Fue un impacto brutal, y poco o nada ha cambiado

Fue un impacto brutal, y poco o nada ha cambiado

RECREACIÓN DEL CRIMEN POR LA FGR. Mayo ardiente. Foto: Jesús Bustamante.

 

Hablan RSF y CPJ sobre el asesinato de Javier Valdez, la desprotección de los periodistas y los niveles de impunidad en México

 

Lejos pero muy cerca, Balbina Flores, representante de Reporteros Sin Fronteras en México, habla sobre el impacto que tuvo en ellos el asesinato de Javier Valdez el 15 de mayo de 2017. También lo hace Jan-Albert Hootsen, representante del Comité para la Protección de Periodistas en nuestro país.

—¿Cómo impactó el crimen de Javier Valdez a organizaciones como Reporteros Sin Fronteras? ¿Se replantearon estrategias de RSF frente al tema de la violencia contra periodistas?

El impacto fue brutal porque apenas meses antes había sido asesinada Miroslava Breach, parecía que aquello no tenía fin y sigue sin tenerlo.

“Desde entonces nos planteamos dos cosas muy concretas, primero que era necesario fortalecer los Mecanismos de Protección en sus análisis de riesgo, que respondiera al contexto real de cada periodista; y dos, que nuestra lucha contra la impunidad se tenía que fortalecer desde varios frentes, principalmente el jurídico, fue así como llegamos a una alianza con Propuesta Cívica para acompañar el litigio del caso acompañando a sus familiares. Visibilizar hechos de violencia ya no era suficiente, había que ir a los tribunales juntos y lo logramos en parte”.

—El crimen de Javier ocurrió en la víspera de un gobierno de “izquierda”, ¿pensaron que las cosas serían distintas? ¿Que se reforzarían los mecanismos de seguridad y protección, que se abatirían los niveles de impunidad?

Así, es el crimen de Javier ocurrió en la antesala de un gobierno de ‘izquierda’ y, como muchos, albergamos la esperanza, de que las cosas serían distintas, que habría compromisos para acabar con la impunidad y la inseguridad para ejercer el periodismo. Entonces saltó un tema, el discurso de la estigmatización de la prensa desde el más alto nivel del gobierno y que llegó para quedarse, hoy el gobierno de la 4T lo usa cuando le conviene.

“Ocho años después las condiciones para la prensa no han cambiado. Desde el asesinato de Javier a la fecha han sido asesinados en México, más de 60 periodistas por ejercer su trabajo, la impunidad sigue, la inseguridad para hacer periodismo continúa, México se sigue ubicando entre los países más peligrosos para hacer periodismo en América Latina, los contextos de violencia como lo es hoy Sinaloa se disparan de manera alarmante donde el periodismo sobrevive con temor constante sin tener un respiro. Muchas veces me he preguntado, ¿qué haría Javier en este contexto? Seguro haría lo que le gustaba hacer: periodismo.

Hace falta, además de compromisos para acabar con esta espiral de violencia contra la prensa, voluntad política para acabar con ello.

—¿Qué ha cambiado en el gobierno desde entonces? ¿Qué pasó con AMLO y qué está pasando con Claudia Sheinbaum?

Con AMLO pasó que se enfrascó en una confrontación con la prensa y los periodistas, llegando a niveles inaceptables como exhibirlos públicamente hasta exponerlos al escarnio de sus seguidores, descalificarlos un día sí y otro igual. Se ahondaron las zonas de silencio en varias regiones del país; el desplazamiento de periodistas se incrementó, las solicitudes de incorporación al Mecanismo de Protección se elevaron en más de un 60 por ciento. El presidente AMLO reaccionó sobre la gravedad de los asesinatos de periodistas hasta casi el final de su sexenio a principios de 2022, cuando ya era muy tarde pues habían asesinado a más de una treintena de periodistas en México.

“Claudia Sheinbaum, ha iniciado con un discurso más cuidadoso, quizá un poco menos agresivo y con la promesa de que habrá libertad de expresión. Pero esto no ha hecho que los asesinatos desaparezcan y en lo que va de su administración, cinco periodistas han sido asesinados. Quizá haría falta un poco más de sensibilidad sobre el tema y fortalecer los Mecanismos y las acciones coordinadas para acabar con la impunidad”.

Dice Jan-Albert:

“El crimen de Javier Valdez fue bastante impactante para organizaciones como el CPJ, no sólo por el hecho de que, como recipiente del Premio Internacional de la Libertad de Prensa (IPFA) del CPJ, era un gran amigo y aliado de nuestra organización, sino también por lo que representaba el asesinato para la comunidad periodística en México. Javier era un periodista muy querido y respetado, y su asesinato representa a la fecha una escalación importante de tanto la violencia como la impunidad, la impunidad siendo el factor qué más incentiva a los perpetradores de ataques contra la prensa. El hecho es que, ocho años después, aún no hay justicia plena en el caso, nos indica que el Estado mexicano sigue careciendo de capacidad y voluntad para atender la brutal situación del periodismo en el país”.

“En lo personal siempre soy optimista cuando hay alternancia política, porque se abren espacios de diálogo y debate para mejorar muchas situaciones, pero creo que con el gobierno de López Obrador quedó claro muy pronto que no iba a haber la voluntad ni las propuestas para mejorar la situación. AMLO se mostró hostil hacia la prensa y sus políticas de seguridad eran continuidad de lo que ya conocíamos, disfrazada en una tormenta de retórica y propaganda. Así que el optimismo no tuvo mucho tiempo de vida”.

“Lo que hemos visto es principalmente un cambio en la dinámica entre prensa y gobierno. Con AMLO, la polarización fue el factor determinante de cambio al lado de una continuación de las malas prácticas de gobiernos anteriores, mientras con el gobierno de Sheinbaum vemos mucho menos polémica, pero igual muy pocos avances en términos de política pública”.

Artículo publicado el 11 de mayo de 2025 en la edición 1163 del semanario Ríodoce.

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