La historia de la radio es fascinante. Desde mis primeros años allá por los lejanos años cincuenta, en Monterrey, Nuevo León, mi padre, Antonio García Ramos, un gran aficionado de la radio, compraba constantemente diferentes tipos de radio, hasta llegar a tener lo máximo, un radio Zenith Trans Oceanic, que era lo máximo en los años cincuenta y sesenta, un radio con múltiples bandas que le permitían escuchar desde las estaciones locales y nacionales como la famosa XEW de México, y las internacionales que transmitían en español como Radio Nederland, que transmitía desde Hilversum en Holanda, o Radio Habana Cuba, o la inglesa BBC de Londres, y La Voz de América o Voz de los Estados Unidos de América, que transmitía en 47 idiomas y que bloqueaba la señal de Radio Habana Cuba, donde en los años sesenta Fidel Castro decía sus maratónicos e incendiarios discursos en contra del imperialismo americano.
Desde niño gracias a la radio me eduqué en el gusto musical internacional y en el bien hablar con pronunciación neutral perfecta.
La radio nació como tecnología a finales del siglo XIX (aproximadamente 1895) con los experimentos de telegrafía inalámbrica de Guillermo Marconi en Italia, pero la primera radiodifusión de audio y voz humana ocurrió en Brant Rock, Massachusetts, Estados Unidos, en la Nochebuena de 1906, realizada por el canadiense Reginald Fessenden. En 1895 (Italia/Inglaterra) Guillermo Marconi construye el primer sistema de telegrafía inalámbrica. Y en 1920 (EU) comienzan las primeras transmisiones regulares de entretenimiento y noticias (como 8MK en Detroit).
Aunque Marconi desarrolló la tecnología base, la radio evolucionó gracias a múltiples inventores en distintos lugares.
En México la primera transmisión la inició el ingeniero Constantino de Tárnava Garza, en Monterrey, el 9 de octubre de 1921. A él se le considera el pionero y padre de la radiodifusión en México y Latinoamérica. La radiodifusión en un principio en México no tenía regulaciones legales, por lo que eso permitió que en noviembre de 1935 iniciara transmisiones la estación XERA, (posteriormente XERF) la estación más potente en el mundo que transmitía desde Ciudad Acuña. Llegó a transmitir con hasta un millón de watts (1 MW). Para ponerlo en contexto: hoy muchas radios AM potentes usan 50 mil watts. Su señal se escuchaba en todo Estados Unidos, Canadá, el Caribe… y por las noches hasta en Europa.
La estación la fundó un americano el “Doctor” John R. Brinkley, un charlatán que vendía tónicos curalotodo, después de que EU le cancelara su licencia. México ofrecía el espacio legal y técnico para instalar una estación de potencia descomunal, que luego alcanzaría cifras cercanas al millón de watts. La caída de XERA no fue técnica, fue política, legal y económica: John R. Brinkley, su principal impulsor, enfrentó juicios por fraude médico en EU (imagínense se atrevió a hacer un trasplante de testículos de chivo en un hombre, su título de médico lo obtuvo en una universidad patito de Francia en un viaje relámpago). Hubo presión diplomática del gobierno estadounidense, y problemas financieros graves. México endureció regulaciones y retiró permisos ante el escándalo internacional. El proyecto se volvió insostenible. Así, la antena más poderosa del mundo se apagó. Por cierto, en esa estación se hizo famosa como cantante mi tía abuela Lidia Mendoza “La Alondra de la Frontera”.
La estación más importante en nuestro país lo fue sin duda la XEW, fundada el 18 de septiembre de 1930 por Emilio Azcárraga Vidaurreta en la Ciudad de México. Fue pionera en el modelo comercial de radio, impulsando la época de oro con programas en vivo, radionovelas, (como “Corona de lágrimas”, o “Chucho el Roto”) y música de artistas como Agustín Lara, esta estación creó un sistema comercial y una red de radiodifusoras a nivel nacional que se encadenaban y transmitían sus programas.
La importancia de la radio en el mundo
La radio fue el primer medio verdaderamente masivo de la historia. Por primera vez, una sola voz pudo llegar al mismo tiempo a millones de personas, cruzando fronteras, clases sociales y niveles educativos. Antes de la televisión e internet, la radio unificó al mundo por el oído. En el mundo permitió la comunicación instantánea a gran escala. Fue clave en guerras, educación, política, religión y entretenimiento. Sentó las bases de la publicidad moderna, la propaganda y los medios electrónicos. Demostró que la opinión pública podía formarse, influirse y movilizarse a distancia.
En México fue escuela sin aulas en un país con alto analfabetismo. Construyó una identidad nacional sonora: música, lengua, costumbres. Impulsó géneros musicales, carreras artísticas y la industria cultural. México fue pionero mundial, al albergar proyectos extremos como XERA, la estación más potente de su tiempo. La radio mexicana mostró que el medio podía ser educativo, cultural, comercial y popular a la vez, como ocurrió con Radio Educación.
En Sinaloa, la radio comenzó en Culiacán en 1936 con la XEBL del profesor Maximiliano Gómez Blanco. Ahí inició sus pininos artísticos Pedro Infante, quién después entre 1949 y 1952 protagonizaría la radionovela “¡Ahí viene Martín Corona!” y después saltaría a la pantalla grande para convertirse en el máximo ídolo artístico de México.
En realidad, el tema es sumamente amplio y lleno de sabrosas y divertidas anécdotas que debido al espacio otorgado no me es posible compartirles. En otra ocasión lo haremos. ¡Hasta pronto!
Artículo publicado el 15 de febrero de 2026 en la edición número 21 del suplemento cultural Barco de Papel del semanario Ríodoce.



