El otro triángulo: Fresnillo, Durango, Mazatlán

El otro triángulo: Fresnillo, Durango, Mazatlán

El Mayo lleva dos años en custodia de los gringos y está sentenciado. El Mencho fue abatido hace cinco meses. Las dos cabezas visibles de sus respetivas organizaciones están fuera de circulación, fuera del mando en sus grupos criminales. Eso no impide que sus muchos tentáculos se mantengan vivos.

El fin de semana pasado aparecieron 10 cadáveres desperdigados en zonas y municipios aledaños a Zacatecas, la capital del estado. Ocho de ellos asfixiados, dos muertos a tiros, todos fueron privados de su libertad un par de días antes, y no se interpuso ninguna denuncia sobre su desaparición. Todos los muertos son personajes relevantes, han sido identificados como empresarios y exfuncionarios públicos. El suceso no hace más que revivir un añejo y prolongado conflicto.

Esos municipios de Zacatecas son donde por años libraron una batalla los de Sinaloa, concretamente células afines a Zambada García contra grupos asociados a Nemesio Oseguera.

En plena pandemia y encierros por Covid, en los años 2021 y 2022, esos mismos municipios de Fresnillo y Sombrerete, principalmente, pero también en comunidades contiguas, en la zona limítrofe con Durango, sufrían la guerra abierta en sus calles. Había dos amenazas al salir de las casas, contagiarse de Covid o quedar atrapado en alguna balacera o levantón.

Esto que vive hoy día Culiacán (y aceleradamente las últimas semanas Mazatlán), los cierres de negocios, la ciudad apagada en las noches, la explosión de asesinatos y desapariciones, lo enfrentó años atrás Fresnillo y Sombrerete, en las mismas dimensiones.

En 2021, Fresnillo era el epicentro de la violencia en el país. El sitio más inseguro en la encuesta de percepción de seguridad pública urbana, 95 por ciento de sus 250 mil habitantes consideraba que no era seguro vivir ahí. Ninguna ciudad del país, siquiera se acercaba a ese porcentaje.

Ese 2021 en Fresnillo, Zacatecas, se registraron 433 homicidios, una tasa de 177 por cada 100 mil habitantes. Escandalosamente alta, para un municipio con solo una cuarta parte de los habitantes de Culiacán.

Fresnillo fue deteriorando su seguridad una década atrás a ese 2021. Paulatinamente fueron incrementándose los homicidios. Cinco años atrás se mantenía en menos de 100.

Del 2020 al 2021 se incrementaron 78 por ciento los homicidios. Pasó de 242 a 433. Es el salto exponencial de la violencia, consecuencia en México de una disputa delictiva entre las organizaciones criminales. Es parte de nuestra historia en el siglo XXI. Es justamente lo que ocurre en Sinaloa, y que antes pasó en muchos otros lados de México, incluso a nosotros mismos más de una vez.

 

Margen de error

(Cabrera) Después de la traición al Mayo Zambada y su captura, la guerra en Zacatecas entró en pausa aparente. Ciertamente disminuyeron los asesinatos en Fresnillo, que se sostiene como el municipio más violento del estado. En 2024 se contabilizaron 57 homicidios y al año siguiente 21. Esa calma chicha, esa pax narca, que siguen padeciendo las zonas que fueron de guerra narca. Se siguen presentando sucesos violentos, baja la intensidad, pero no desaparece. El cáncer sigue ahí.

Los Cabrera, el grupo aliado a los Zambada se sostiene en la disputa. Lo mismo que las células aliadas al Cártel Jalisco Nueva Generación, que aun con el Mencho abatido, no suspendieron ninguna de sus actividades.

Ese triángulo que conforman Zacatecas, Durango y el acceso a Mazatlán, siguen siendo el motivo de la pugna. Es un corredor logístico estratégico para todos los movimientos por el centro del país.

Desde la apertura de la nueva carretera que conecta al puerto de Sinaloa con la capital de Durango, las relaciones entre los tres estados se modificaron por completo.

 

Primera cita

(Mazatlán) Mientras en Sinaloa, ninguno de los hijos afloja a la pugna interna en lo que fue la organización Sinaloa: Ismael Zambada Sicairos e Iván Guzmán, sostienen la guerra que inició en Culiacán y se fue expandiendo por todo Sinaloa.

En Mazatlán, por ejemplo, la semana marcada como el inicio de la temporada alta para el turismo, quedó marcada con sucesos encadenados. Homicidios múltiples que apenas en dos días, miércoles y jueves pasados, sumaron una decena de muertos. Los casos recientes obligaron a un anuncio para reforzar la seguridad con 5 mil elementos federales más.

Mazatlán no es ajeno a lo que ocurre en todo el corredor que conecta con Durango capital y luego con Fresnillo, Zacatecas.

La disputa se sostiene, justamente en la semana en que se ventila el nuevo organigrama del CJNG. Según las autoridades estadounidenses, el mando está en el hijastro de Nemesio, en Juan Carlos González Valencia.

Otro relevo generacional concluido. Otra guerra que se extiende de los padres a los hijos, al final son los mismos intereses.

 

Mirilla

(Durango) En este triángulo, Durango merece un análisis posterior. Mientras sus estados vecinos muestran las tasas más altas de homicidios, ellos se mantienen en el extremo opuesto, es decir, con números bajos en criminalidad, y particularmente con una tasa baja en asesinatos.

Culiacán cerró en 2025 con una tasa de homicidios de 107 por cada 100 mil habitantes, un incremento del 67 por ciento con respecto a 2024. Un incremento casi idéntico al que sufrió Fresnillo de 2020 a 2021, cuando los Cabrera y los del Mencho, volvieron campo de guerra las calles de Zacatecas (PUNTO)

Artículo publicado el 27 de julio de 2026 en la edición 1226 del semanario Ríodoce.

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