Y entonces llegó la operación Cóndor

Y entonces llegó la operación Cóndor

Froylán Enciso, que alguna vez escribió aquí en Ríodoce, publicó en 2013 un breve artículo que sigue circulando por su atractiva cabeza (y su buena hechura): El año más violento en la historia de Culiacán.

El título hacía pensar, por supuesto, que se trataba del año en curso o los años recientes de la guerra de Calderón. Pero no, para llegar a ese año más violento en la historia había que retroceder mucho, hasta 1976.

Froylán Enciso lleva muchos años investigando lo que ha llamado la historia narcótica de México, para esta afirmación va al registro de un dato: los asesinatos en la capital de Sinaloa, que alcanzaron ese año una tasa de infierno.

En 1976 Culiacán tenía 250 mil habitantes. El registro de asesinatos para ese año fue de 543 (no total, solo los relacionados con el tráfico de drogas), lo que indica una tasa de 217.2 homicidios por cada 100 mil habitantes. El pueblo era chico, el número de crímenes grande.

Para establecer una comparación, recurre el historiador al dato de Ciudad Juárez en 2010 (el año más crudo en la guerra de Calderón contra el narco). Juárez contó aquel año 224 homicidios por cada 100 mil habitantes –casi igual a la de Culiacán en 1976.

La razón, dice Enciso, era distinta a la que se pensaba entonces sobre una fractura en el mercado de las drogas. No. Se trataba como en cualquier otro negocio, de “un aumento en las ganancias” y nuevos “emprendedores”. La producción de mariguana y adormidera en los altos de Sinaloa, significaba márgenes de ganancia enormes desde la producción hasta su entrega en Estados Unidos. Muchos más querían entrar al negocio y eso significaba enfrentamientos violentos. La explicación era simple.

Aumentaban las ganancias porque el precio de la heroína en ese tiempo se triplicó. Como cualquier negocio global, lo que ocurra en otra parte del mundo repercute, se llaman externalidades. Las rutas del tráfico de la heroína turca por Europa se bloquearon, y encarecieron el producto. Según los datos de Enciso un kilo de heroína refinada en un laboratorio de Culiacán pasó de 500 mil pesos a millón y medio de pesos (puesto en Estados Unidos, claro). Producir un kilo no llegaba a 350 mil pesos de entonces. Cualquier negocio con un margen de ganancia del 300 por ciento, provoca una guerra.

Los gomeros tenían años armándose. Los gringos al comprar la droga pagaban una parte del producto con esas armas que fueron acumulándose en Culiacán. De aquí para allá mariguana y opio, de allá para acá dólares y R-15 y Cuernos de Chivo.

Armados y disputándose el mercado, en 1976 solo había una conclusión para Enciso: “Cada quien tenía una tragedia que contar”.

 

Margen de error

(Cooperación) En 1976 la presión de Estados Unidos contra México como productor de drogas alcanzaba niveles de olla express. Habíamos pasado por la Operación Intercepción, enfocada a detectar el contrabando de drogas en los puntos fronterizos, revisando detalladamente los vehículos en tránsito de México a Estados Unidos. Se trató en el fondo de una de las muchas formas que los americanos han buscado para imponer su política antidrogas a México.

Seguiría la Operación Cooperación, que permitía que las agencias estadounidenses opinaran sobre acciones en campo. Es así como empiezan las fumigaciones aéreas para eliminar los cultivos de mariguana y amapola.

El Secretario de la Defensa, Hermenegildo Cuenca, lo admitiría en una declaración: “Sí, estamos utilizando herbicidas…antes de medio año vamos a terminar por completo el cultivo de estupefacientes.”

Le llamaron cooperación, pero se trataba de intromisión.

Del lado mexicano le seguirían muchas otras declaraciones similares a la del general, asegurando que muy pronto acabaría el episodio violento provocado por el auge de los gomeros.

 

Primera cita

(Cóndor) Es en este contexto en que se prepara la Operación Cóndor. Culiacán había pasado por su año más violento en la historia, 1976. Que solo fue el estallido de un largo periodo violento en la capital de Sinaloa. Asesinatos en las calles, despojo de vehículos, atentados contra la autoridad.

En Culiacán se pensaba que lo peor había pasado, pero estaba por llegar un despliegue militar y de la policía federal sin precedente. A mediados de 1976 inicia formalmente la Operación Cóndor, “la más gigantesca batida contra el tráfico de drogas que se haya realizado en México, con la participación de diez mil soldados.”

Sus resultados fueron otro tipo de violencia, esta provocada por el enfrentamiento frontal del Ejército con los productores de droga, muchos de ellos empobrecidos campesinos en la sierra.

Presionados, las cabezas del narco emigraron a Guadalajara, pero acá dejaban sus cultivos y una estela de violaciones a los derechos humanos.

 

Mirilla

(2026) Culiacán creció en su población un 300 por ciento en los últimos 50 años. En medio siglo la capital de Sinaloa pasó de ser un mero rancho a una ciudad. Son los años de la migración intensa. De 1976 a 2026 pasamos de 250 mil habitantes a un millón. En esa proporción crecieron también sus problemas.

Si a 1976 lo llamó Froylán Enciso como el más violento en la historia para Culiacán, el 2025 resulta perfectamente comparable. Los homicidios en la capital sumaron el año pasado mil 049 lo que significa una tasa de 104 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Casi la mitad de la tasa que se registró en aquel 1976.

Resultado de una nueva guerra de narcos en la ciudad. Otra. Una más (PUNTO)

Artículo publicado el 21 de junio de 2026 en la edición 1221 del semanario Ríodoce.

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