El exlíder del Cártel de Sinaloa fue condenado a cadena perpetua y al pago de 15 mil mdd
Ismael Zambada García se autodefinió como pacificador, mientras Estados Unidos lo acusó de ser violento y peligroso, e incluso de haber mandado asesinar a su propio sobrino, Eliseo Imperial Castro, el Cheyo Ántrax, porque cobraba deudas en su nombre.
“Mantenía un grupo de personas armadas, que llevaban a cabo brutales asesinatos y secuestros con el objetivo de mantener la disciplina dentro del Cártel, protegerse de los desafíos de los rivales y silenciar a quienes cooperaran con las fuerzas del orden. En efecto, el acusado participó en asesinatos sistemáticos de otros miembros del Cártel, de miembros de cárteles rivales y de personal policial y militar que traicionaron o actuaron en contra de los objetivos del Cártel”, señala una carta enviada por fiscales estadounidense el pasado lunes al juez Brian M. Cogan, del Distrito Este de Nueva York.
En la misiva el gobierno estadounidense pide para él capo cadena perpetua y el pago de 15 mil millones de dólares.
En otra carta enviada previamente a la misma corte por el abogado Frank Pérez, se afirma que a diferencia de Joaquín el Chapo Guzmán, el Mayo Zambada siempre buscó mantener la paz.
“El Sr. Zambada y el Sr. Guzmán fueron socios en el Cártel de Sinaloa durante muchos años, y podría argumentarse que la participación de ambos en la distribución de sustancias ilegales fue tan extensa que cualquier pequeña diferencia en su grado de culpabilidad sería irrelevante. Sin embargo, sin pretender en absoluto minimizar la gravedad de los crímenes del Sr. Zambada, los registros indican que, de los dos, Ismael Zambada era conocido por buscar primero otras soluciones para intentar mantener la paz”, indica el documento firmado por Pérez.
Para la gente del valle de San Lorenzo, la descripción del Mayo como un capo violento, no es real. Dicha versión fue sostenida por habitantes, campesinos y pistoleros de esa zona, quienes lo describieron como una persona analítica, dadivosa, y nada violenta, y sostuvieron el mito del bandido bondadoso.
“El señor debió tener su carácter; no por nada llegó a dónde llegó, porque yo me imagino que si se la hacías se la pagabas, y más en el mundo que se movía, pero eso de que haya sido abusivo, o violento con la gente, para nada”, dijo un vecino de la zona de Tacuichamona, quien aseguró conocerlo.
Fue tanto el control que tuvo Zambada García que el Departamento de Justicia (USDOJ), ofreció en su momento una recompensa de 15 millones de dólares por información que llevara a su captura.
Para los gobiernos de México y EU, Zamba García era considerado un hombre sumamente peligroso, según documentos del USDOJ, aunque en la carta que dio a conocer en agosto de 2025, tras su captura, donde expone su versión de cómo realmente fue secuestrado, muestra a un hombre calculador y mediador, incluso con un posicionamiento parecido al de un árbitro político.
“Hago un llamado a los gobiernos de México y EU para que sean transparentes y revelen la verdad sobre mi secuestro en territorio mexicano y sobre la muerte de Héctor Cuen. También pido a la sociedad que no se deje engañar y exija la verdad”, se lee en el último párrafo de la misiva.
Mike Vigil, ex jefe de operaciones especiales de la DEA, lo describe como uno de los capos más inteligentes, y quien únicamente usaba la violencia cuando era absolutamente necesario.
“Es de esos capos de la vieja escuela, y quien diga que era un hombre violento es claro que hace el reporte desde un escritorio, y no sabe nada de los cárteles, porque para mí, el Mayo Zambada fue un capo de aquellas generaciones que negociaban, como el Chapo Guzmán, (Juan José Moreno Esparragoza), el Azul, Amado Carrillo, no como los narcos de hoy en día que todo lo quieren arreglar con violencia”, dijo Vigil, entrevistado vía telefónica.
En un encuentro que sostuvieron los periodistas María Scherer Ibarra y Jorge Carrasco, con el Mayo, éste aseguró ser “pacifista”, y que tan “sólo se protege”, refiriéndose a los enemigos que pudieron ir tras él.
“Mi expectativa del Mayo (previo de la reunión), era la figura caricaturizada, que es la de un tipo armado, con una actitud, si no violenta al menos agresiva, pero con nosotros fue amable y hasta simpático, lo cual no quiere decir que no sea el hombre violento que describen las autoridades, y no hay que perder de vista las órdenes que daba que cortaron la vida de miles de personas”, dijo Scherer Ibarra, al ser consultada sobre su encuentro con Zambada García.
Una despachadora de gasolina que trabajaba en una gasolinera, cerca de El Salado, lo recuerda como un hombre de muy buen humor y “generoso”, quien al menos una vez por semana llegaba en una camioneta color blanco marca Amarok, y llenaba el tanque con la mejor gasolina.
“Siempre andaba solo. Si andaba gente cerca para protegerlo, yo ni cuenta me daba, pero era un señor que le gustaba bromear y dejaba buenas propinas”, recuerda la despachadora entrevistada días después del arresto del Mayo, a finales de julio de 2024.
Ese sentir fue compartido por personas ajenas al narco, incluyendo vecinos que, en más de alguna ocasión, convivieron con él, y coinciden que el Mayo era un pacifista que, durante más de cinco décadas, prefirió el diálogo a los disparos.
Zambada fue detenido el 25 de julio de 2024 en el aeropuerto de Santa Teresa, en Nuevo México. En testimonios por escrito, el capo asegura que fue llevado en contra de su voluntad por Joaquín Guzmán López, quien lo habría convencido para que mediara una disputa entre el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el ex alcalde Culiacán, Héctor Melesio Cuen Ojeda.
Este lunes, el juez federal Brian Cogan le dictó sentencia de cadena perpetua y al pago de 15 mil millones de dólares.
Artículo publicado el 20 de julio de 2026 en la edición 1225 del semanario Ríodoce.







