En una auténtica tragedia griega se convirtió todo. Una tragedia representada en la vida misma de Sinaloa. Los personajes pasan de la gloria a lo patético, la fortuna cambia de repente y las pasiones se vuelven desastres. Al final el drama griego se trata, sencillamente, de la condición humana.
Una semana caótica precipitó la historia en plena primavera, con tres sucesos que nos marcan por completo: Un crimen múltiple, una acusación fuera de las fronteras que implica la separación del gobernador Rocha y el asesinato del dirigente de un sindicato minúsculo. Los tres aparentemente inconexos, y enraizados en lo más profundo del estado.
Cada vez que parece que no hay espacio para el asombro, ocurre algo peor, en una tierra que durante 20 meses sufre de todo, todo el tiempo y en todas partes.
El lunes 27 de abril, un asesino solitario mata en segundos a cuatro mujeres. Shara y Teresa estaban sentadas en el pórtico de un local del Mercadito, un conjunto de negocios donde se perdió la cuenta del número de asesinatos en este año y medio. Hablaban como dos vecinas que se van despidiendo del día. Karely e Itzel esperaban en una camioneta, aguardando al chofer que entregaba un trabajo, son madre e hija. Es tan cruel la historia, que describirlo es como si todo se siguiera repitiendo. El tipo dispara y vuelve a disparar. Una infamia a sangre fría.
El asesinato en el Mercadito de Shara, Teresa, Karely e Itzel, no atrae la atención de casi nadie. Lamentable que la infamia no merezca contarse.
De lo aparentemente local a lo mundial, que demuestra en lo que nos convertimos en Sinaloa. El miércoles 29 —aunque todo se preparaba desde meses atrás—, el aparato de justicia gringo lanza uno de esos misiles que llaman ataques quirúrgicos. Quien presiona el botón no se ensucia ni los dedos. El Fiscal Federal del Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, acusó formalmente ante un tribunal a diez funcionarios de Sinaloa, unos actualmente en sus cargos, entre ellos de elección popular, y otros retirados desde hace meses o años.
Estados Unidos, en el papel de Zeus, lanzó un rayo y cayó la desgracia. El ataque sin precedentes del caprichoso dios, llega con el desparpajo que caracteriza a los nuevos tiempos. La acusación contra una parte de la plana mayor del poder político, policiaco y de procuración de justicia, rompe con todos los protocolos diplomáticos y jurídicos entre dos países; al mismo tiempo cumple a cabalidad con el estruendo, sorpresa y avasallamiento que tanto gusta a quienes tienen el poder en el temido país vecino. Tiene la marca Trump.
Y lo peor, cumplen con su propósito con todo rigor. Un acto inesperado marca el destino de los personajes y tal como fichas de dominó se dan las solicitudes de licencia a Gobernador, a Alcalde…
En esta semana crucial para Sinaloa, el ataque el 30 de abril al dirigente electo del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán, STASAC, Homar Salas, no es más que el corolario de una violenta sucesión. Está acreditado que el atentado contra Sergio Torres, político de larga trayectoria en Sinaloa —excandidato a gobernador, diputado local en funciones y dirigente de Movimiento Ciudadano—, tiene como antecedente la férrea pelea por el control del STASAC. Le costó la vida a Homar Salas y a un acompañante. Ahora el Sindicato arrastra la tragedia del asesinato de su dirigente, se queda sin cabeza a 15 días de asumir funciones. Todo regresa al principio. ¿A quién le importa tanto mandar en el STASAC, que está dispuesto a matar a quien se atraviese?
Margen de error
(Historia) Hace 10 años que un gobernador no solicitaba licencia a su cargo en México. Javier Duarte era insostenible, la corrupción documentada no le daba respiro, a solo 48 días de concluir su mandato se retiró.
Sin embargo, no hay antecedente de una renuncia a sus cargos por una denuncia desde los Estados Unidos, no en México. Siempre, hasta ahora, las acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense se hacían después de que abandonaran los cargos.
Los dos casos cercanos son el del General Salvador Cienfuegos, detenido en Estados Unidos en un viaje, en octubre de 2020. Dos años después de dejar el mando de las Fuerzas Armadas. Luego fue liberado y regresado a México donde lo exoneraron; el otro caso es el de Édgar Veytia, Fiscal de Nayarit en funciones en marzo de 2017, cuando fue detenido y acusado de conspiración para el tráfico de sustancias ilícitas. Él sí estaba en funciones en ese momento y nadie lo defendió, se quedó a cumplir su condena.
Primera cita
(Cisma) La acusación de Estados Unidos contra los diez funcionarios y exfuncionarios, provocó en Sinaloa una crisis política, que se suma a la crisis de seguridad. Pero que abarca hasta la presidencia de Sheinbaum, quien lleva meses en malabares por las constantes acusaciones de Trump.
Apenas pasaron dos días entre la presentación de los señalamientos y la solicitud de licencia del gobernador. El dios Zeus ha logrado un primer propósito, desestabilizar y confirmar su retórica de que en México manda el crimen.
El sistema de justicia de los Estados Unidos es amante del show estilo Hollywood y de una hipocresia ofensiva, siempre señalando la corrupción de los vecinos, porque segun ellos las mafías nunca están dentro. Pero hay que reconocerle que es persistente, no abandona a las presas que se marcaron como objetivo. El ejemplo más claro es Rafael Caro, a quien después de 30 años lograron tenerlo en una de sus celdas.
Mirilla
(Tufo) Aunque parece que el drama griego ha concluído, podría estar apenas empezando. Gobernar Sinaloa es históricamente una serie de sucesos donde el tufo del narco termina salpicando hasta la cúspide. No hay un solo caso sin esa constante desde Leopoldo Sánchez Celis. Pareciera que gobernar Sinaloa sin el tufo del narco se ha vuelto una situación imposible (PUNTO)
Artículo publicado el 03 de mayo de 2026 en la edición 1214 del semanario Ríodoce.






