Ecos de la escritura feminista: Inspiración y sororidad

Ecos de la escritura feminista: Inspiración y sororidad

 

La escritura de las mujeres está generando un profundo eco. Por medio de las letras hay una reconciliación entre la búsqueda y el encuentro de la identidad. No sólo estamos ante una generación de escritoras, también ha aumentado considerablemente el número de mujeres lectoras.

Con voluntad, esfuerzo y perseverancia, crece la presencia en el terreno literario local, nacional y mundial de las mujeres con voz de tinta. Estamos construyendo el canon femenino, ese que por muchos años quizá fue omitido o negado.

Cuando contamos historias reinventamos similitudes con la realidad, nos hacemos visibles a través de la escritura y se crea el espacio donde mujeres comparten experiencias. Las lectoras a su vez establecen un vínculo emocional con la autora, con los personajes y sus avatares; donde se fortalecen de manera mutua y contribuyen a formar sororidad con su narrativa y, en un extremo menos espléndido, ambas descubren su lado oscuro.

A lo largo de la historia, las mujeres recurren a la escritura como una forma de protesta a los estereotipos o limitantes de su género, han dado voz a las que callan, desafían los prejuicios y la crítica social o de las cúpulas culturales y políticas en el poder. Han demostrado que la literatura puede ser una poderosa herramienta para el cambio y despertar de las conciencias.

Autoras del pasado como: Virginia Woolf (Inglaterra) conocida por su trabajo en el movimiento del modernismo literario, autora de uno de los libros pioneros en la lucha feminista: Una habitación propia.

Alfonsina Storni. (Suiza/Argentina). Su obra poética alude a temas como el desamor, la maternidad, la sexualidad, la opresión de las mujeres en la sociedad. Fue activista, participó en movimientos sociales. Luchó por la igualdad de género, levantó la voz para la inclusión escolar de la mujer, lo que la convirtió en un ícono de la liberación femenina en América Latina. La inquietud del rosal, su primer libro, manifiesta su esencia.

Carson McCullers (EU). En su primer libro El corazón es un cazador solitario, es reconocida por explorar las relaciones humanas, abordando temas tabú para la época como la homosexualidad, el racismo, la soledad y la demencia.

Simone de Beauvoir (Francia). Con una vasta obra, en su libro El segundo sexo la autora intenta delimitar puntos sustanciales sobre el concepto de mujer, la maternidad y la sexualidad.

Clarice Lispector (Ucrania/Brasil) ofrece una representación auténtica de las luchas y logros de las mujeres en diferentes contextos con una prosa introspectiva e innovadora. En su libro La hora de la estrella, narra la desigualdad social y el sexismo perpetrado por una sociedad patriarcal.

Rosario Castellanos (México). Su narrativa aborda de forma transversal los problemas de la mujer mexicana. El libro Mujer que sabe latín es un referente en los estudios de género en México y Latinoamérica, y continúa vigente provocando debate sobre el derecho de las mujeres.

Inés Arredondo (México). Sus obras se caracterizan por una prosa enérgica y a ratos poética. Desafió a sus personajes con la locura, lo siniestro, la maldad, el erotismo, lo ominoso y lo sagrado. Mediante lo sobreentendido en su narrativa o en cómo finalizaba algunos cuentos, dejaba entrever lo nefasto de la naturaleza humana; en sus libros La señal y Río subterráneo. Sus tramas principales se desarrollaron alrededor del rol femenino en la sociedad, con la falsa moral de algunas familias. También escribió sobre el amor, la infidelidad y el fin de la vida.

Continuando con este universo literario, creo de manera firme que hay un puente de contemporaneidad entre todas las mujeres que escribieron y hoy ya no están, con las autoras actuales: todas han heredado genes escriturales de quienes las antecedieron mediante el conocimiento, continuidad y admiración hacia su obra. Estas autoras contemporáneas han utilizado su voz y su talento para proyectar luz sobre temas actuales, para contar historias que resuenan con los lectores. Han escrito sobre la experiencia femenina en todas sus formas, abordan temas como el acoso sexual, la violencia de género, las desapariciones y la discriminación.

