Reportan pacientes falta de medicamentos e insumos en el nuevo Hospital General de Culiacán
El 20 de agosto de 2024, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró oficialmente el nuevo Hospital General de Culiacán “Dr. Bernardo J. Gastélum”, acompañado por la presidenta electa Claudia Sheinbaum, y el gobernador Rubén Rocha Moya. La obra fue presentada como un parteaguas en la atención médica en Sinaloa, con la promesa de acabar con la saturación del viejo hospital.
Con más de 30 mil metros cuadrados, 180 camas censables, 14 quirófanos y áreas de terapia intensiva, el hospital comenzó a operar de manera regular en marzo de 2025. AMLO lo calificó como un “cambio de era” en la salud pública.
A pocos meses de abrir sus puertas, la realidad dista de las promesas: pacientes y familiares denuncian desabasto de medicamentos e insumos básicos, lo que los obliga a conseguirlos por su cuenta. Éste, sin embargo, no es un problema exclusivo de esta institución médica.
Ni medicamentos, ni insumos
Jorge Peralta, presidente fundador del Centro Comunitario Ángeles Nocturnos en Culiacán, asegura que el problema es generalizado:
“Aquí llega gente de todas las instituciones médicas: Hospital General, Pediátrico, de la Mujer… Y todos dicen lo mismo: que no hay medicamentos, que no hay ni siquiera insumos para las operaciones”, señaló.
“He visto recetas en las que faltan no sólo fármacos, también vendas y agujas de sutura. El hospital ahí está, tienen a los profesionales y quirófanos, pero el paciente tiene que pagar todo. ¿Entonces dónde queda el derecho a la salud?”, cuestiona.
Familiares de pacientes denuncian
Adriana N lleva 15 días acompañando a su madre en terapia intensiva en el nuevo Hospital General IMSS-Bienestar, tras una cirugía cerebral provocada por una caída. Aunque la operación le salvó la vida, la recuperación se ha vuelto un calvario económico:
“La verdad me sorprendió que no dieran medicamentos. Todo lo hemos tenido que comprar; algunos antibióticos que son como un plasma humano, costaban mil pesos cada uno y requería tres al día. En 10 días gastamos cerca de 30 mil pesos sólo en eso. Ya llevamos unos 50 mil en total”, contó.
Agregó que incluso le pidieron material de curación: gasas, vendas y agujas de sutura. “Yo veo gente llorar porque no tiene para surtir una receta, mientras sus familiares están graves conectados a los aparatos”.
Manuel N, cuya pareja fue operada por un padecimiento hepático, vivió algo similar: “Nos dan recetas todos los días en terapia intensiva, de tres a cuatro. Incluso para la cirugía me pidieron los guantes del cirujano y las gasas. En mes y medio hemos gastado más de 70 mil pesos”.
Ambos coinciden en que el personal médico hace lo posible, pero no tiene con qué trabajar. “Mis respetos para ellos, pero no hay insumos”, dijo Manuel. “Después de la operación nos dieron una lista de 12 medicamentos. En la farmacia del hospital sólo tenían paracetamol; me ahorraron 14 pesos”, ironizó.
Autoridades admiten retrasos
El secretario de Salud estatal, Cuitláhuac González Galindo, reconoció reportes de desabasto en el nuevo hospital y en otras instituciones.
“Sí, nos ha pasado, en ISSSTE ha pasado, también tenemos algunos reportes del IMSS. Sin embargo, hoy, la Secretaría de Salud entrará en otra dinámica, ahora la Federación nos exige mandar supervisiones a los hospitales para verificar justamente eso que comentas, la Secretaría de Salud será la encargada de verificar los abastos del IMSS, ISSSTE, IMSS Bienestar, que se surtan las recetas, que se cuente con el medicamento, eso nos obliga a regular mejor”, dijo.
El funcionario explicó que esto ocurrirá una vez que haya concluido completamente la transición al modelo IMSS-Bienestar, que asumió el control de la mayoría de los servicios de salud en abril de 2023, la cual admitió, ha sido compleja.
“No llegamos a las metas que traíamos. Esperamos avanzar para que ellos puedan tener la autonomía para operar, pero no se resolverán este 2025; tomará al menos uno (año) más”.
El desabasto no es exclusivo del nuevo hospital: también se repite en centros urbanos y rurales. La diferencia es que este complejo fue presentado como emblema de la transformación del sistema de salud en Sinaloa.
Más del 40 por ciento de la población depende exclusivamente de los servicios públicos, por lo que las carencias impactan directamente a miles de familias. Mientras las autoridades piden tiempo, los pacientes siguen pagando de su bolsillo lo que debería estar garantizado por el Estado.
IMSS Sinaloa, sin vacuna contra la tuberculosis
Además de la falta de medicamentos, el IMSS Sinaloa confirmó que existe desabasto nacional de la vacuna BCG —que se aplica a recién nacidos para protegerlos contra las formas graves de tuberculosis— y que este problema también está afectando a Sinaloa, donde no se ha podido aplicar desde inicios de agosto.
El titular de la Jefatura de Prestaciones Médicas del IMSS Sinaloa, Francisco Domínguez García, señaló que la vacuna se aplicaba de manera regular en la entidad, pero las dosis se agotaron y no han sido repuestas.
“De enero a la fecha aquí en el IMSS Sinaloa hemos puesto 8 mil 512 dosis de la vacuna BCG, pero a partir del inicio del mes de agosto se presentó un desabasto nacional, desconocemos a qué se deba, pero sí te puedo decir que el Gobierno Federal ha estado muy atento para decirnos qué hacer para atender a los derechohabientes”, declaró.
Agregó que, por instrucciones del Gobierno Federal, el IMSS Sinaloa está levantando un censo en todas las unidades donde se solicita la vacuna. El compromiso es resolver el desabasto antes del 31 de agosto y, a partir de entonces, contactar a los padres de los recién nacidos registrados para aplicarles la dosis.
Claudia Patricia Valenzuela, coordinadora de Enfermería y Salud Pública del IMSS Sinaloa, desmintió que exista desabasto de otras vacunas, como la de hepatitis B o la del Virus del Papiloma Humano (VPH).
Artículo publicado el 24 de agosto de 2025 en la edición 1178 del semanario Ríodoce.






