Aún no terminaba la pandemia y las reuniones entre realizadores cinematográficos sinaloenses iniciaron desde un grupo de WhatsApp, unos se quedaron y otros más decidieron desde el principio no participar, aquello parecía un grupo más de chats de tantos que llenan nuestros celulares. Las primeras reuniones desde septiembre de 2022 se hicieron de forma seria con personas de la Comisión Fílmica Nacional, siempre atentos, explicaron a los cineastas sinaloenses las implicaciones de una Ley Fílmica para Sinaloa.
Cosas pasan en el camino y de aquel grupo grande, entre los que se salieron, los entusiastas decidieron formar un grupo más pequeño para tener control del trabajo y las propuestas, pero sobre todo para que no se desvirtuara el propósito fundamental de las y los realizadores audiovisuales. Entre el temor y el desconocimiento de la política legislativa, pasaron tres años. El grupo de activistas estaba compuesto por Conchita Ortiz, Jacobo Rochín, Luz Fandila, César Uriarte, Eleana Carrasco y Aurora Díaz; grupo al que se agregaron los que venían de aquella iniciativa grande como Yuridia Angulo, Estefanía Podesta, Ángel Mata y Yazmina Camargo.
Algunos con trabajo en la producción fílmica fuera del estado de Sinaloa e incluso del país, pero todos entusiastas por buscar mejores condiciones de trabajo para los realizadores audiovisuales, la fecha se llegó cuando Jacobo anunció que había tenido contacto con el diputado Kristiam Espinoza García, que estaba interesado en la iniciativa de Ley Fílmica para nuestro estado, aunado a la propuesta que la propia Comisión de Cultura del Congreso del Estado, presidida por la diputada Sthefany Rea Reátiga, también tenía a través del mandato nacional para presentar una iniciativa más.
Los astros se alinearon y con unas horas de diferencia se presentaron ambas iniciativas en el Congreso del Estado, presididas por reuniones entre los diputados y los ciudadanos dedicados a la cinematografía y realización audiovisual en la localidad. Fueron días entre el sonido de las claquetas de la toma uno, y el inicio de rodaje legislativo con el pronunciamiento de ambos diputados y la asistencia de mucha gente joven que, en el uso de estas nuevas tecnologías, buscan la promoción de Sinaloa como un destino fílmico, pero esta ley va más allá.
Una vez presentadas ambas iniciativas a través de la Comisión de Cultura y Artes del H. Congreso del Estado de Sinaloa, con el apoyo del IMCINE y Estudios Churubusco se realizaron mesas de trabajo en un foro denominado: “El Cine y el Audiovisual como Motores de Desarrollo en Sinaloa”, con invitados especiales como Cristian Calónico Lucio, director general de Estudios Churubusco y Diana Álvarez Segoviano, directora de la Comisión Mexicana de Filmaciones; así como cineastas y promotores culturales de la localidad.
La pregunta es cómo en estos tiempos violentos que se están viviendo en nuestro estado tiene importancia la creación de una Ley Fílmica. Precisamente son las condiciones que se viven en la actualidad, las que presentan la circunstancia para que se apruebe esta ley y el impacto positivo que tendrá no solamente para los creadores locales, es el arte el que neutraliza, y en muchas ocasiones elimina lastres como la narcocultura. Es también una iniciativa que podría atraer a grandes empresas fílmicas, y es además el soporte necesario para que recursos y derrama económica lleguen a Sinaloa.
Una ley Fílmica es entre muchas cosas, la creación de un catálogo de posibles escenarios y locaciones de nuestro estado, más allá de los espacios turísticos ya muy conocidos, permitiría también la creación de otro catálogo en el que no sólo estarían inscritos los cineastas de nuestro estado, guionistas, editores, gaffers, extras, todos los equipos de producción, sino además prestadores de servicio como carpinteros, electricistas, restaurantes, hospedajes, transporte, entre muchos otros.
Permite también la mejora de las condiciones de trabajo de los creadores locales, la vinculación con universidades que tienen carreras afines a la creación audiovisual, la creación de espacios de trabajo para sus egresados, sin que estos tengan que marcharse del estado, además los estímulos fiscales para las empresas que apoyen a las producciones locales. El contenido de la ley es tan amplio y está al acceso de la ciudadanía que puede acudir al Congreso del Estado para solicitar el acceso y consulta de ambas iniciativas de ley e incluso, presentar alguna otra como propuesta que dé sustento a una sola ley para nuestro estado.
Una vez aprobada la Ley Fílmica se procederá a la creación de una Comisión Fílmica, que será la encargada de coordinar los trabajos, tal y como se tiene en otros estados de la República como Durango y Baja California Sur; en estos estados, las leyes fílmicas pueden depender de la Secretaría de Economía, de Turismo o bien de Cultura; para los realizadores audiovisuales, la opción siempre será que la Comisión Fílmica sea coordinada desde la parte cultural, en este caso, el Instituto Sinaloense de Cultura. Dejando en claro las reglas de operación que deberá tener dicha comisión para su buen manejo y transparencia de recursos.
Entre las muchas cosas que una Ley Fílmica NO hace, está la censura. Ninguna ley está por encima del mandato constitucional de la libre expresión, la Ley Fílmica para nuestro estado, al igual que el resto de las leyes en otras entidades de la República Mexicana, no contempla revisión de guiones ni nada por el estilo. La libertad de expresión prevalece por encima de todo.
La propuesta final de la iniciativa de ley será el paso previo a su aprobación, y si todo sale conforme a lo planeado, estaremos iniciando el año 2026 con una Ley Fílmica para el estado de Sinaloa.
Artículo publicado el 3 de agosto de 2025 en la edición 1175 del semanario Ríodoce.







