Comerciantes del centro de Culiacán anunciaron que la crisis económica continúa. Óscar Sánchez Beltrán, presidente de la Unión de Comerciantes de Culiacán (UCC), expuso que muchos negocios experimentan una “quiebra técnica”; esto significa que, aunque los locales permanecen abiertos y mantienen mercancía o trabajadores, sus ventas son mínimas y no alcanzan para cubrir gastos operativos básicos como rentas, salarios, agua o impuestos.
“Desafortunadamente esta crisis económica derivada de la inseguridad, pues se ha extendido en el municipio de Culiacán y esto de alguna manera ha repercutido, como ya sabemos en más de un año y medio al sector comercial y empresarial. Estamos hablando que hemos estado batallando durante los últimos meses para tener ventas por lo menos moderadas o suficientes para atender diversos compromisos que tenemos, pero desafortunadamente no se han generado”, informó.
En números totales, se tiene registro —añadió— del cierre de 2 mil 500 negocios desde que inició la presente crisis de violencia. Este año, tan solo al llegar al mes de marzo, se sumaron 230 negocios (tanto formales como informales) que dejaron de operar, debido a que finalizan su jornada con “ventas cero” o ventas mínimas, impidiendo cubrir los gastos operativos. Esto ha derivado en que muchos dueños decidan cerrar las cortinas de manera temporal o abrir solo ciertos días de la semana.
Datos extraoficiales indican que alrededor de 300 empresarios de capacidades medias-altas; es decir, que tienen los recursos económicos para trasladar sus naves industriales o productos, han decidido desplazar sus negocios hacia otros estados.
Los sectores más vulnerables ante esta problemática son los microcomerciantes; estos son operados por el propio dueño y generalmente constan de espacios muy reducidos, de 1 por 2 metros. Le siguen los pequeños comerciantes, que mantienen entre uno y tres empleados en áreas de trabajo de 2 por 5 metros. Muchos han tenido que suspender o pagar salarios por partes, además de posponer el pago de rentas, créditos e impuestos para intentar sobrevivir.
El cierre de estos locales ha provocado que muchos trabajadores despedidos se desplacen hacia la informalidad o el ambulantaje, sector que ha crecido más del 300 por ciento, de acuerdo con números de Sánchez Beltrán.
“¿Qué significa? Que no solamente en la ciudad mucha gente que perdió el empleo está emprendiendo, vendiendo algo en las calles o a través de las plataformas digitales, sino que también mucha gente que se vino desplazada de las comunidades rurales por la violencia llegó la ciudad y al no encontrar empleo en el sector formal, pues está yendo a comercializar productos en la vía pública”, añadió.
Sánchez Beltrán detalló que una parte de este fenómeno se explica por la falta de circulante; la ciudadanía prioriza únicamente las compras esenciales, lo que ha dejado a sectores de ropa, belleza, tecnología y alimentos preparados con ventas cercanas a cero en algunos días. Actualmente, los comercios operan a un 60 o 70 por ciento de su capacidad económica en comparación con años anteriores.
Resistencia tras el mostrador
Sobre la calle Mariano Escobedo, una de las arterias mayormente transitadas del Primer Cuadro, “Berenice” mantiene una boutique. Abundan los vestidos floreados, faldas y tops; sin embargo, desde los últimos meses las ventas han estado muy bajas, “más bajas de lo normal”, precisó.
Durante 2024 sus ventas se mantuvieron: “No estuvieron así tan altas, pero como nosotros estábamos acostumbradas, por así decirlo, en diciembre si se vendió. Pero ya lo que fue el 2025 no se vendió ni el 50 por ciento de lo que vendemos”.
Pese a que los jefes han decidido no despedir a las empleadas, sí optaron por cerrar otros dos locales. Aun así, la situación sigue estando complicada; entre el aumento de las rentas y el pago a las empleadas, de algún modo tiene que brotar el dinero, por lo cual, se han implementado estrategias como colocar frecuentemente prendas en oferta e incluso bajar los precios si el cliente se nota verdaderamente interesado.
“Vemos que si se lo quiere llevar, le bajamos un poquito para que nosotros vendamos y el cliente se lleve la prenda. Entonces esas son las estrategias que hemos estado manejando para que nos apoyen a nosotros y nosotros los apoyamos a ellos”, dijo.
Se necesita —insistió Sánchez— una estrategia robustecida por parte del Estado para aliviar la economía de los comerciantes. Colocó como ejemplo los 4 mil 600 millones de pesos que el Gobierno de Jalisco aprobó para las empresas afectadas por el paro de actividades provocado durante la captura de Rubén Oseguera Cervantes el Mencho el pasado 22 de febrero. En contraste, a pesar de que la crisis en Culiacán se ha extendido por más de un año y medio, la inversión directa para apoyos al sector empresarial no ha superado los 150 millones de pesos.
Señaló que, de las 150 propuestas presentadas para mitigar la crisis, ninguna ha sido tomada en cuenta por el gobierno; de ellas, solamente dos han logrado concretarse: la Rodada Segura y las Caravanas del Emprendedor. “En sí no hay un programa integral fuerte o robustecido que en estos momentos esté permitiendo que los negocios de alguna manera no sigan cerrando y puedan seguir adelante”.
“Si no hay voluntad, porque voluntad hay del sector comercial y empresarial que se mantiene de pie, pero si realmente no hay una voluntad clara y fuerte de parte del gobierno estatal y federal para poder hacer que en nuestra capital las condiciones económicas puedan seguir funcionando, que no hay una inversión importante en este sentido, difícilmente se va a recuperar este tema”, concluyó.
Artículo publicado el 08 de marzo de 2026 en la edición 1206 del semanario Ríodoce.







