viernes, noviembre 26, 2021
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Cadena perpetua para el Mochomo, dicta un juez en EU

 

 

MDF80121031. Este lunes fue presentado en el Hangar de la PGR, en la ciudad de México, el presunto narcotraficante Alfredo Beltrán Leyva, perteneciente a la organización criminal del prófugo Joaquín "El Chapo" Guzmán. Este sujeto, conocido como El Mochomo, fue detenido por elementos de la PGR y de la Secretaría de la Defensa Nacional, en Sinaloa. NOTIMEX/FOTO/GUSTAVO DURAN/GDH/CLJ/ ASPECTO

 

Un grupo de testigos protegidos integrado por narcos colombianos y antiguos líderes del Cártel de Sinaloa, habría sido determinante para que el Juez Richard León sentenciara de por vida a Alfredo Beltrán Leyva en la cárcel, confirmaron fuentes familiarizadas con el caso.

De acuerdo con las fuentes consultadas por Ríodoce, algunos de los narcos que  testificaron contra elMochomo, fueron Sergio Enrique Villarreal Barragán,el Grande, lo mismo que los colombianos Juan Carlos Ramírez Abadía,el Chupeta, y Mauricio Harold Poveda Ortega, el Conejo, aunque lo que verdaderamente hundió a Beltrán Leyva fueron los testimonios de varios capos que en su momento formaron parte medular del Cártel de Sinaloa y que hoy están en el programa de testigos protegidos.

La fuente, quien solicitó no ser identificada, no quiso revelar nombres de los colaboradores de los fiscales por temor a represalias y sólo se aventuró a decir que era gente que en su momento estuvo “en lo más arriba del Cártel de Sinaloa”, y que dieron detalles en audiencias a puertas cerradas realizadas en una corte federal de Washington DC.

No sería la primera vez que el Departamento de Justicia de Estados Unidos (USDOJ), realiza este tipo de acciones, pues tanto Osiel Cárdenas Guillén, líder del cártel de Golfo, como Reynaldo Zambada García el Rey Zambada, fueron procesados a puertas cerradas como una forma de no embarrar a ambos gobiernos, ni se ventilaran detalles sobre acuerdos que existen entre el crimen organizado y funcionarios públicos en funciones.

Otro de los elementos que afectó al Mochomo fue su determinación de no cooperar con la fiscalía estadunidense, ni delatar a ninguno de sus socios, como tampoco informar sobre el modus operandidel grupo al que pertenecía, lo que fue influyó en el magistrado León para sentenciarlo de por vida.

“Con los cargos imputados por el gobierno estadunidense, y como una forma de resguardar la seguridad de los ciudadanos de México y Estados Unidos, he decidido aceptar la sugerencia de los fiscales para un caso como éste, y sentenciarlo a cadena perpetua”, dijo el juez Léon, mientras Beltrán Leyva agachabala mirada y mostrabaun poco de confusión, según revelaron periodistas que asistieron al juicio.

Todavía el Juez preguntó al Mochomosi había algo que quisiera decir a su favor, y fue entonces que se escuchó la voz entrecortada del narcotraficante sinaloense, primero para disculparse ante el juez, y después para aclarar que la justicia estadunidense había sido “demasiado severa con él”.

“Juro por Dios y por mis hijos, que son lo que más quiero, que me he conducido con la verdad ante usted. Acepté que trabajé para mi hermano (Arturo Beltrán) solamente para vender cocaína en Culiacán, Sinaloa, pero no soy responsable de vender ni traficar las drogas de las que me acusan”, dijo Beltrán Leyva al juez, según trascendió.

El abogado defensor del capo, Eduardo Balarezo, aseguró sentirse decepcionado por el veredicto del juez, principalmente “por haber aceptado” que la fiscalía presentaratestimonios “ambiguosy sin fundamento” de narcotraficantes, sin que se presentarauna sola prueba contundenteque verdaderamente comprometiera a su defendido.

“Fue un abuso condenar a cadena perpetua al señor Beltrán, porque las acusaciones estaban basadas en palabras de narcotraficantes que en su momento fueron mentirosos y asesinos, y que acusaron sólo para salvarse”, dijo Balarezo a Ríodoce.

El magistrado León reconoció que aunque las evidencias presentadas por los fiscales no eran del todo precisas, sí se establecía que el capo habría enviado por lo menos 29 toneladas de drogas a Estados Unidos, lo cual le habría generado algunos 529 millones de dólares en ganancias.

Ese señalamiento, dijo Balarezo, sería utilizado para apelar ante una Corte de Apelaciones de Estados Unidos, ya que la justicia estadunidense no podía ser tan ambigua, y debían mostrar prueba duras, y no sólo testimonios de narcotraficantes que lo único que buscaban era salvar el pellejo y lograr la libertad.

