Desde septiembre pasado hemos vivido una crisis de inseguridad sin precedentes en Sinaloa, cuyo fin no se ve aún y cuyos estragos económicos y sociales, son profundos, lo que llevará a que el 2025 Sinaloa tenga un PIB per cápita menor al de hace 20 años.
Alrededor de mil 100 personas asesinadas y se reportan más de mil 400 desaparecidos, y 5 mil robos de autos, aunado a la pérdida de vidas inocentes, menores de edad, al menos 39 a la fecha, y personas adultas muertas o heridas como víctimas colaterales.
Así, alrededor de 3 mil familias han sido trastocadas, cuyas pérdidas van más allá de la muerte o desaparición de un familiar; hay una disminución en la capacidad de producción de toda la economía. El Instituto para la Economía y la Paz, establece en su metodología que la violencia genera la pérdida de la oportunidad de generar ingresos de una persona que pierde la vida tempranamente por la violencia, así como de los desaparecidos.
Según los últimos datos publicados por el INEGI del Índice Trimestral de Actividad Económica Estatal (ITAEE), hasta diciembre del 2024, Sinaloa decreció en 3.9 por ciento, con respecto al mismo mes de 2023, consecuencia de dos situaciones: La grave sequía y crisis del sector agrícola, y la diminución de la actividad económica derivado de la violencia. Estas pérdidas acumulan al menos 27 mil millones de pesos en valores nominales.
También, hasta marzo de 2025 se perdieron 36 mil puestos de trabajo en micronegocios con establecimiento y había 7 mil empleadores menos. Aunado a ello, según el dato del empleo formal, Sinaloa tiene el nivel de salario medio ante el IMSS más bajo de todo el país, y hasta abril se perdieron casi 15 mil empleos ante el IMSS.
¿Qué pasará?
El PIB per cápita de Sinaloa hasta el 2023 fue de 164 mil pesos y no se había recuperado a niveles prepandémicos del 2018 (172 mil pesos), como sí ocurrió en la media nacional.
Dado el decrecimiento reportado por el INEGI, en 2024 el PIB per cápita de Sinaloa sería de 158 mil pesos. Aunado a ello, el 2025 no parece un año mejor, la economía nacional no crecerá y Sinaloa acumulará aún mayores pérdidas. Así, considero que el 2025 podría cerrar con un decrecimiento acumulado de hasta el 5 por ciento de la actividad económica, y su PIB per cápita será de 150 mil pesos; esto es 14 por ciento menor que el nivel prepandémico, y en un escenario optimista, pues aún no se ve el fin de la violencia, condición sine qua non para empezar a crecer, planear y producir. Todo esto llevará a que Sinaloa retroceda casi 20 años en su bienestar económico, pues fue en el 2005 cuando Sinaloa tuvo un PIB per cápita por debajo de los 150 mil pesos. La recuperación será muy lenta y en un contexto de menos flujo económico preveniente de grupos fácticos.
Finalmente, Sinaloa podría no recibir el soporte de reactivación económica que requiere pues el ejecutivo federal, aunque quiera, tiene muy limitada capacidad de gasto, debido a los altos niveles de endeudamiento dejados por el expresidente López Obrador, y la necesidad imperante de reducir el déficit fiscal en un ambiente de menor crecimiento económico y de enormes necesidades de financiamiento en CFE y Pemex.
Artículo publicado el 01 de junio de 2025 en la edición 1166 del semanario Ríodoce.






