El ‘Ban Ban’ armaba al Cártel de Sinaloa y le pagaban con drogas

El ‘Ban Ban’ armaba al Cártel de Sinaloa y le pagaban con drogas

El consultor de seguridad Alejandro Celorio afirma que la detención de traficantes no basta para acabar con el flujo de armas; EU tiene que regular la venta.

 

Agentes federales de Estados Unidos habrían tardado al menos dos años en ubicar a uno de los principales coordinadores para el tráfico de armas de Estados Unidos a México, Humberto Arredondo Soto, el Ban Ban, quien traficaba fentanilo y metanfetaminas a los estados de Arizona, Pensilvania, y Washington, y en lugar de recibir dinero por la droga, la mayor parte del tiempo le pagaban con armamento militar que su grupo revendía en Sinaloa.

Según explican cientos de documentos judiciales radicados en el distrito oeste de Pensilvania, el Ban Ban junto a un grupo conformado por otros 32 acusados habrían sido los principales traficantes de armas que armaron a Chapos y Mayos.

Entre los acusados destacan 15 ciudadanos estadounidenses, que se encargaban de operar una red que compraba armas, cargadores y municiones de uso exclusivo del ejército, que entregaban a mulas que traían metanfetaminas y fentanilo a Estados Unidos, pero al regresar a México vía terrestre, regresaban cargados con armas y municiones que revendían a operadores de ambas facciones.

“Arredondo Soto, junto con otros 32 individuos, tenía al menos desde abril de 2022 moviendo drogas a Estados Unidos, y después coordinaba el trasiego de armas a México que obtenían como pago por la droga que llevaban”, se lee en uno de los documentos que conforman el expediente número 22-cr-00021, radicado en el distrito oeste de Pensilvania.

Un grupo de testigos protegidos señalaron a los fiscales y a un grupo de agentes de la DEA que investigaban el caso que Arredondo Soto era quien estaba al frente de esas operaciones, y fue entonces que los agentes estadounidenses lo ubicaron para después presentar las pruebas necesarias al juez Nicholas Ranjan, quien ordenó en ese momento que el caso se sellara, para después emitir una orden de aprehensión contra del Ban Ban.

No sería hasta el 2 de agosto de 2023 que Arredondo Soto fue arrestado por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, durante un operativo ocurrido en la colonia Guadalupe Victoria, en la ciudad de Culiacán.

Punta del iceberg

La detención del Ban Ban era apenas la punta del iceberg. Igual que la detención de Joaquín el Chapo Guzmán, y la entrega y arresto de Ismael el Mayo Zambada, no acabó con el tráfico de droga, el que Arredondo Soto esté tras las rejas, no acaba con el tráfico de armas.

En opinión de Alejandro Celorio Alcántara, ex consultor Jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y quien lideró el litigio contra las compañías armamentistas en Estados Unidos durante el sexenio del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, el problema del tráfico de armas no acabará con el arresto de un traficante de armas, sino cuando la venta de armas en Estados Unidos se regule.

“Mientras estas tiendas armamentistas sigan vendiendo armas de una manera en donde presta nombres o que cualquier persona pueda comprar armas, armas van a seguir llegando a México, como seguirá ocurriendo con el tráfico de personas y de sustancias iliciticas, porque se trata de una frontera muy extensa, y la única forma es que las empresas armamentistas sean más cuidadosas”, explicó Celorio Alcántara.

La prueba de que las armas siguen llegando a México, aun con el Ban Ban tras las rejas, y con todos los esfuerzos que ambos países hacen para detener el flujo de armas, es que todos los cárteles en México siguen armados hasta los dientes, a pesar de los decomisos de armas, municiones y explosivos que elementos de Sedena ha realizado en Sinaloa y el resto del país.

“El problema que nosotros notamos es la venta negligente, inclusive hay reportes gubernamentales que señalan que 74 por ciento de las armas decomisadas en México provienen de ventas hechas a particulares, y todo eso es el gran detonador de la violencia que ocurre en nuestro país”, explicó Celorio Alcántara, quien actualmente se desempeña como analista de seguridad.

Apenas el viernes de la semana pasada, el presidente Donald Trump y la fiscal general, Pam Bondi, habrían instruido a toda agencia estadunidense que vigila la frontera sur con México la tarea de “aplicar mano dura” a los traficantes de armas para frenar el flujo de armamento.

La orden es que, ya no sólo los traficantes de armas serán castigados, sino también los intermediarios y otros ciudadanos que compren armamento en Estados Unidos, y que este termine en manos de los cárteles de la droga.

“Trabajamos para el presidente Donald Trump, y su instrucción es aplicar mano dura en el tráfico de armas de fuego. Ahora que han designado a algunas de estas organizaciones como terroristas, se abre una amplia gama de cargos nuevos o adicionales que podemos añadir”, dijo Brendan Iber, agente de la Oficina para el Control de Alcohol, Tabaco Armas de Fuego (ATF).

Traficantes de armas que operan en la zona de Nogales consultados para este reportaje, dijeron por su parte que, aunque las cosas se han puesto más difíciles en los últimos meses, ellos van a encontrar la forma de continuar moviendo armas.

“Uno lo hace por el dinero. Y al haber mucha ganancia en este negocio de la venta de armas, esto va a seguir. Uno siempre va a encontrar la manera”, dijo.

De acuerdo a un cruce de Estados Unidos a México por la garita de Otay, en Tijuana, este semanario pudo constatar la presencia de varios agentes del lado estadounidense que supervisaban los autos que pasaban de un país al otro, aunque no necesariamente deteniendo a todo vehículo, sino sólo asomándose al interior.

Del lado de México, agentes aduanales y de la Guardia Nacional vigilaban de igual manera, aunque sólo se enfocaban en aquellos vehículos que, al ingresar a México, les tocaba revisión, y por consiguiente debían aparcarse en una de las orillas para ser inspeccionados.

A diferencia de los autos que van a Estados Unidos y que son revisados en puestos de control militar de manera minuciosa, la búsqueda en los autos que entran a México se enfoca más en lo abultado del equipaje que el viajero trae a México, en lugar del contenido.

Artículo publicado el 04 de mayo de 2025 en la edición 1162 del semanario Ríodoce.

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