Punto de nostalgia: 14 Feria del libro en Los Mochis

 

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Un encuentro inesperado, me hizo vivir una aventura increíble.

 

Recibí la invitación a través de mi amigo Lorenzo Q. Terán, por vía telefónica: Hermano, me dijo, el Comité de la Feria del Libro de Los Mochis te invita a que participes, en breve recibirás una llamada de uno de sus organizadores. La llamada fue de un asistente que me confirmó la invitación en nombre del coordinador de la feria, José Armando Infante Fierro quien también se desempeña como Cronista de la ciudad.

Para facilitar mi participación asignaron al ingeniero Manuel Soto Cota, para que me asistiera;  él y su esposa Julieta me condujeron en su automóvil a la bella ciudad ex cañera. El programa incluyó una presentación de mi novela La maldición de Malverde, en una preparatoria de COBAES, ubicada a cinco cuadras del museo de la ciudad, esto fue el día 10 a las 11:00 horas.

Me dio tristeza ver que el área donde estaba el ingenio ahora está siendo remodelada; queda atrás un centro de trabajo que fue el motor de una población que llega a su madurez con una moderna ciudad, lo promisorio es que nace un teatro, según nos dijo Infante Fierro, será de lo más moderno; eso nos alegra y abrigamos esperanzas porque obras como esas son la mejor arma contra el atraso y la violencia.

La presentación tuvo una aceptable asistencia. José Armando Infante me sorprendió con una buena reseña sobre mi obra, logró captar la atención del público que fueron jóvenes preparatorianos. Al salir nos invitó a disfrutar de café y refrescos en la Plazuela 27 de septiembre, lugar donde estaban la mayoría de los stand de la feria, por cierto muy concurrida. Nos despedimos al filo de las 13:00 horas; aprovechamos para visitar los stands.

La vi ojeando un libro. Me sorprendió porque ocho años atrás la había visto en ese mismo lugar, justamente en el  centro de la plaza. Sus ojos negros me miraron haciendo que me pusiera chinito chinito; aquellos ojos lograban en mi un magnetismo imposible de olvidar; una sombra cubría su rostro, pero no lo suficiente para admirar su belleza; empezó a caminar con su cadencia sensual dibujando su silueta en la delicada seda de su vestido blanco; antes de perderse entre dos palmeras, me guiñó, apresuré el paso. Manuel Soto me gritó: ¡Es por acá! No hice caso. La busqué; no logré verla, y me quedé intrigado.

Nos fuimos al Mavirí donde degustamos un exquisito Sarandeado, mientras paladeaba una michelada, lancé mi vista hacia el mar, recorría la línea donde suele confundirse el cielo con el mar, una lancha que surcaba rápido llamó mi atención. Un pañuelo blanco se agitaba para saludarme. ¡Era ella! Alcé la mano respondiendo. ¿A quién saludas? Me preguntó Soto. A la mujer de blanco que va en aquella lancha. El Ingeniero Soto y doña Julieta me miraron de un modo que dejó claro que yo era presa de un desvarío.  Coma amigo Alfaro, me dijo él, y su esposa afirmó la petición. Hice caso, pero con la mirada en la lancha que se perdió en el horizonte.

Para cumplir con otra presentación, nos trasladamos al Ejido Corerepe, lugar donde La Feria extiende sus actividades. Llegamos al Centro Comunitario, ubicado en las calles 16 de septiembre y Margarito Quiñonez, en el mero centro del poblado que pertenece a la municipalidad de Guasave.

Fuimos recibidos por personal de la institución, quien nos informaron que el Director, Ismael Cázares andaba en una misión especial y que al día siguiente conduciría la presentación de mi novela Por amor a Feliciana.

El ingeniero Soto me condujo por las instalaciones del Centro Comunitario, en cada espacio crecía mi interés: Un pasillo con exposición de fotografías e informes de todo lo que compone y realizan en el lugar, cancha techada para volibol, básquet, gimnasio para hombres y mujeres, biblioteca equipada para impartir clases de lectura y creación literaria, salón de costura con máquinas para coser, auditorio teatro para 150 personas, cocina profesional para clases de cocina, salón para fiestas, sala de proyección, 2 amplias recámaras para huéspedes, cafetería, área de convivencia familiar, oficinas con recepción. Pero lo más importante, una gran actividad en todos los departamentos.

No tuve empacho en manifestar mi asombro y reconocimiento a Manuel Soto y su esposa, pues ellos son fundadores, junto con varias decenas de ciudadanos, entre los que destacan por su decidido apoyo el mismo Lorenzo Q. Terán y el poeta y promotor cultural Antonio Coronado.

El Corporativo Corerepe es un ejemplo a seguir, no nada más por la labor tan importante que ahí  desarrollan, sino también por el esfuerzo que realizan para sostenerlo. Educación física e intelectual para niños y jóvenes, actividades culturales, formación personal, social y comunitaria vinculada con agrupaciones educativas, religiosas, públicas y privadas. Estas actividades son, señores del gobierno y la sociedad, el mejor antídoto contra el atraso, la drogadicción, la impunidad y la violencia.

Temprano fuimos a dar una vuelta por el pueblo, la gente nos saludaba, sobre todo porque el ingeniero Soto y su esposa son personas estimadas en el lugar, cenamos una rica torta con café y regresamos a dormir.

Subí a mi habitación, me bañe y al salir del baño, las rodillas se me doblaron y caí. Ante mi estaba ella, como pude me levanté y por la sorpresa no podía articular palabra, palabras que nunca salieron, su presencia me dejó mudo porque sus labios y la tibieza de su cuerpo me sumergieron en una intensa y prolongada entrega. Desperté ansioso, pero la dama de blanco no estaba a mi lado, desesperado la busqué en el baño, el closset; caí en cuenta que aquello había sido un sueño.

Ismael Cázares condujo la presentación, fue un éxito porque tuvimos un presentador de lujo, al mismísimo Antonio Coronado, pero además la asistencia y por demás interesante y grata participación de jóvenes de secundaria y preparatoria que desglosaron la novela de forma por demás espléndida, y también se dieron el lujo de meter en aprietos al escritor con preguntas inteligentes y comprometedoras.

Nos despedimos del personal que comanda el director Cazares y su amable personal que cumple satisfactoriamente con una importante misión: la conducción del Centro Comunitario Corerepe, un garbanzo de a libra que conduce a los niños y jóvenes hacia un mundo mejor.

leonidasalfarobedolla.com

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