y puede traer consigo una sobrecarga en la función renal, provocar mareos, desorientación o fatiga y algunos casos de arritmia cardiaca.

Lo más recomendable para elevar los niveles es tomar un poco de sol diariamente, no más de diez minutos y comer alimentos ricos en vitamina D; la suplementación, en caso de ser necesaria, debe estar autorizada y supervisada por su médico.

Artículo publicado el 31 de mayo de 2020 en la edición 905 del semanario Ríodoce.

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