Llegamos al bloque de escritoras contemporáneas.

Annie Ernaux (Francia). Escribe desde su intimidad y lo transforma en literatura. El acontecimiento narra el aborto de manera personal, considerando su escritura desde la no ficción. Es la 17va mujer que gana el Premio Nobel de literatura.

Han Kang (Corea) Nobel de Literatura en 2024. Explora temas como la identidad, los traumas y la opresión con historias como La vegetariana y La clase de griego. Su narrativa acude a las historias femeninas para retratar la fragilidad humana.

Cristina Peri Rossi (Uruguay). Penetra en los tópicos de la sexualidad y del exilio.

Cristina Rivera Garza (México). Premio Pulitzer 2024 por su libro El invencible verano de Liliana, donde comparte el caso del feminicidio de su hermana menor. Sus textos fluctúan entre la ficción, la historia y crítica social; con géneros híbridos entre la novela/ensayo/crónica.

Selva Almada (Argentina). Con Chicas muertas la autora abre nuevos rumbos a la no ficción latinoamericana, donde narra formas cotidianas de la violencia contra niñas y mujeres.

Mariana Enríquez (Argentina). Su capacidad de narrar historias que son escalofriantes como reflexivas sobre los problemas sociales, combinando el terror (gótico) con la realidad. Nuestra parte de la noche y Las horas que perdimos en el fuego, son una muestra de su narrativa.

Liliana Blum (México). Reconocida por sus textos fuertes, crudos y perturbadores, donde explora la parte más oscura de la naturaleza humana. Es una de las primeras escritoras mexicanas de su generación cuya obra ha sido traducida al inglés. Sus novelas El monstruo pentápodo y Pandora abordan la pedofilia y otras crueles filias. En Cara de liebre y El extraño caso de Leny Goleman, el acoso escolar y otros malos tratos, despertando oscuros sentimientos en sus personajes femeninos.

Chimamanda Ngozi Adichie (Nigeria). La autora explora el papel de la mujer actual y apunta ideas para hacer de este mundo un lugar más justo en su libro Todos deberíamos de ser feministas la forma de empezar es criando a nuestras hijas e hijos de otra forma.

Por último, mencionaré autoras mexicanas en la misma línea escritural. Guadalupe Nettel, Brenda Ríos, Sara Uribe, Laura Baeza, Lola Ancira, Sandra Lorenzano, Mónica Lavín, Maritza M. Buendía, Jazmina Barrera, Aleyda Rojo. Las poetas Zel Cabrera, Nadia López, Eva Castañeda, Dolores Castro Varela.

Como comentario final, quiero aclarar que faltan muchos nombres. Esta es solo una mención de autoras que he leído, no toda su obra, pero sí alguno de sus títulos. Esta lista puede ser un acercamiento a la escritura de mujeres, eslabones de una larga e interminable cadena alimenticia del alma literaria: Mujeres con voz de tinta que gritan en la palabra impresa o digital, historias de su época y regiones, sucesos inconcebibles de injusticia, así como ideales que inspiran grandiosas ideas feministas.

En nuestra ciudad hay una librería orientada en la escritura de mujeres de ayer y hoy, de aquí, y del otro lado del mundo: Librería Señora Dalloway. Además, hay librerías locales, de cadena nacional y de usados. También en la red, hay textos libres. Leamos mujeres por placer o por conocer sus mensajes. Leamos aquí, allá, en todas partes y quizá en el más allá.

  • La autora fue docente por 32 años, graduada en la Escuela Normal de Sinaloa. Tiene una novela con raíces en algún pueblo de Sinaloa, varios retazos de escritura en cuadernos viejos o en las redes. Es integrante del colectivo Mujeres Creando Sinaloa, de los clubes de lectura El caracol aventurero y Efecto tequila.

Artículo publicado el 16 de marzo de 2025 en la edición 10 del suplemento cultural Barco de Papel del semanario Ríodoce.

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