Después de la entrada de Red Bull al mercado de bebidas en México, hace casi 25 años, los anaqueles se empezaron a abrir a esta —entonces— nueva categoría. Con el paso del tiempo vimos llegar a marcas como Boost Energy, Rockstar o Monster, pero también a opciones más económicas y “naturales” como Vive 100. Todas ellas cargadas de azúcares, cafeína y en algunos casos taurina, entre otros estimulantes.
Antes de eso, sacando al café de la conversación, los refrescos de cola eran los favoritos para “despertar” o “agarrar energía”. Esa necesidad de avisparnos, inherentemente humana, no era propia de los últimos años y no necesitaba de brebajes antinaturales para ser tratada, sin embargo, la industria nos inventó un problema y nos vendió la solución: para los aletargados, para los cansados o para los que necesitan rendir más: energía enlatada.
Las promesas comunes entre todas estas marcas no son muy distintas: energía rápido, mayor concentración y enfoque, e incluso una mayor resistencia física, ¿será?
ENVASE
Volt Dark viene enlatado en un envase de 16 onzas o 473 mililitros, una presentación un tercio más grande que la lata tradicional de 12 onzas. Desde el tamaño, Volt se exhibe voluminoso, cargado, ¿excesivo?
El envase es negro con puntos regulares e irregulares en color uva. En la parte superior de la lata se observa un cintillo color verde con la leyenda “Máximo voltaje”, apelando a la energía que se supone este producto aporta. Debajo de este, descansan tres enormes sellos de la Secretaría de Salud (SSA): exceso de calorías, exceso de azúcares y exceso de sodio; así como dos leyendas precautorias: contiene cafeína, evitar en niños; y contiene edulcorantes, no recomendable en niños.
Un poco más abajo vemos el nombre del producto, que abarca un espacio menor al de los sellos y advertencias de la SSA y al pie del mismo la descripción del producto: bebida sabor frutos del bosque, adicionada con cafeína y vitaminas.
Lo visto en el envase confirma repetidamente que este producto no solo no es para niños, sino que además no es para personas sensibles a dosis altas de azúcares, sodio y cafeína, ni mujeres embarazadas o lactando. Un recuadro de advertencia que se encuentra al reverso del envase indica que no es recomendable mezclarlo con bebidas alcohólicas, algo común entre la chaviza.
INGREDIENTES
La bebida energizante Volt Dark está hecha con 19 ingredientes. Su ingrediente principal es agua carbonatada —es decir agua con gas—; le siguen los azúcares añadidos, que se desglosan en azúcar regular y glucosa; el misterioso Concentrado Volt Dark sabor frutos del bosque —que no especifica con qué está hecho—; L-carnitina; cafeína; benzoato de sodio; inositol; caramelo clase IV; mezcla de sucralosa, acesulfame K y estevia; sorbato de potasio; amarillo 6; y rojo 40. Sembrados en distintas posiciones de la lista, también encontramos cuatro vitaminas del tipo B2, B3, B6 y B12, que forman parte de ese grupo de ingredientes que “energizan” a esta bebida.
De la lista destacan la glucosa, un carbohidrato de muy rápida absorción, que al igual que el azúcar regular participa en la generación de índices elevados de azúcar en sangre. En total hay casi 43 gramos de azúcares, una cantidad bastante elevada para menos de medio litro de bebida.
También destaca la L-carnitina, un aminoácido que promueve la oxidación de grasas y la producción de energía a través de este proceso, así como la cafeína, un muy conocido estimulante que “energiza” si es tomado en las dosis correctas. En este caso hay 142 miligramos dentro de la lata, una cantidad que equivale a entre una y media y dos tazas de café.
En la lista además se encuentran el colorante clase IV o 4-Metilimidazol, un compuesto principalmente utilizado en café, refrescos y cervezas. El estudio 4-Metilimidazol, un componente carcinogénico en los alimentos, publicado en los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) lo señala como un compuesto que “impide la actividad de las enzimas metabólicas”, y como un comprobado cancerígeno en las pruebas en animales, así como un potencial cancerígeno para los humanos, por lo que concluyen que debe establecerse un límite de consumo per cápita para los alimentos de alto riesgo, como este.
LA FALACIA ENERGÉTICA
Para el ingeniero químico Agustín López Munguía, investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM en su artículo “En busca de la energía perdida”, publicado en la revista científica ¿Cómo ves?, las bebidas energéticas no han logrado comprobar esas promesas.
“Constatar estas propiedades es extremadamente complejo. ¿Cuántas veces nos hemos sentido más resistentes después de comer un alimento en particular? Se trata de un elemento un tanto subjetivo para el consumidor”, comentó.
De acuerdo con el investigador, salvo por la cafeína y las vitaminas, ninguna de las sustancias que contienen las bebidas energéticas son “energizantes” ni revitalizadoras y, en general, no hay evidencia de que sean responsables de muchas de las propiedades que se asegura tienen.
Ese golpe energético del que se habla, es resultado de, en la práctica, un golpe de azúcar y estimulantes, y en el caso de Volt Dark: azúcares, cafeína y vitaminas del grupo B, claro, disueltas en un caldo de dudosa biodisponibilidad. Nada que no pueda encontrar por separado sin tener que engullir tal cantidad de azúcar.
Artículo publicado el 26 de abril de 2026 en la edición 99 del suplemento Gula.