“Este veredicto muestra el nivel de corrupción del sistema judicial de este país, y apelar el fallo es un hecho”, enfatizó Balarezo.

 

Cuentas pendientes

Para nadie era secreto que Alfredo Beltrán “era uno de los jefes” en Culiacán, y que su arresto en enero de 2008, significó la más grande fractura al interior del Cártel de Sinaloa, según muestran documentos del USDOJ.

Es tanta la información que existe en torno al juicio de Alfredo Beltrán, que Estados Unidos decidió sellar el caso al grado que en el sistema judicial puede ubicar los expedientes de sus hermanos Héctor y Arturo, pero no el de Alfredo.

Esa habría sido la primera medida del USDOJ, para entonces realizar los careos a puerta cerrada, y fue por ello que nadie se enteró de qué narcotraficantes del Cártel de Sinaloa acusaron alMochomo ni los detalles que habrían surgido, “para no salpicar al gobierno mexicano, y a altos funcionarios de Sinaloa y de Culiacán”.

No obstante, en su momento trascendió que desde 2001 y hasta el 2008, los Beltrán Leyva controlaban el mismo territorio que Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, y que había un general de la Novena Zona Militar que les estorbaba, y a quien habrían tratado de sobornar: Rolando Eugenio Hidalgo Eddy.

En aquel tiempo, según muestran reportes documentados en el expediente 1:12-cr-00184, el Cártel de Sinaloa operaba en relativa paz, y era controlado por tres fracciones controladas por elMayo Zambada, elChapo Guzmán, y el Barbas.

Cada uno habría aportado un millón de dólares, y habrían mandado al Mochomo para que los ofreciera al general Eddy, a quien también apodaban como El Chuky,para que no los molestara. Pero el general dijo que él no se vendía, y regresó al Mochomo por donde llegó con todo y sus tres millones de dólares.

Ese rechazo habría sido el inició de una serie de amenazas que incluían perros asesinados que de madrugada eran arrojados afuera de la Novena Zona Militar, y que tenían como característica un cuchillo enterrado que sostenía una hoja de papel donde se leía: “el perro que sigue eres tú Eddy”.

La amenaza nunca se concretó, y al poco tiempo Hidalgo Eddy fue transferido a Querétaro, y no regresó a Culiacán hasta que Alfredo Beltrán Leyva fue arrestado en 2008.

Y mientras el capo era exhibido en las principales televisoras del país producto de una campaña sobre el trabajo de inteligencia que hacía el gobierno federal mexicano, la guerra explotaba en Sinaloa que entre cientos de otras, cobró la vida de Edgar Guzmán López, hijo del Chapo.

Ocho años después, muchos de esos detalles eran ventilados en un juicio a puertas cerradas, donde además se habría exhibido cómo el Mochomo habría sobornado a funcionarios estatales y municipales. Esa habría sido el motivo principal por el cual se prefirió realizar el juicio en secreto “para no salpicar a nadie”.

El Departamento de Justicia dijo que ellos no comentarían si el Mochomo se careó con narcotraficantes o no, y sólo destacó lo que salió en todos los diarios: Alfredo Beltrán Leyva había sido sentenciado a cadena perpetua.

 

El peso de las sombras

Confinado en una cárcel de máxima seguridad localizada en el Distrito de Columbia, la defensa de Beltrán Leyva reconoció que el capo está decepcionado por el fallo judicial, pues aun cuando aceptó haber traficado con droga, su negocio nunca se extendió hasta Estados Unidos, lo cual habría sido determinante para ser sentenciado a cadena perpetua.

“El señor Beltrán está muy decepcionado y no es para menos, pues como ya se dijo, no le presentaron pruebas contundentes”, dijo Balarezo.

De este modo, Beltrán Leyva se convierte en el segundo narcotraficante mexicano que es sentenciado a cadena perpetua; el primero fue Francisco Javier Arellano Félix el Tigrillo;no obstante, y gracias a una serie de apelaciones, el Tigrillopagó una sentencia actualde 17 años, es decir, pudiera salir en once años más.

La diferencia entre elMochomo y El Tigrillo, es que mientras que el primero ha dicho que no cooperara con fiscales estadunidenses, el segundo tiene años cooperando con el gobierno de Estados Unidos, lo cual le ha dado esperanza para salir en poco tiempo.

De cambiar de opinión,el Mochomo, podría testificar en contra del Chapo, quien se encuentra recluido en una cárcel de máxima seguridad en Manhattan, y tiene programada su próxima audiencia preliminar el 5 de mayo.

 

 

 

 

 

 

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