No existe una zona específica de conflicto; es el municipio en su conjunto el que enfrenta un escenario permanente de violencia.
El asesinato de una mujer en pleno centro de la ciudad, denuncias sobre ataques con drones y enfrentamientos armados entre presuntos integrantes de grupos del crimen organizado, ocurridos tanto en calles de la zona centro como en las inmediaciones de hospitales, son alguno de los casos que han ocurrido en el municipio apenas en el último mes.
La mañana del lunes 13 de julio, el reporte de ataques armados simultáneos en distintos puntos de Escuinapa movilizó a las corporaciones de seguridad. Para algunos habitantes, sin embargo, la violencia parece haberse vuelto parte de la rutina.
“Fueron unos cuetes”, comenta un vendedor ambulante instalado en la Plazuela Corona, quien bromea poniendo en duda que lo ocurrido haya sido una balacera.
A unos metros de ahí, sobre la calle Gabriel Leyva, casi en el cruce con 5 de Mayo, se registró uno de los enfrentamientos entre hombres armados. El intercambio de disparos ocurrió frente a la vivienda del alcalde Víctor Díaz Simental y de su madre, cuyas casas se encuentran una frente a la otra.
Como resultado del tiroteo, un automóvil Volkswagen Jetta recibió tres impactos de bala. Uno de los proyectiles perforó el parabrisas delantero y dejó el cristal parcialmente destruido. El vehículo pertenece a una sobrina del presidente municipal. En el hecho una mujer adulta mayor resultó herida.
Minutos después se reportó que un hombre herido de bala llegó por sus propios medios a las instalaciones del DIF Municipal, ubicadas sobre la calle Centenario, donde buscó resguardo y solicitó auxilio. El lesionado, quien no portaba armas, recibió atención mientras esperaba el arribo de los servicios de emergencia. Tras el incidente, el personal de la dependencia suspendió actividades y fue retirado del lugar como medida preventiva.
De acuerdo con el reporte del Hospital General de Escuinapa, cuatro personas ingresaron luego de resultar lesionadas durante la jornada de violencia. Entre ellas se encontraba una mujer de 72 años con heridas de bala en ambas piernas. También fueron atendidos tres hombres: uno, de 34 años, con una lesión por proyectil en la cabeza; otro, de 28 años, con dos heridas de arma de fuego, ambas con orificio de entrada en la cabeza; y un tercero, de 26 años, con impactos de bala en el maxilar inferior, el hombro y el tórax.
Díaz Simental confirmaría que una persona falleció tras los hechos en la calle Morelos. El alcalde señaló que desconocía si los acontecimientos dejaron personas detenidas. Ese mismo lunes, el Gabinete de Seguridad informó la captura de 10 personas en la colonia Francisco I. Madero, en Escuinapa. Sin embargo, la autoridad no precisó cuándo ocurrieron las detenciones ni si los capturados estaban relacionados con los ataques armados registrados ese día.
De acuerdo con el reporte oficial, a los detenidos les fueron aseguradas 10 armas largas, 44 cargadores, alrededor de 2 mil 500 cartuchos útiles, dos artefactos explosivos, ocho chalecos tácticos y ocho placas balísticas.
La violencia ha hecho que lleguen pacientes una y otra vez, relata un responsable del Hospital General de Escuinapa, de quien se mantendrá el anonimato para evitar represalias.
“Los que han llegado del sábado para domingo fueron por bombas, son esquirlas por heridas superficiales, pero ya”, relata.
En la fachada del Hospital General aún permanecen visibles decenas de orificios de bala, vestigios de un enfrentamiento entre grupos armados ocurrido hace aproximadamente dos meses. El personal aclara que el inmueble no fue blanco de un ataque directo, sino que quedó en medio del intercambio de disparos.
“Lo que pasa es que hubo una balacera de las tantas que ha habido y decían que era directamente al inmueble, pero no fue así porque son muy malos pa tirar porque está uno aquí, otro allá, otro así, luego en los tubos no están de frente, están de lado”.
Las marcas de bala permanecen dispersas en distintos puntos del edificio, una evidencia de que los disparos provinieron de diferentes direcciones y no estuvieron concentrados sobre el hospital.
Frente al nosocomio, sobre el entronque con la autopista, permanece instalado un retén del Ejército. Sin embargo, el responsable asegura que el personal ha solicitado la presencia permanente de elementos de seguridad dentro del hospital, como ocurre en algunos hospitales de Mazatlán y Culiacán, sin que hasta ahora hayan obtenido respuesta.
“Yo diferencio de cuando nos tocó la pandemia, que nos tocó muchos muertos, a cuando nos tocó ahora, está más difícil ahora porque estás en medio de un conflicto”.
Aunque afirma que el personal no ha recibido amenazas directas, recuerda que en una ocasión alguna persona intentó imponer condiciones sobre la atención médica que debía brindarse. Al preguntarle si siente miedo de desempeñar su labor en estas circunstancias, responde sin titubear:
“Pues miedo tengo, pero qué le hago. Agarramos el compromiso”.
Esperemos que llegue a su fin, dice el alcalde
El alcalde Díaz Simental relató que a las 5:00 de la mañana escuchó balazos, sin embargo, le dijeron que no hubo nada. El verdadero hecho ocurriría pasadas las 8 cuando se reportaron los diversos ataques.
“En Escuinapa ya estamos muy cansados de este tipo de episodios de violencia, no podemos negar el enorme apoyo que hemos recibido de parte de las instancias federales, de la intervención del gobierno del estado que han estado muy pendientes… pero estos hechos son muy tipo guerrilla, entonces hay que estar preparados y atentos a lo que vaya a venir”.
El planteamiento que hizo es que mantenga la presencia de la federación y que se refuerce en la medida de lo posible.
“No tenemos afortunadamente ese grado de cinismo de Escuinapa que normalicemos la violencia, la verdad es que queremos que se termine la violencia”.
Artículo publicado el 20 de julio de 2026 en la edición 1225 del semanario Ríodoce.







