Preocupante el bajo acceso a los servicios de salud en México

Preocupante el bajo acceso a los servicios de salud en México

Es por todos sabido que el sistema de salud pública en México no es como el de Dinamarca, lo que ocasiona un limitado acceso y un alto gasto por hogar en este rubro, lo que es especialmente perjudicial para la población de menores ingresos. Según la última publicación de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) elaborada por el INEGI, hay dos elementos significativos: primero, que el acceso a la salud ha empeorado desde el 2018 a la fecha, con una ligera recuperación en el último periodo; segundo, que el gasto promedio en salud de la población en general incrementó en 40 por ciento entre 2022 y 2024.

Acceso a la salud

En el 2024 solo 67 millones de personas en nuestro país estaban afiliadas a algún sistema de salud pública, como IMSS, ISSSTE, ISSSTE-Estatal e IMSS-Bienestar. De los afiliados con más bajos ingresos que requirieron atención médica y que la buscaron (algunos no la buscan porque se automedican), más del 50 por cierto la obtuvieron fuera del sistema público: 30 por ciento con privados y 20 por ciento en farmacias. Esto en el caso de las familias más pobres lo cual es preocupante por la desprotección en la que se encuentran y a medida que crece el ingreso, es mayor la proporción personas que se atienden fuera del sistema público de salud.

Porqué es tan limitada la atención oportuna de salud: infraestructura y presupuesto

El sistema mexicano padece un rezago histórico en su provisión de salud, debido principalmente a un bajo nivel de gasto en este rubro. Comparado con los países de la OCDE, México está muy por debajo de la media de 9 por ciento del PIB, con apenas el 2.5 por ciento en 2025, siendo el país que menos gastó en este grupo. Incluso muy por debajo de otros países latinoamericanos como Chile (10.18 por ciento) y Colombia (8.16 por ciento). Este 2025 el presupuesto en salud se redujo en 12 por ciento con respecto al 2024, y continúan sin resolver el abasto de medicamentos y otros insumos, además, las entidades federativas continúan adhiriéndose al IMSS-Bienestar, cuyo presupuesto asignado por persona en el 2025 disminuyó en 25 por ciento y apenas ofreció al 6 por ciento de la oferta total.

Pero más allá de la coyuntura, el históricamente bajo gasto en salud y la corrupción, hacen que la atención sea limitada debido la administración deficiente, poca infraestructura hospitalaria y poco personal médico. Según los últimos datos publicados, la disponibilidad de camas de hospital por cada mil habitantes es de 4.7 en la OCDE, 2.1 en Latinoamérica y 1.4 en México.

Asimismo, la disponibilidad de atención a la salud mental es aún muy baja. Por ejemplo, México cuenta con apenas 0.2 psiquiatras por cada mil habitantes, la media de la OCDE es de 16.8 y la de Latinoamérica es de 3.4

Finalmente, mencionar que la atención a la salud desde lo público es uno de los elementos que ayudan a reducir las brechas de ingresos en la población, además que permite el desarrollo de capacidades en todos los estratos sociales. Por lo que la falta de provisión para más del 50 por ciento de la población, incluidos los pobres, nos debe llevar a replantear las estrategias del gasto social, que ya quedó bien establecido que debido a que no es focalizado, ha ayudado poco a la reducción de pobreza.

Artículo publicado el 17 de agosto de 2025 en la edición 1177 del semanario Ríodoce.

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