A casi una semana de que los efectos del fenómeno meteorológico ‘Priscilla” impactaran las costas de Sinaloa a causa del oleaje, palaperos de Mazatlán intentan levantarse de entre los escombros.
Y no es para menos, pues el oleaje que alcanzó entre los dos y tres metros de altura vino a dar al traste con las construcciones que hay sobre la Zona Federal Marítimo-Terrestre (Zofemat).
Protección Civil municipal estimó el daño en 20 establecimientos que durante todo el año ofrecen mariscos y bebidas.
Fueron tres días los más críticos, relató uno de los encargados de estos establecimientos.
Del martes 7, dijo, al jueves 9 de octubre.
Ante sus ojos, el mar arrasó con lo que se le puso enfrente, dejando a la intemperie el filo rocoso que hace imposible pasar un día en la playa porque no hay tal.
La arena desapareció, la naturaleza recobró el espacio que durante décadas le ha sido invadido.
Este lunes se observó a algunos hombres haciendo trabajos de albañilería, ellos avanzan con el material que sus patrones llevaron, pero desconocen si se tramitó el permiso correspondiente en el Ayuntamiento.
Ya el delegado de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) advirtió ante algunos medios locales, que el otorgamiento del permiso para reconstruir las palapas está en función de que cuenten con documentos de concesión vigente.












