Punto de nostalgia: Tragedias históricas

ayotzi marcha df (19)
 Ayotzinapa. Desprestigio internacional.

 

 

     A los desplazados de este mundo hacia el otro.     

 

El gobierno mexicano es hoy uno de los más desprestigiados del mundo. Un contingente de malos mexicanos se ha encargado de consolidar ese desprestigio. Desde la década de los 60 hemos sido testigos de cómo algunos malos dirigentes gubernamentales, utilizando la fuerza, someten a la población para lograr, principalmente, sostenerse en el poder con el claro objetivo de medrar a favor a una minoría integrantes de una malévola Triada, una mezcla de mafiosos, políticos y militantes de los tres partidos más conocidos por el lodazal en que se revuelcan.

En aquellos tiempos fueron los estudiantes universitarios quienes reclamaban a favor de las causas del pueblo. Desde el principio de su mandato, el gorila Gustavo Díaz Ordaz ordenó la represión de aquellas voces, y fue en el mes de julio del 68 cuando ordenó los atacaran sin piedad, para ello utilizó la fuerza militar. El 30 de aquel mes, un bazucazo partió en pedazos la puerta de la prepa No. 1 de la UNAM. El impacto también destrozó más de una decena de estudiantes. Esto fue el preludio de lo que acontecería el 2 de octubre, la noche más negra que ha vivido el país. Cumpliendo la orden del chacal, los militares mexicanos mancharon el lábaro patrio al dejar tendidos en el asfalto de la Plaza de las Tres Culturas a cientos de compatriotas: estudiantes, distinguidos por su mayoría, amas de casa, obreros y empleados que se habían reunido para unir sus voces en contra del nefasto gobernante. De esta forma, falsos políticos como aquel gorila, han venido utilizando al Ejército Nacional manchando el honor de esta institución que debería ser ejemplo de lealtad y justicia a favor del pueblo.

Para desgracia de nuestra sociedad, la cadena de actos de barbarie es interminable. En la década de los 70, el gobierno de la República, entonces representado por José López Portillo, también decidió lanzar a las fuerzas militares, ahora para respaldar la operación Cóndor. La zona serrana de los Estados de Chihuahua, Sinaloa y Durango fueron invadidas para atacar a los sembradores de marihuana y amapola. Nuevamente cientos de mexicanos caen abatidos por la fiereza de las fuerzas armadas. Cientos de campesinos, mujeres, ancianos y niños mueren, regando con su sangre los campos y las montañas. Para los que lograron salvarse, el desplazamiento fue obligado; el miedo a la batida militar los empuja a huir hacia las ciudades a dónde llegan para engrosar los cinturones de miseria; otros cruzan la frontera norte donde han de sufrir la marginación del indocumentado.

El 16 de septiembre de 2014, más de 300 estudiantes de 13 escuelas Normalistas de México, se reunieron; la intención era acordar una manifestación para conmemorar la masacre del 2 de octubre. Esta intención terminó con el asesinato de 8 personas, poco más de 200 detenidos y 43 desaparecidos. A raíz de esta acción, en la que reiteradamente se cita la participación de militares, a insistencia de los padres de familia de los 43, quienes han sido apoyados por millones de mexicanos que nos hemos manifestado en contra de tan nefastos resultados, se ha exigido a las autoridades correspondientes y al mismo gobierno de la República, para que investigue hasta las últimas consecuencias.

La presión ejercida por la sociedad mexicana a través de las llamadas “redes sociales”, ha permitido que este caso en particular esté siendo conocido y respaldado por millones en el mundo. El pueblo de México no está solo. Las fuerzas malignas que pretenden seguir imponiendo su nefasta política, están siendo descubiertas.

La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, compuesta por científicos investigadores expertos, reconocidos en el mundo: Carlos Beristaín de origen español, Ángela Buitrago, colombiana; Francisco Fox Vial, chileno; Claudia Paz, guatemalteca, y Alejandro Valencia, colombiano, tras una profunda investigación, echaron por tierra la declaración hecha por el Gobierno de la República, representada por el vocero de la Procuraduría General de la República, quien en su momento declaró que los 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa fueron asesinados y sus cuerpos incinerados en un basurero del vecino municipio de Cocula. La versión oficial fue desmentida por los científicos de la CIDH, quienes afirman que en el lugar referido no existen vestigios que puedan comprobar tal acción. De esta forma, y sin pretenderlo, convierten a la llamada “verdad histórica” en todo lo contrario, o sea, “la mentira histórica”.

Es así como el desprestigio de México se consolida por causa de un nefasto grupo, mercantilistas descarados, anti patriotas, encabezados por Enrique Peña Nieto. En la Cámara de Senadores han brotado algunas protestas. Algunos legisladores han solicitado a sus colegas para que respondiendo a su calidad de protectores de la ciudadanía, fortalezcan la iniciativa de promover el desafuero político contra los funcionarios que resulten culpables de la bárbara acción en contra de los 43 estudiantes.

Por otra parte, millones de mexicanos, hartos de esa pandilla de criminales, pensamos que tal acción es tibia, y poco creíble. Por eso, lo que realmente deberíamos exigir es un juicio penal que empiece con la confiscación de todos sus bienes y culmine con una larga condena tras las rejas. La desaparición de estos 43 estudiantes, consideremos, es el jumatazo que rebosó el tambo.

¡Ya basta!

leonidasalfarobedolla.com

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