MARTHA REYES. Delincuentes agarran a empresarios como ‘cajeros automáticos’.
La presente guerra en el seno del Cártel de Sinaloa se puede ver desde múltiples aristas: calles vacías, homicidios, desplazamiento forzado, desempleo, desapariciones, crisis económicas, deserción escolar, fachadas vandalizadas, policías acribillados, militares hurgando en colonias, contingentes exigiendo paz, titulares sombríos en los periódicos y figuras políticas vulneradas.
Martha Reyes prefiere hacer una analogía; retoma la trama del cuento de los tres cerditos y el lobo. Aparece el animal feroz: “¡Ahí viene el lobo, ahí viene el lobo!”, gritan los cerditos mientras corren a esconderse. Este sopla y sopla, y las casas se caen. Esta vez el cuento termina distinto: no hay final feliz para los cerditos; el lobo entra y come. Como presidenta de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Sinaloa, Reyes prevenía sobre otra arista en estas sucesiones delictivas: los secuestros y asesinatos de empresarios.
“Nosotros ya veíamos que si no se detenía oportunamente la inseguridad en la que se niegan a aceptar que existe, esto iba a pasar (…) pero ante un gobierno que no tiene la voluntad, primero de escuchar a sus ciudadanos y la segunda, la voluntad de atender y garantizar la seguridad, pues esto no nos sorprende a nosotros, no nos sorprende para nada, pero estamos preocupados y aterrorizados porque eso que ya sabíamos que probablemente va a pasar como consecuencia de toda esta pandemia, pues no queríamos que pasara y ya está pasando”, expresó.
Reyes explicó que la delincuencia comenzó a desarrollarse con “mucha lana” —mucha, reiteró—. Sin embargo, el dinero comienza a extinguirse y, cuando no hay capital para alimentar a las facciones, los grupos giran su vista a la sociedad, especialmente a los empresarios, vistos “como el proveedor de recursos”. En este caso, la problemática radica en la indefensión y la falta de garantías por parte del Estado; la presidenta colocó como ejemplo el incremento en las cifras de robo de vehículos:
“Antes se robaban un carro, dos carros cuando mucho y era un drama y ahora pues se roban 15, 17 carros. Entonces eso pues va afectando el patrimonio de la ciudadanía, de los empresarios, de las inversiones. Eso va creando un impacto de tensión. Y ahorita, como ven que no hay ningún detenido ni nada de eso, pues entonces se pasan al segundo nivel: agarran a los a los empresarios como cajeros automáticos”, detalló.
Uno de los principales casos ocurrió durante la mañana del pasado 24 de marzo: Arnulfo Aguilar, representante legal de la empresa PETROAGUILA, S.A. DE C.V. —de acuerdo con documentación de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA)—, conducía su BMW 430i sobre el bulevar Juan Pablo II, en las inmediaciones del templo de Nuestra Señora de Guadalupe, mejor conocido como La Lomita, cuando fue interceptado por sujetos que lo privaron de la libertad. Apareció con vida un día después, la noche del 25 de marzo.

ARNULFO AGUILAR. Uno de los empresarios secuestrados.
La fiscal general del Estado, Claudia Zulema Sánchez Kondo, informó que, tras desplegar un operativo en coordinación con distintas dependencias de seguridad, Arnulfo fue localizado. Sin embargo, su carpeta de investigación está clasificada como privación ilegal de la libertad; la fiscal evitó confirmar si se exigió un rescate por el empresario, bajo el argumento de que la investigación continúa en curso.
Cuatro días después, Carmiña Miroslava —repostera, creadora de contenido y propietaria del negocio Rosa Dely— fue privada de la libertad mientras se encontraba en su domicilio en compañía de su hijo y esposo. Fue liberada dos días más tarde; sin embargo, hasta el cierre de esta edición, las autoridades no han proporcionado detalles sobre las circunstancias de su liberación ni sobre las condiciones de salud en las que fue localizada.
Desde su banca, Reyes afirmó que todos los días recibe llamadas y realiza reuniones con empresarios que expresan su preocupación ante la situación, esto además provoca el retiro de inversiones: “Hasta el del abarrote ahorita puede estar en riesgo porque dicen: ‘nada más a estos empresarios’, no, ya viste el de Mazatlán, es de una frutería. No era un gran empresario que dijera ‘pues traía los millones y millones’, no. Era una persona de mucho tiempo de trabajo que lo secuestraron, ya no miden si son pequeños, grandes o medianos, es cualquiera al que puedan sacarle dinero”, dijo.
Es el caso del empresario frutero Rafael Tirado Lizárraga, originario de Mazatlán y dueño del negocio Fruterías Alicia. Tras haber sido privado de la libertad el pasado viernes 27 de marzo en la central de abastos “La Yarda”, fue localizado sin vida una noche después sobre la rampa de acceso a la carretera Mazatlán–Culiacán, en la zona de El Venadillo.
“Este hecho, que lastima profundamente a nuestra comunidad, nos obliga como sector productivo a alzar la voz de manera responsable y respetuosa. Reiteramos nuestro llamado a las autoridades de los distintos órdenes de gobierno para reforzar de manera efectiva las estrategias de seguridad, garantizando las condiciones que permitan a los ciudadanos y a los sectores productivos desarrollar sus actividades en un entorno de paz, legalidad y certidumbre”, manifestó CANACINTRA Mazatlán en un comunicado.
“Entonces, esta es la escala mayor y lo estamos viviendo. El detalle es que aparte de que los secuestran les quitan la vida. Te secuestran a tu familiar, te quitan tu patrimonio, pero aparte te lo regresan sin vida, porque saben que no hay un estado de derecho, no hay un gobierno que nos defienda. No, no hay nada. Porque tenemos una fiscalía que está haciendo milagros con un presupuesto que en igual de aumentárselos se lo redujeron”, sentenció Reyes.
Artículo publicado el 05 de abril de 2026 en la edición 1210 del semanario Ríodoce.






