Todo indica que los Vandergroot son una familia unida, feliz y funcional de Holland, Míchigan: Fred (Matthew Macfadyen) es un oculista destacado y responsable, que además de su trabajo, disfruta de pasar tiempo en el hogar, con su obediente e impecable hijo Harry (Jude Hill), con quien construye la maqueta de un pequeño pueblo; Nancy (Nicole Kidman) es una dedicada, cumplida y ordenada ama de casa, que también labora como profesora.
La situación cambia cuando ella cree que su marido tiene una amante y se empeña en agarrarlo en la movida, tarea en la que Dave (Gael García Bernal), su nuevo compañero de la escuela, le ayuda. Sin embargo, los detectives en acción encuentran que Fred es peor de lo que esperaban y que ellos encajan más de la cuenta.
La realizadora de videos musicales (Turn It Around, de Lucius; When It Rain, de Danny Brown; And Saints, de Sleigh Bells) Mimi Cave regresa con Holland (EU/2025), su segunda película, según de suspenso, que queda muy lejos de lo conseguido con Fresh (su mejor hecho y con más aceptación de la crítica primer largometraje, en 2022), a pesar de que tuvo varios elementos
que pudieron destacar, de haber contado con un sólido y bien estructurado guion, pero Andrew Sodroski su escritor, se fue por las ramas y consiguió una historia aburrida, sin tensión ni intriga, con minutos de sobra, que contribuyen al tedio.
Principalmente, la cinta disponible en Prime Video (número 1 del top 10: ¡Por Dios!) es demasiado inverosímil. Hasta las sospechas de que el esposo engaña a su mujer, todo está bien, porque así se vean infundadas, es más frecuente de lo que parece que la gente se invente cosas y eso la lleve a comportamientos extraños.
El problema radica en los recursos para conseguir las pruebas de la infidelidad: pedir ayuda a un desconocido del trabajo; las mentiras para ausentarse de la casa; las tres escenas en el consultorio, las de un cuarto de hotel y una casa junto a un lago; lo que no sucede luego de que
un hombre desaparece por días y después, según está muerto; el repentino interés de una madre por su hijo y el desinterés del padre por el mismo; el imprevisto amor que le nace al hijo por la mamá y el inesperado miedo al papá, etcétera, son por demás absurdas.
El filme falla en desperdiciar a su elenco: no está a discusión la capacidad histriónica, principalmente de Kidman y García Bernal, y quizás tampoco la de Macfadyen, pero en esta ocasión, sus personajes se quedan en el cumplimiento de la tarea, sin dar el extra, sin poner la sal y la pimienta necesaria para sazonar una trama que requería de un sabor especial para explotar la comedia negra. Aunque con menos años de experiencia, el talento de Hill tampoco se pone en duda, y fue otro desaprovechado, porque, al menos, en Belfast (2021), ya demostró mucho de lo que es capaz.
La fotografía no es mala y el diseño de producción (ambientado en el 2000) está muy bien logrado, al igual que los sueños (así se perciban innecesarios), y otro acierto importante de la cinta es el planteamiento de hasta dónde se conoce realmente a las personas, incluso las más cercanas, quienes no necesariamente muestran lo que son, ya sea para bien o para mal.
Véala…bajo su propia responsabilidad, como siempre.






