diciembre 12, 2019 9:29 pm

Máquinas expendedoras de refrescos como promotoras de la obesidad

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Es cada vez más frecuente la presencia de máquinas expendedoras de refrescos y otros productos en los lugares de trabajo y otros tipos de centros de reunión.

Lea: Obesidad, ladrona de esculturas https://bit.ly/37S1uoi

La dinámica de vida actual promueve la popularidad de las tiendas automatizadas de chatarra, pues a veces es más fácil y rápido saltarse el paso de preparar el desayuno o la comida y acudir a la máquina por algo para comer.

Una combinación de bebida y algo sólido, ya sea pan, cacahuates o frituras, que es lo que usualmente se utiliza como sustituto de alimentos, podría costar entre 22 y 35 pesos.

Aunque esto, además de práctico es financieramente atractivo para algunos, no es la mejor opción.

El consumo frecuente de los productos al interior de este tipo de máquinas puede ser nocivo para la salud. Basta con ver que dentro de las ellas abundan bebidas azucaradas, pan, galletas, papas fritas, frituras de maíz, chocolates, dulces y solo un par de versiones no calóricas que terminan siendo las de menor popularidad.

 

Prohibir venta de refrescos en lugares de trabajo mejora la salud; UCSF

Le presencia de las expendedoras automatizadas, además de tocar los centros de trabajo cerrados, está siendo extensiva a escuelas, universidades, hospitales y centros con alta afluencia de personas.

Es por esto que la Universidad de California San Francisco (UCSF) se dio a la tarea de realizar un estudio sobre tendencias de salud con una simulación de prohibición de máquinas expendedoras en centros de trabajo.

El estudio incluyó a participantes que se describían como consumidores frecuentes, lo que significaba beber más de 330 mililitros diarios.

Los resultados obtenidos demostraron que la prohibición de la venta específicamente en lugares de trabajo trae consigo efectos positivos para la salud.


El consumo de bebidas azucaradas se redujo en un promedio de 48.5 por ciento, lo que incluyó refrescos, bebidas deportivas y tés dulces. En un inicio, los participantes bebían un promedio de 980 mililitros, para finalizar en 504 mililitros de consumo diarios.
Casi el 70 por ciento de los participantes redujeron su cintura casi una talla en promedio. También tuvieron una reducción de peso y disminuyeron su resistencia a la insulina, aunque esto en menor medida.

“Esto nos demuestra que dejar de vender bebidas azucaradas en el trabajo puede tener efectos significativos en la mejora de la salud en menos de un año”, declaró Elissa Epel, profesora de psiquiatría y coordinadora principal del estudio.

“Existe una conexión marcada entre los refrescos y las enfermedades. El alto consumo de azúcar promueve la grasa abdominal y la resistencia a la insulina, que son factores de riesgo conocidos para diabetes, enfermedad cardiaca, cáncer e incluso demencia. Estudios recientes han demostrado la ingesta de azúcar con la mortalidad temprana”, añadió.

El estudio, cabe aclarar, no limitó a los participantes a dejar de consumir refrescos en su totalidad, si no solo a dejar de hacerlo en el trabajo. Por lo que podían incluso comprarlos fuera del centro o traerlos de casa si esa fuese su elección.

Esto demuestra que es posible influir en la salud de los colaboradores desde la administración de los propios centros de trabajo, limitando el consumo de bebidas azucaradas dentro de los mismos y convirtiéndolos en entornos más saludables, con un mejor ánimo y un menor riesgo de ausencias o incapacidades médicas.

“En lugar de bebidas azucaradas, los centros de trabajo pueden ofrecer aguas saborizadas, agua mineral, cafés y tés sin azúcar.

También pueden alentar el consumo de agua natural teniendo estaciones dispensadoras de agua como vemos más frecuentemente en los aeropuertos y otras instalaciones públicas”, señaló Laura Schmidt, profesora de UCSF y coautora del estudio.

Artículo publicado el 24 de noviembre de 2019 en la edición 878 del semanario Ríodoce.

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One Response

  1. El problema de la comida chatarra es un problema de salud no de prohibición, si quieren tener un control de chatarra se tendría que empezar por los súper mercados, oxxos, Guadalajaras, etcétera.
    Cada producto tiene la cantidad de azúcar y calorías, así que es tu decisión que tanto es lo que vas a consumir.

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