Se extiende la guerra: el ‘Chapo’ Isidro a la palestra

Se extiende la guerra: el ‘Chapo’ Isidro a la palestra

Ahora así que desde El Carrizo (norte de Ahome) hasta la Concha (sur de Escuinapa) la vida cotidiana será trastocada de manera intermitente por los estruendos de la narcoguerra. Faltaba la incorporación de un grupo a la contienda que les declaró Ismael Zambada Sicairos, el Mayito Flaco, a los Chapitos, y todo indica que ya está allí: Isidro Meza Flores, el Chapo Isidro, con su dinero y sus armas.

Se especuló desde septiembre, apenas se habían dado las primeras escaramuzas en Culiacán y las sindicaturas, pero no había signos, pistas de que fuera así. Derivados de los hermanos Beltrán Leyva, ya desarticulados por completo –uno preso en los Estados Unidos (Alfredo), otro muerto en una operación de la Marina en Cuernavaca (Arturo) y el otro muerto en prisión (Héctor), dos hombres heredaron su imperio, Isidro y Óscar Manuel Gastélum Iribe, el Músico. Se le atribuyen al Músico las conexiones con el mundo, México, Estados Unidos, Europa, y al Chapo Isidro el control de los territorios (Sinaloa municipio, Guasave, Juan José Ríos y Ahome) con la complicidad de la clase política sin importar colores. Bisnes son bisnes.

Una prueba de esto último es sin duda la facilidad con que el defenestrado alcalde de Ahome, Gerardo Vargas Landeros, pudo mantener la paz en su municipio de 2021 hasta que lo expulsaron de la alcaldía. Esto solo podía ser posible en acuerdo con la mafia, y la mafia en Ahome ha estado representada desde hace mucho tiempo, no del todo, pero sí en gran medida, por Isidro Meza Flores. Parecía impensable un acuerdo entre ellos porque durante la administración de Mario López Valdez, siendo Vargas Landeros secretario general de gobierno y encargado de la seguridad en la entidad, el gobierno estatal le declaró la guerra a los Beltrán Leyva, poniendo al frente de las policías al célebre Chuytoño, que respondía a los intereses de Ismael Zambada García, el Mayo, y de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo. Se dieron con todo, pero terminaron no haciéndose nada. La detención del Chapo y del Cholo Iván (Orso Iván Gastélum) en enero de 2016, marcaría un antes y un después. Hubo acercamientos y acuerdos. Sinaloa y Guasave siempre de Isidro. Ahome dividido, el casco urbano para el de Guasave y las sindicaturas para los Chapitos. Un mundo feliz. La clase política al servicio de ellos, como siempre desde hace al menos dos décadas.

Pero llegó el 25 de julio de 2024 con los hechos que todos conocemos, la detención del Mayo que su hijo calificó como una traición y semanas después la declaración de guerra, los muertos tirados en las carreteras y puentes, la quema de negocios, los levantones, los “topones” que se extendieron hasta Elota…

No habría marcha atrás ni acuerdo pronto, menos ahora. Por el contrario, lo que se está gestando es una reconfiguración de las fuerzas en pugna que terminará tarde o temprano conformando un nuevo panorama narco. Ya es imposible que las cosas vuelvan a su status antes de julio porque lo que se ha observado en las últimas semanas es el reagrupamiento de los liderazgos regionales hacia un lado u otro; nadie se quedará en el medio; todos, más temprano que tarde, tomarán partido y si las fuerzas se cargan hacia un lado terminarán definiendo un resultado.

¿Y el gobierno? Desde que las cosas empezaron a cambiar en el centro-norte de Sinaloa, a partir del enfrentamiento en San Joaquín, municipio de Sinaloa, el gobierno ha sido solo un espectador. Detuvieron a un “generador de violencia” –así les llaman ahora—y quisieron rescatarlo y fue cuando desbarrancaron un vehículo militar y murió uno de ellos. Los hechos ocurrieron en territorios controlados por el Chapo Isidro pero no fueron sus fuerzas las que atacaron a la milicia. Y eso pudo haber detonado que sacara sus armas tomando partido en la guerra. Puede ser que ya haya estado preparado para ello, pero eso pudo ser el detonante.

El resto podía preverse. Si en Ahome el territorio está dividido, entonces Ahome se convertirá en el próximo infierno. Su cabecera, Los Mochis, y las sindicaturas.

Bola y cadena

PERO NO HAY QUE DESCARTAR DETONANTES políticos y el manotazo que recibió Gerardo Vargas puede ser uno de ellos. Todo el mundo coincide en que al desaforarlo y llevarlo a juicio está escondida –ni tan escondida—la intención de sacarlo de la carrera por la gubernatura en 2027 para favorecer al alfil del gobernador, que no es otro que el senador Enrique Inzunza. Los eventos de la madrugada del sábado tuvieron más que nada un impacto mediático. Más que de guerra, un mensaje político. Porque también los narcos hacen política.

Sentido contrario

“HEMOS GUARDADO UN SILENCIO bastante parecido a la estupidez”. Con esa frase arranca Eduardo Galeano Las venas abiertas de América Latina. No es de él, corresponde a una proclama insurreccional del siglo XIX en Bolivia, pero la usa como un llamado a vernos a nosotros mismos en el espejo, algo que debiéramos hacer nosotros, todos, las familias, la gente de todos los estratos, de la ciudad, del campo, de la sierra, del mar; el gobierno, sus instituciones, la clase política, los jóvenes, los viejos… Lo que nos está ocurriendo merece este ejercicio. Si solo nos atrincheramos para culpar a los demás, a quien sea, del color que sea, seguiremos abonando a nuestra propia destrucción. Las cosas han llegado hasta aquí porque nosotros lo permitimos, guardamos silencio, “un silencio bastante parecido a la estupidez”.

Humo negro

ESTE 15 DE MAYO SE CUMPLEN ocho años del asesinato de nuestro compañero Javier Valdez Cárdenas. Dos de los asesinos materiales ya purgan sentencias en prisión, pero falta que empiece a pagar el autor intelectual, Dámaso López Serrano, el Minilic. Estamos exigiendo su extradición. Creemos que es posible lograrlo. Debe ser juzgado en México por sus crímenes, uno de ellos, el de Javier. Para el Bato, abrazos siempre.

Artículo publicado el 11 de mayo de 2025 en la edición 1163 del semanario Ríodoce.

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